Archivos para marzo, 2013

Cuántas veces nos hemos enamorado a lo largo de nuestra vida… eso es lo que pasa por mi cabeza en estos días. Llevo días pensando sobre mi vida, sobre como ha evolucionado, y sobre como cambian las cosas.

Pero si de algo me doy cuenta es de las cosas que aún no han cambiado. Llevo días dándole vueltas a todo, una y otra vez sin parar. Cómo la vida te pone pruebas, cómo te quita cosas, y como te pone otras nuevas a tu alcance. Como si de una constante evolución se tratase.

Somos animales racionales, eso dicen, o eso significa la teoría. Pero cuando sentimos, olvidamos cualquier razón existente, y nos volvemos animales de instintos y sentimientos, en el que nuestro cerebro queda a un lado, y es nuestro corazón, la química de nuestras hormonas, las que controlan nuestros actos y pensamientos.

Llevo días que siento que me falta algo, llevo días que no paro de pensar, y mirando atrás no hago más que recordar mis dos grandes amores de toda mi vida. Soy joven si, pero he de reconocer, que si el amor te deja alguna marca, esas dos personas, de distinta manera, e íntimamente unidas por un mismo sentimiento, y una misma química en mi corazón dejaron una huella imborrable, con la que pereceré algún día.

No sé que pasó, la verdad, lo único que sé a día de hoy, es que me enamoré de ellas de la misma manera, hasta lo más profundo de mi ser, y lo habría dado todo por acabar mis días junto a cualquiera de ellas. Supongo, que como todo en la vida, tiene un significado, y ahora mismo solo puedo desearlas felicidad y salud, y aunque desearía no voy a mentir, estar a su lado, y no voy a medir a cuál de las dos quise más solo puedo decir, que día tras día, una parte de mi cerebro que no controlo, cuando duermo, no hago más que soñar con un mundo, irreal eso sí, en el que mi vida tiene cabida al lado de la suya. Cada noche, al acostarme, una parte de mí, desea soñar y sentirse profundamente enamorado de ella.

No sé porqué soy tan complicado, como dicen mis amigos hay millones de personas en el planeta. Pero es que hay veces que se te cruza una estrella en tu camino, y quedas marcado para siempre. A mí tal vez se me cruzaron dos, y no supe como permanecer a su lado.

Una parte de mí echa de menos su compañía, bueno, mentira, echo de menos su compañía cada día que va pasando, recuerdo su mirada, su voz, su pelo, su forma de mirarme, las sonrisas, los besos, la manera en que me sentía cuando miraba una simple foto, que por eso quizá ahora mismo me sienta incompleto. Porque esa parte del corazón que entregamos cuando amamos de verdad, esa ya no se recupera, y vivir sin ella cada día es más difícil.

Anoche soñé con ella. No sé ni el motivo ni el significado. Ahora que mi salud no es la que debería, mi mente no hace más que añorar su cariño o su voz. Tengo su imagen en la mente, grabada en fuego, sus ojos como luceros tatuados en mi cerebro. Qué difícil es  vivir cuando vives sin tu otra mitad. Para esto no hay escuela ni profesor que nos enseñe.

Estas pocas palabras las escribo, porque no tengo otra manera de desahogarme, no tengo más remedio que escribir, que echo de menos ese sentimiento. Esas dos personas que me hicieron ver la grandeza del amor, de darlo o querer darlo todo por quien amas, no están aquí conmigo. Una no sé nada de ella, me aparté voluntariamente, porque me dolía si quiera mirar sus fotos, Raquel Victorio, y aunque eramos amigos y hablabamos y nos contabamos cosas, nunca la confesé que sufría por dentro viéndola lejos, y echando de menos sus besos, su sonrisa o su compañía, A día de hoy, me arrepiento, y si pudiera volver atrás, daría lo que fuese de mi vida por volver a vivir los instantes que tuve a su lado, para intentar que se quedase, y no dejarla escapar jamás.

El otro gran amor de mi vida, vive lejos, en Canarias, y a pesar de que hablo con ella por el facebook, nunca podré dejar de reconocerla, que la echo de menos. Y muchas veces que quiero oír su voz, a la vez me da un corte horríble, porque sé que si vuelvo a oírla volveré a sentir lo mismo, su voz, entre otras cosas, dulce como pocas, fue lo que más me enamoró. Jamás encontré a nadie, capaz de transmitir tanta dulzura sólo con un tono de voz.

Y aunque me aparté también voluntariamente cuando vino a Madrid debido a su situación, nunca he podido reconocerle estas palabras, y no sé si tendré valor, si algún día el Destino me la pone delante. Porque son los amores de mi vida, y por su felicidad yo moriría. Echo de menos tu compañía mi dulce canaria Rebeka. Echo de menos esos momentos en mi viaje fugaz a verte cuando te encontrabas mal, echo de menos oír tu voz alocada desde ese país árabe en el que comencé a conocerte a través de un teléfono móvil.

Y aunque me voy haciendo mayor, y he conocido a otras personas a lo largo de mi camino, nadie ha sido capaz de borrar vuestra huella, nadie jamás me ha hecho sentir tan afortunado, como cuando pude disfrutar de vuestra compañía. A día de hoy, puedo morir, sabiendo, que aunque brevemente, conocí el amor verdadero.

Gracias Raquel Victorio, por enseñarme el amor verdadero, y gracias Rebeka, porque una vez ya conocido, contigo me dí cuenta de que mi alma gemela, existe en ti. Como te dije desde la distancia o desde la cercanía, cualquier cosa, a cualquier hora tiempo y lugar, que necesités, como tu ángel protector, allí me tendrás.

Fue mi promesa, y lo seguirá siendo hasta que me llegue el fin.

Sonríe, y sientete orgullosa, de que alguien en tu vida, moriría por verte feliz.

Con cariño para los dos más inmensos, verdaderos y puros amores de mi vida. Para Raquel Victorio, y para mi vallecana-canaria Rebeka.

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