Mi arco iris

Publicado: 20 mayo, 2019 en amor, destino, pensamientos

No sé porqué después de tanto tiempo me apetece escribir precisamente hoy. Creo que he escrito tanto que llegué a un punto que no tenía más dentro que sacar. Un año que pasó de todo. Roturas de corazón, traiciones, desilusiones, problemas de salud,…. y mírame ahora, estoy alegre, sano, vuelvo  a disfrutar de mi trabajo, con unos compañeros increíbles, y unos amigos que lo son aún más.

He cometido muchos errores, demasiados, y he procurado aprender de ellos y hasta donde puedo intentar remendarlos. De como estaba en Mayo del año pasado, a cómo estoy ahora hay un mundo de diferencia.

Había perdido eso que tanto me caracterizaba, la alegría, la fe en mi mismo, ese afán de lucha, de que me encanta cuidar y proteger a todo aquel que me rodea, había perdido la ilusión por un trabajo vocacional, y sobre todo, ya no creía en mi. Pensaba que todo mi mundo se centraba en estar con otra persona pero sin pensar en lo que me hacía feliz.

Supongo que en el amor se cometen muchos errores, y estaba ciego, muy ciego. Nadie te puede cambiar. Dejé de entrenar como me gustaba, dejé de querer trabajar en lo que me apasiona, intenté no estar solo a toda costa, intenté complacer a todo el mundo, y en definitiva, dejé de pensar en mi.

Por el camino quedaron muchas personas, gente que realmente no eran amigas, personas que se aprovecharon de mi bondad, de querer ayudar, y por delante quedaron personas extraordinarias, que han estado a mi lado tanto en lo malo como en lo bueno, me han acompañado en mis peores momentos, y han resultado dañadas por mi propio ego.

Tengo que agradecer volver a estar bien a muchísimas personas. Compañeros de trabajo que creyeron en mí sin tener que hacerlo, mi compañero Carlos, mis jefes, viejos amigos que siempre estuvieron ahí, todos ellos me apoyaron sin tener que hacerlo. Luego está la gente que quiero, mi familia, y sobre todo mis amigos de verdad, Alex, Felipe, Adrian, Nahún, Vero, Patricio, Marina, Lorena… gente especial donde las haya.

También quiero dar las gracias a otra persona pero quiero dárselas a parte, al margen de todas estas palabras. Es una persona que me conoció en mi peor momento, y que si no fuera por ella, no me habría reconstruido, forjó mis cimientos, me hizo creer en mi, sufrió por mi culpa, y a pesar de ello permaneció a mi lado hasta que no pudo estarlo más. Pero lo he dicho a todo el mundo, y lo repetiré siempre, no he conocido ninguna mujer como ella en mi vida.

“Cree en ti mismo y todo lo que eres. Reconoce que hay algo dentro de ti que es más grande que cualquier obstáculo.”

Ha pasado tiempo, y sigue siendo la que puso el listón más alto. Inteligente, bondadosa, bonita, y buena persona. Siempre que hablo de ella salen buenas palabras. Me alejé por que lo pidió y no niego que se la echa de menos. Pero si a parte de a Alex,  Marina, Lorena y a mi compañero Carlos tengo que estar agradecido eternamente, es también a ella. Y aún sin hablarnos, estaré para ella cuando lo necesite, porque lo que lleva dentro es un tesoro, un tesoro de esos que ya quedan pocos, y hay que cuidarlos por encima de todo. Fue mi tesoro. Y la estoy profundamente agradecido.

“Yo era una nube, y ella fue mi arco iris”. 

Os doy las gracias a todos de verdad, necesitaba reencontrarme y volver a ser yo mismo, necesitaba darme cuenta de muchas cosas, de tener fe en mi mismo, y de no ser veneno para quien tenía al lado. Os doy las gracias y os pido perdón. Sois lo mejor de mi vida.

Os llevaré siempre conmigo.

“Las mejores y más bellas cosas en el mundo no se pueden ver ni siquiera tocar, deben ser sentidas con el corazón.”

