Archivos para noviembre, 2013

Ella era distinta, especial, de esas personas que si las miras simplemente en silencio permaneces delante o de reojo como si de una obra de arte se tratase, observando como embobado. Ella era increíble, a cada segundo que pasaba  a su lado, me daba más cuenta del valor de un silencio. Te sientas en compañía de más gente, rodeado, ella no se da cuenta y sin saber porqué a pesar de que te están hablando y te estas riendo, como una fuente desconocida te atrajese hacia ella y te obligase a girar la cabeza para mirarla aunque fuera un sólo segundo. Ella quizá no se dé cuenta, o quizá si, pero no te importa lo más mínimo, tu cabeza como si no fuera controlada por tu consciente, te obliga a mirarla.

Esa sensación, ese magnetismo que sólo ella produce en mi, es a la vez un placer y una maldición. Cuando la tengo delante, no se si soy yo mismo, o una versión mejorada que intenta destacar sobre los demás para que se fije en mi. Es como si fuera otra vez un joven, con esos sentimientos de colegio o instituto cuando empezamos a crecer y de repente sin saber porqué vemos a esa chica especial, que cautiva nuestra mirada, que nos hace mirarnos al espejo por las mañanas para ir más guapos a clase, que nos hace destacar en los deportes, en las clases de gimnasia, incluso en los examenes, cualquier pretexto es bueno para acercarnos a ella, y esa sensación de alegría y júbilo que produce dentro de nosotros cuando simplemente te mira, o te sonríe, o recuerda tu nombre… son sentimientos que ella produce en mí desde casi el primer momento que la vi.

Ella es una mujer con clase, de belleza auténtica y natural, sin igual, educada, inteligente, dulce, y con esa mirada de buena persona, frágil e inocente que no hace más que producirme la sensación de querer protegerla y cuidarla. Ella lo vale todo, todas las miradas, todas mis dudas, todo el misterio que produce en mi una sensación ya olvidada. Ella es una mujer de palabra, una mujer cariñosa, pasional, con una voz dulce y agradable para los oídos.

Y cómo poder gustarle a una mujer así, que tengo yo de especial, no lo sé. Pero hay que creer en uno mismo con tanta fuerza que el mundo no pueda evitar creer en ti también. Si demostramos que merecemos ese tesoro que es su corazón, si luchamos por él, y demostramos que somos merecedores dignos de tanto valor… sin duda el tiempo hará que se dé cuenta que soy yo y no otro el que debe llegar lo más dentro de su ser.

Esto es parte de mis pensamientos diarios, luego cuando pasa el tiempo y ya no me encuentro cerca, o me encuentro realizando otras cosas, desaparece de mi mente y así no lo paso mal. Porque cuando te gusta tanto alguien y no la tienes cerca, o no como a ti te gustaría, los minutos parecen horas…. el tiempo parece entonces ser eterno.

Porque una persona sólo con su presencia te puede producir esa fortaleza física que te hace capaz de todo, te da energías, concentración, aunque estés cansadísimo, como si tu cuerpo se reiniciase y se encendiese con una versión mejor de tu mismo. Es curioso, porque a lo largo de mi vida, esto siempre ha sido así si me ha gustado alguien. Su mera presencia me modificaba a mejor. Era como si pudiese comerme el mundo.

Y hoy, que hace un día súper frío, estoy aquí sentado de nuevo en el sofá con mi Pastor Alemán al lado vigilante, escribiendo, encontrando mi paz interior entre las letras. Cuento un día más en mi vida, en el que quizá no tenga mucho, pero que poco a poco me voy dando cuenta de la cantidad de gente buena de la que me voy rodeando. Gente que te provoca sonrisas cuando a tu cuerpo más falta le hacen, y gente entre la que se encuentra ella que mejora un tiempo, en el que sin ella quizá nada tuviese ya sentido.

Es curioso que una meta, un camino que lleve directo a su corazón, sea una manera eficaz de levantarte cada día con el vaso lleno, la sonrisa en la cara, y ganas de comerme el mundo en cada cosa que hago. Cómo una persona es capaz de borrar de mi mente todo lo malo, cómo ella sólo pensándola es capaz de darle sentido al nuevo día.

