Archivos para febrero, 2011

Capitulo X

Publicado: 8 febrero, 2011 en Sin categoría

Hace ya años, digamos cuando entre en la policía, supongo que además a causa de ello, y del repentino cambio de vida, lo que conlleva dinero y tiempo libre, me dio por salir mas de la cuenta, o como digo yo, desbandarme. En esa etapa, que duro aproximadamente unos 10 meses, conocí una chica de cara dulce, mofletes colorados y ojos endiabladamente atractivos y bonitos. Según recuerdo era alegre, cabezona, con un carácter como el mio, alocada, juvenil, aventurera, sensible, y que me hacía reír una cosa mala. Yo recuerdo su cabello negro azabache que caía más allá de los hombros, y sobre todo su sonrisa increíblemente atractiva. Recuerdo que la conocí a través de una página de internet llamada Match, y fue verla y encantarme, de hecho creo que es la persona más afín a mi que he conocido en toda mi vida. Amante de los animales como yo, deportista zumbada como yo, sensible, cariñosa y tímida como yo, no se, un cúmulo de cosas que me hicieron sentir bien al momento de conocerla, como una tranquilidad aparente de que todo iría bien. Recuerdo que me vino a buscar a mi trabajo un par de veces, cosa que es la única mujer que me ha esperado en su coche durante una hora y media porque salí tarde debido a un accidente, con la sonrisa en la cara, y con ganas de seguir bromeando conmigo sin contar el verme. Cenamos, salimos, fuimos al cine, hasta un día vino con su perro para irnos juntos a mi lugar de desconexión en la montaña, en el famoso Valle de la Barranca. Pasamos horas vacilando, riendo y picándonos en el Areia, uno de mis sitios preferidos para salir, tomando cocteles, besándonos, riendo, … aún recuerdo sus mofletes colorados cuando la decías algo bonito… y la mala leche que tenía cuando se picaba conmigo. Pero como no, el hombre que era, o mejor dicho el que no era, como buen niñato que resultaba ser por entonces, la cagó. De tener posiblemente a la mujer de mi vida delante, pasé a hacerla daño, a no saber estar a la altura de una persona que quizá necesitaba mi ayuda en ese momento. A no saber entenderla, quizá no lograr empatizar lo suficiente por entonces como para que me contara sus problemas, o simplemente que estaba más preocupado en los míos que no veía más allá de mí. El caso es que en mi etapa más gilipollas, aparte de mi posiblemente a la chica más bonita, alegre, sincera y compatible de cuantas he conocido en mi vida. Recuerdo que por una tontería de un móvil que me dio para vender y vendí, no supe decirla la verdad, no supe ser un hombre y aceptar que había metido la pata. Y como tónica general durante toda mi vida, perdí aquello que debía haber amado. Que sería de mí si no hubiera cometido esta cantidad de errores con personas que no lo merecían. Todavía recuerdo a mi dulce Rosana, mi morena de ojos verdes como esmeraldas, con esa sonrisa y esos mofletes. Yo creo que por eso nunca pude borrar sus fotos de mi ordenador. Supongo que porque no deseaba olvidarla, y porque no era una persona fácil de olvidar. Pero mira, como es el destino, no se si llamarlo curioso, o simplemente destino, que un día que estoy en mi casa hasta las mismas narices de todo, de las relaciones que veo, las que voy conociendo y de la mierda de mundo en la que vivimos y en el que todo va a peor, me da por pinchar en un anuncio del Facebook para acceder a la página de contactos del Meetic, que me pica la curiosidad de nuevo y me creo un perfil. Pero cual es mi sorpresa que al ver la foto de la primera persona que me sale con más compatibilidad, es la misma foto de años atrás de aquella morena de nombre Rosana que debió ser mía y no lo fue. Perplejo me quedé mirando su foto. Al instante me puse a pedirla perdón por email, algo me impulsaba a hacerlo, aunque su respuesta fuese la merecida o simplemente ni se molestase en leerlo como hubiera sido lo más lógico. Cuando termino de redactar todo lo que tenía que decirla, resulta que no me deja enviar, porque tengo que pagar para enviarla el mail. Pues no se, pero creo que durante 0.000001 milésima de segundo tarde en coger la tarjeta de crédito y pagar una pasta (debido a que soy un torpe y en vez de un mes pagué seis), para enviárselo. No voy a engañar a nadie, pero diré que cuando recibí respuesta tuve miedo de leer el contenido, porque me imaginaba alguna bordería, o algún texto similar al daño que la hice. Mi sorpresa fue aún mayor cuando esta personita de cabello largo y negro, no solo no me ponía a parir, si no que decía que quería seguir hablando conmigo y que me perdonaba. No me lo podía creer, porque no me lo merecía. La he cagado tantas veces que hubiera apostado que ésta sería una más. Y no se como pero mail tras mail, estoy aquí escribiendo de esa personita de belleza increíble deseando saber todo aquello de ella que me faltó por conocer en su día. Ahora, si cabe, si ya fuimos compatibles en el pasado, resulta que la misma máquina, la misma página de contactos que nos unió nos vuelve a poner en contacto, y encima tiene el mismo trabajo que yo. No se si es un acto de fe del Destino, o es simplemente suerte en un año que comienza, pero de lo que estoy seguro, es de que no soy el niñato que un día fui, y que si tengo la oportunidad de nuevo de conocer a mi dulce Rosana, no pienso desaprovecharla e intentare hacerla brillar, porque quizá no sea un príncipe azul, verde, o naranja, pero si soy otra persona distinta, segura de sí misma, y que no esta dispuesta a perder, y que lo dará todo por demostrar que se puede confiar en mi. Si una vez perdí por no estar a la altura, éste es mi momento, en el que puedo darlo todo sin miedos, en el que puedo hacer brillar sus ojos más que cualquier estrella del universo, y en el que puedo provocar una sonrisa perpetua en tu mente. Porque la vida me ha dado otra oportunidad, por ti Rosana. Ummmm estoy aquí escribiendo esto muerto de hambre después de trabajar, en la biblioteca, y aún me resulta curioso que lo este haciendo. Me debiste dejar mucha huella para que esté aquí sin pensar en mi estómago. No te voy a negar, que he mirado tu foto vestida de uniforme este último fin de semana, más de lo que puedas imaginar. Yo creo que las ostias que me ha dado la vida, y las que me he provocado yo, lo que veo día a día en mi trabajo, y lo que voy construyendo dentro de mi, me hace estar tan seguro, tan con ganas de todo, y es lo que evita que años pasados se hagan presentes. Necesitaba una señal del destino, y quizá ante momentos tan malos de la humanidad, tu seas mi señal. No se si podré cambiar algo de este mundo que vivimos, no se si mi granito de arena servirá para algo, porque a veces no me veo con fuerzas, pero seguiré ahí para ti día y noche, porque lo que soy, es lo que una vez, quise ser. Quisiera tener el poder, de cambiarlo todo, quisiera saber la fórmula para que lo que sucede en el mundo, no siga sucediendo, y sobre todo, quisiera tener la fórmula de llegar a tu corazón, esa que en el pasado no supe aprovechar y malgaste haciéndote daño. Gilipollas redomado e inmaduro… Ese fue el termino correcto para definirme. Y quizas gracias a pensamientos así, gracias a sonrisas como la tuya, soy mejor persona. Gracias mi mofletes de ojos esmeralda.