 

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Todo es posible

Publicado: 12 febrero, 2019 en Sin categoría

La mayoría de nosotros vive pensando que esto será eterno. Que somos inmortales y que las desgracias solo le pasan al de al lado.

Vivimos inmersos en una ignorancia que nos hace débiles y solo lamentamos lo ocurrido cuando ya es demasiado tarde.

Y es que…

Tenemos la mala costumbre de dejar para luego, de reír poco y de querer hacerlo mañana. Tenemos la mala costumbre de echar de menos, en lugar de hacerlo de más. La mala costumbre de usar los luegos y no los ahoras.

Luego te llamo, luego te escribo, luego te contesto, luego nos vemos. Y obviamente nunca llamó, nunca escribió, nunca contestó y nunca fue visto. Tenemos la mala costumbre de querer tarde. De valorar tarde. De pedir perdón demasiado pronto. Debería haber un número máximo de perdones.

Perdonar nos hace grandes, de acuerdo, pero cuando tienes que perdonar todos los días, al final un lo siento se convierte en el comodín de cualquier pretexto injustificado, innecesario e inmerecido. Tenemos la mala costumbre de defender al malo y descuidar al bueno. De contar mentiras tra la rá y de tener que hacer un máster para descubrir verdades.

Tenemos la mala costumbre de esperar a un cáncer, a una mala noticia o a una llamada de que alguien querido se nos fue, para tomar las riendas de nuestra vida y empezar a apreciar cada puesta de sol, cada mañana que te levantas de la cama y cada luna que abrazas en tu almohada.

Tenemos la mala costumbre de usar el descuido a diario, olvidando que los pequeños detalles importan, que los pequeños detalles construyen grandes caminos y que cada lunes, puede ser el mejor día de la semana, quedar a tomar cervezas un lunes también es divertido. Decimos muy pocos te quieros y hacerlo por primera vez es como “buf que va, no vaya a ser que se asuste”.

¿Asustarse de qué? ¿Cómo una persona puede asustarse porque alguien le quiera?.Asústate si algún día te vas a la cama sin sentir que quieres a otra persona.

Asústate el día que te vayas a dormir sin decirle a esa persona lo importante que es para ti.

Asústate cuando no le des besos a tu madre y a tu padre.

Asústate cuando seas incapaz de abrazar a alguien y sentir esa sensación tan extraordinaria que producen los abrazos.

Asústate cuando las defensas de tu cuerpo se hayan vuelto inmunes al dolor ajeno.

Y cuando veas una injusticia y no hagas absolutamente nada para remediarlo.

Asústate cuando pases un solo día sin ayudar a alguien.

Asústate de verdad, porque créeme. Estás muerto.

Y es que…

Tenemos la mala costumbre de ir caminando por las calles de nuestra ciudad mirando al suelo.

¿Alguna vez te has dado cuenta de lo bonitos que son los edificios de esas calles por las que pasas a diario? Por no hablar de la luz de las estrellas.

Tenemos la mala costumbre de medirnos por nuestros estudios o por nuestra altura. De confundir la belleza con la delgadez y de creernos que no somos capaces de conseguirlo, porque alguien una vez así, nos lo hizo creer. Y no fue nadie más que tú mismo.

Tenemos la mala costumbre de apuntarnos a clases de idiomas, cuando ni siquiera dominamos el nuestro. De querer conocer mundo y viajar lo más lejos posible cuando aún, nos quedan lugares maravillosos por descubrir en nuestra propia tierra.

Tenemos la mala costumbre de escuchar poco y hablar demasiado. De dar consejos y juicios de valor sin ser conscientes del poder que pueden llegar a tener nuestras palabras. Dejamos demasiado pronto y tenemos muy poca paciencia.

Nos pasamos media vida o vida entera, soñando esa vida perfecta que nos gustaría tener. Cuando somos ajenos a que realmente la vida perfecta es ahora. Es cada momento, cada instante de los segundos que marca el reloj de tus días.

Es cada oportunidad, cada sonrisa, cada beso y cada vez que te enamoras.

¡ENAMORÉMONOS TODOS LOS DÍAS DE NUESTRA VIDA!

No pongas barreras a tu corazón y deja los prejuicios para aquellos que llevan el cartel de cobarde escrito en tinta permanente. Ni con disolvente se va.

Empieza a acostumbrarte a esta vida que a veces es dura. Terriblemente dura. Pero no te lamentes ni te vayas nunca a la cama habiendo hecho daño alguien. Habiendo dejado para luego esos ahoras que nunca llegaron.

No habiendo cumplido ese sueño que tanto querías, no habiendo hecho unos kilómetros de más ese día porque tu cuerpo estaba cansado. No dejes que la rutina o la sensación de eternidad descuide lo verdaderamente importante de tu vida

Yo me incluyo entro los que lo hacemos mal, pero tratar de ser cada día mejor…vale como primer paso, no?

No dejes jamás que alguien te diga que no puedes lograr algo. Si tienes un sueño, tienes que protegerlo. Las personas que no pueden hacer algo por si mismas, te dirán que no puedes lograrlo. Si quieres algo, vas a por ello y punto.

Los grandes momentos nacen de una gran oportunidad. No existe la perfección, es algo que va más allá del resultado o de nosotros mismos. Es algo que tiene que ver con la familia y los amigos.

Ser perfecto es ser capaz de mirar a tu familia y amigos a los ojos y saber que no los defraudarás. Que les dirás la verdad, que no pudiste hacer nada más, que luchaste hasta el final, y no había una sola cosa más que pudieras hacer.

Podemos vivir en ese momento lo mejor que podamos, con el brillo en los ojos y el amor en el corazón. Con alegría, sobre todo con alegría. Si puedes lograr todo esto, entonces eres perfecto. Este mundo no va a regalarte nada, este mundo te va a recibir a golpes, y se trata de cuanto puedes aguantarlos y seguir hacia delante. Así es como se gana.

Entonces si estamos convencidos de que lo valemos, ve y consigue lo que te mereces. Pero debes estar dispuesto a soportar esos golpes, y no señalar diciendo que no has llegado al final, por culpa de él, de ella o de quien sea.

Los cobardes hacen eso, y para luchar por mis sueños, no soy un cobarde. Tenemos el poder de hacer de esta vida, una maravillosa aventura.

Cualquier cosa es posible.

Seres humanos

Publicado: 11 febrero, 2019 en Sin categoría

La mayoría de los seres humanos llevamos una existencia tranquila y anónima, mientras transitamos por este mundo. Lo más probable es que no haya desfiles ni monumentos en nuestro honor.

Pero no por eso disminuye la importancia de la huella que podemos dejar, pues hay muchísima gente esperando a que alguien como nosotros aparezca en su vida, gente que tendrá en buena estima nuestra compasión y nuestro estímulo, y que está necesitada de nuestros talentos particulares.

Son personas que tendrán una existencia más feliz, sólo porque nos tomamos el tiempo para compartir con ellas lo que tenemos para dar. Con demasiada frecuencia subestimamos el poder de una caricia, una sonrisa, una palabra amable, un oído atento, un elogio sincero y de las más sencillas muestras de interés.

Nuestra actitud ante la vida no debe depender necesariamente del exterior, sino sobre todo de nuestro interior. Los seres humanos encerramos en nuestro interior toda posibilidad de respuesta y la capacidad de obrar, transformar y crear.

De nosotros depende permitir que los acontecimientos, o el estado de ánimo influyan en nuestra conducta. Las situaciones no son, por sí mismas, ni positivas ni negativas.

Somos nosotros quienes decidimos.

Finales felices

Publicado: 10 febrero, 2019 en Sin categoría

Hoy en día a todos nos da miedo sentir, tenemos innumerables inseguridades y demás sentimientos que nos frenan a sentir libres y con plenitud. Y cuando hablo de miedo a sentir, es miedo a recibir daño, miedo al futuro, miedo a equivocarnos, miedo a que nos rompan el corazón, miedo a tener ese final feliz que año tras año la sociedad nos vende y nos promociona a través de libros, series, películas, cuentos, etc.

Todos merecemos un final feliz, pero conseguirlo no es ir probando suerte de persona en persona, porque nadie es perfecto, y todo el mundo comete errores. Todo el mundo tiene inseguridades, problemas, días buenos y días malos, incluso semanas o meses, pero ese es el problema, cuánto estamos dispuestos a aguantar para conseguir nuestro ansiado final feliz.

Todos queremos un final feliz, soñamos con él, y el que diga que no miente. Desde pequeños se nos educa para encontrar nuestro final feliz. Pero lamentablemente cada vez nos volvemos más exigentes, y la sociedad en la que vivimos juega en contra nuestra. Redes sociales, tecnologías, modas, el culto al cuerpo, que todo este tipo de relaciones banales esta al alcance de nuestros dedos a través de una pantalla móvil, y cada vez queremos más y nos comprometemos menos, y todas ellas lastran cada día más encontrar nuestro final feliz.

Dejamos que la gente y las relaciones que vemos de nuestros amigos y conocidos nos aconsejen, muchas veces visto desde un punto de vista erróneo, mayormente porque nadie vive nuestra vida como nosotros la vivimos, salvo nosotros. Y en ese error caemos frecuentemente.

Debemos guiarnos por lo que sentimos, por lo que nos dice nuestro corazón sin escuchar más allá de él. Porque lo que dice el corazón es puro, sin filtros, nuestro yo interno habla, sin filtros de nuestro intelecto, sin la lógica o la razón. Lo que sale del corazón son nuestros deseos más profundos, nuestros sueños. Es todo aquello que en realidad somos y aquello que en realidad debe definirnos.

Es lo único que debe preocuparnos, no lo que dice la gente, lo que piense o diga nos debe dar igual, pues su vida no implica a la nuestra. Y los únicos que nos arriesgamos a vivir  nuestra vida de un modo u otro, somos nosotros. El resto son meros observadores de un posible final feliz. Pero depende de nosotros.

“Si vas a inventar algo, que sea un final feliz”.

Quizás no se trate del final feliz, quizá se trate de la historia, de encontrar una buena historia, y entonces, sólo entonces, nos daremos cuenta que no necesitamos de un final feliz, pues las buenas historias, nunca terminan.

Y yo, si lo pienso, realmente no quiero un final feliz, quiero una cosa bonita de estas, sin final.

¿Me dejas llegar a ti?

“Imagino al escribirte que bebo el néctar de tu aliento, respiro la fragancia de tu cuerpo Esta carta de amor esta escrita con tinta de mi pensamiento, te dice que te quiere adivinar en cada hora, en cada instante, en cada encuentro y descubrir así la forma de embriagarte de deseos, queriéndote sentir en cada punto, en cada coma; con esta carta espero que hasta ti lleguen mis sueños y broten como mágico delirio las palabras echas para un amor que no se olvida.

Te extraño, al mirar al cielo iluminado por las estrellas pienso que tu eres una de ellas y solo desearía tenerte para mi solo y decirte lo mucho que te extraño; y mis manos escribieron tu nombre en la arena y grite tu nombre al viento, de mi corazón quisiera decirte palabras tiernas y profundas, y que mi mirada se encontrase con la tuya, para que tus ojos fueran testigos de las noches de insomnio que sufro en tu ausencia, sin querer te has convertido en mi motivo, en mi razón y así te has hecho la dueña de mi corazón.

Te esperaré hasta el fin del mundo, hasta que el sol y las estrellas sea paguen, hasta que el silencio hable, solo recuerda que si me añoras en tus largas noches, asómate a la ventana y mira a las estrellas, que en cada una de ellas hay un beso que yo pondré todos los días de mi vida para ti. Sin ti los segundos transcurren como un anochecer repentino, sin ti mis sentimientos caen al vacío de la tristeza, sin ti mis lagrimas nacen solitarias y frágiles.

Que suspiro sentimientos de melancolía en tu falta, que pienso en los momentos de tu encuentro, que te ansío eternamente. Oyendo las palabras de amor que salen de tu ternura, sintiendo las caricias que regalan tus manos generosas, amándote como nadie te amo jamás; sólo así seré feliz;.. y lo sé.”

 

Ég sakna þín

Publicado: 8 febrero, 2019 en Sin categoría

Nos llaman locos a aquellos que gritamos cada vez que algo nos indigna, locos por elevar la voz en un mundo en el que casi todos critican por lo bajo. Locos por atrevernos a exigir lo que merecemos, locos por atrevernos a pedir a cambio de lo que damos. Nos llaman locos son los que pensamos que las cosas pueden cambiar, locos por creernos capaz de iniciar los cambios. Locos por intentar cambiar lo injusto, locos por hacer lo correcto.

Nos llaman locos a aquellos que abandonamos a las personas que supuestamente nos convienen, locos por amar a las que no tienen nada que ofrecer. Locos a los que no salimos del rebaño, locos por desconfiar en los pastores. Nos llaman locos a aquellos que plantamos cara a lo que no queremos, locos, a los pocos valientes que luchamos, locos, curiosamente, a los pocos cuerdos que quedamos.

Soy un loco confeso, y me han llamado loco muchas veces, una por mis acciones y otras por no temer al propio miedo. Soy un loco por creer en el amor, por darme cuenta de mis errores y a pesar de ellos seguir intentándolo con todas mis fuerzas. Soy un puto loco cuando trabajo y a pesar de mi entrenamiento, de las medidas de autoprotección que ejerzo, pienso más en quien lo necesita que en mí mismo. Soy un loco por creer que las buenas acciones se verán siempre recompensadas. Soy un loco por pensar que puede haber segundas oportunidades, por seguir intentando sorprender, soy un loco por echar de menos a esa persona especial que lo cambió todo y revolucionó mi mente.

Soy un loco de atar por creer que el mundo tiene posibilidad de cambio, por creer en las personas, soy un loco al pensar que el amor de mi perro es más puro e infinito que el humano. Soy un loco por creer en los detalles, por escribir aquí y soltar todo lo que llevo dentro, soy un loco por pensar que esto llegará a las personas que amo, soy un loco por quedarme inmóvil mirando al cielo de noche y pensar que allí arriba hay un destino.

Soy un loco de remate al creer en la vida más allá de la muerte, en que la ciencia lo explicará todo, soy un loco por creer que las buenas personas tendrán sus merecidos finales felices. Soy un loco por pensar que el mundo gira, pero yo me muevo en contra del mundo. Soy un loco por pensar que si digo que te echo de menos tú volverás, si te digo que lo eres todo desde la nada mi mundo tendrá sentido. Soy un loco por pensar que te equivocaste y que si puedo ser ese hombre con el que sueñas.

Soy un loco por pensar que los errores tienen perdón, que la naturaleza humana es ambigua y simplemente con algo de confianza y bondad podemos ejercer una fuerza positiva sobre la gente que nos rodea. Soy un loco por amarte en silencio, por tener miedo a que me rompan el corazón de nuevo, soy un loco por temer y querer amor, soy un loco por dejarte escapar.

Soy un loco por hacer deporte más allá de mis limitaciones, por jugar con la muerte y seguir sonriéndola, soy un loco por arriesgar para ganar, soy un loco de los que ya no quedan por soñarte cuando duermo y pensarte cuando vivo.

En definitiva, soy un loco, un loco de atar, un loco de remate por pensar que eres mi alma gemela y yo la tuya. Y un día lo comprobarás.

“Éramos de esos que no saben estar juntos pero tampoco sobreviven separados. De los que pueden estar días sin hablarse, pero no soportaban faltarse. Que se podían insultar hasta cenando pero, si alguno faltara, ambos morirían. De que cada vez que éramos tormenta, después venían otras calmas. De orgasmos que sabían a poco. De “Si, me trata bien, pero no es lo mismo”. Que si uno picaba el otro respondía. De echarse de menos y no decir ni mu. De ser orgullosos hasta reventar. Y reventamos. Tanto, que ni hablamos. De esos que estaban destinados a quererse. A odiarse a ratos. A no ser. Pero siendo toda la vida.”

Eramos de esos. Y lo seguiremos siendo.

Ég sakna þín.

Protegido: La contraseña eres tú

Publicado: 8 febrero, 2019 en Sin categoría

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Seres mágicos

Publicado: 6 febrero, 2019 en Sin categoría

La vida es compleja, y a medida que la voy viviendo me doy cuenta de que cada vez lo es más en los tiempos que corren.

Somos animales de costumbres, y estamos en continuo aprendizaje. Muchos aprendemos de nuestros errores, y estos abren nuevos caminos sobre nuestra propia existencia. Nos caemos, nos levantamos, y algunas otras veces no conseguimos hacerlo.

Nunca podemos estar seguros al completo de que nuestras acciones, nuestras decisiones serán las correctas, pero muchas veces decidimos arriesgarnos sin contemplar que la química de nuestro cuerpo, va muy por encima de nuestro intelecto, y a pesar de que lo usamos para decidir sobre nuestra vida, puede que esas mismas decisiones se encuentren enfrentadas a nuestras emociones.

Y eso, volverá a determinar el valor de nuestras acciones. Podemos querer algo con todas nuestras fuerzas, haber sopesado pros  y contras, y a pesar de todo ese proceso de valoración puede que la decisión coherente y razonada no sea la apropiada para nuestros sentimientos, que si no han salido, acabarán por salir. Y es así porque sentimos, porque tenemos recuerdos, porque la propia química de nuestro cuerpo hace que tengamos unos momentos u otros en los que necesitamos unas cosas u otras.

Todo es muy complejo, porque nunca sabremos a ciencia cierta si nuestras decisiones son las correctas al tomarlas. Ese resultado lleva tiempo conocerlo.

Yo tuve muy mal año pasado, me rompieron el corazón dos veces, y tomé decisiones, me arriesgué y a pesar de que todo el mundo a mi alrededor me dijera que no lo hiciese, me tiré a la piscina. Pero como yo mismo predico, todo pasa por un motivo, y si tuve que sufrir, sería por algo.

Un año después me siento renovado, y tras coser poco a poco esa herida en mi corazón poco a poco me siento volver a ser el mismo que era, sin miedos e intentando mostrar mi mejor versión.

Tengo unas amistades increíbles, que me apoyan, que creen en mi a pesar de mis meteduras de pata y que no renuncian a ayudarme y a permanecer a mi lado pese a que tengo mis momentos de soledad.

En todo el año perdí cosas y gané otras, conocí a una mujer mágica, única diría yo, algo difícil para como estaba yo anímicamente, pero aún así el destino me la puso delante, y nunca volveré a conocer nadie igual. Son brillos del destino, luces de estrellas que te brillan una vez y te marcan, de esas que te guían en la penumbra e iluminan tu destino.

Y me siento afortunado de haberla conocido, porque mujeres así cada vez quedan menos, y si las hay están ocultas, ocultas a los ojos del mundo, porque una mujer así, tiene que ser cuidada, mimada, alimentada con cariño y amor, con recuerdos, con abrazos y sonrisas, con un mimo extremo que la haga brillar más aún, y en los tiempos que corren, hay mucho lobo vestido de príncipe suelto, que la pueden dañar.

“Me encanta crear magia, hacer algo que sea tan extraño, tan inesperado, que la gente se maraville.” 

Si tenéis la suerte en que una estrella de este tipo se cruce en vuestro destino, abrazarla, abrazarla con mucha fuerza y hacerla parte de vosotros, protegerla y cuidarla, y tener por seguro que ya nada volverá a ser igual.

Son seres especiales, mágicos, bellos por dentro y por fuera. Seres nacidos de un cuento de hadas donde el mal no existe, forjados de sentimientos puros, de alegría, bondad, cariño, amor, seres en definitiva que hay que amar.

Yo he tenido la suerte de dar con una pura sangre de sentimientos. Alguien especial. Y mi vida ya no volverá a ser la misma. Ya no será como antes, pues ha marcado la diferencia, y su huella imborrable ha dejado sobre mí.

“Qué hace a alguien especial? Supongo que todo depende de qué es único en cada uno de nosotros.”