Yo no sé si será nada mío en el futuro, no sé si se fijará en mi como yo en ella, pero ayudarla, hablar con ella cuando más lo necesita, estar a su lado en lo malo, permanecer en la sombre vigilante de que nada malo la ocurra, y expectante a cualquier oportunidad de destacar para ella siendo uno mismo, todo eso, vale una vida. Mi vida.

La vida tiene tesoros como éste que conviene no desaprovechar, hay que estar alerta, por si se nos presenta delante, para poder identificarlo, porque igual que yo soy así, hay muchos otros que se dedican a desperdiciar estas oportunidades con personas increíbles que lo darían todo, absolutamente todo por ser alguien en su vida para ellas.

Ella es una mujer especial, una mujer bella, ella es una mujer con un poder sin igual, capaz de cambiar mi vida a mejor. Somos dos soñadores soñando el mismo sueño, entrelazado, unido por un mismo camino, y a la vez separado por miradas, silencios y miedos. Somos dos personas únicas la una para la otra, dos almas que viven un mismo fin, esperan su momento, el tiempo en el que los sentimientos tengan más valor, somos dos enamorados sin temor. Caballeros del Destino, Capitanes de nuestra alma.

Y como no todo el mundo puede comprender como soy, o porqué ese brillo te hace distinta a las demás… yo que he sabido identificarte y descubrirte, esperare mi momento, ese en el que el tiempo nos elija a los dos.

“Ella es demasiado fría para cualquiera que sea humano, pero yo… yo soy de otro mundo.”

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Para amar de verdad hay que emprender un trabajo interior que sólo la soledad hace posible. Es la única manera de poder amar a alguien de una manera digna y respetable en la que podremos ser nosotros mismo y entregarlo todo. Y si llega un momento, que te digo adiós, no es porque no te ame, es porque un día me di cuenta que te amaba tanto que dejé de amarme a mi mismo.

El camino de querer es un camino largo y que hay que dar pasito a pasito, no podemos querer a alguien si una parte de nosotros se ha aferrado al pasado. Pues llegará un momento, y creedme que llegará, que un recuerdo, una imagen, o un nombre escuchado por la calle nos traerá ese pasado al presente, y afectará a nuestra relación con la persona que tengamos al lado. Hay muchas maneras de querer, pero sólo una de amar.

Yo cuando digo “Te quiero”, no es un te quiero normal, es un te quiero más que a nada, un te quiero a cada instante, un te quiero a ti y solo a ti, un te quiero como para invitarte a pisar hojas secas una de estas tardes, un te quiero como para salir a caminar, hablar de amor, mientras damos patadas a piedrecitas por el camino, un te quiero como para volvernos chinos de risa, ebrios de nada y pasear sin prisa por las calles, un te quiero como para ir contigo a los lugares que más frecuento, y contarte que ahí es donde me siento a pensar en ti, un te quiero como para escuchar tu risa toda la noche, un te quiero como para no dejar irte jamás, un te quiero como se quiere a ciertos amores, a la antigua, con el alma sin mirar atrás.

Yo no sé si esto es una manera rara de querer, o es mi manera rara y especial de amar a alguien, y por eso llevo tanto tiempo sin pronunciar las palabras mágicas sin tampoco recibirlas. No sé si es mi manera especial de ver la vida, de pensar sobre el Amor, o mi manera subjetiva de interpretar un sentimiento tan puro y sincero como éste.

De hecho escribo con distintas palabras, distintos párrafos, a lo largo de toda mi vida, sobre este tema, y le doy vueltas al asunto, intentando entender la naturaleza humana en cuanto a su manera de abordar las relaciones y expresar los sentimientos que llevamos dentro. Desconozco si redundo demasiado sobre el tema, pero cuando tengo esa presión sobre mi pecho que me impulsa a estar aquí sentado y escribir sobre ello, es mi mente la que domina mis manos y la que hace que salgan estas palabras y no otras, ni de otros temas de los que sin duda podría hablar y escribir.

Yo deseo amar, no me cuesta reconocerlo, ni me da corte que lean esto y piensen de mi lo que sea. Deseo decirle Te quiero a alguien con el corazón, deseo que alguien me lo diga a mi y sentir como se me eriza el bello de mi cuerpo cuando lo oigo, o como recuerdo hace años cuando se me caían lágrimas al sentirlo y oírlo mientras me abrazaba alguien de mi pasado que ya no está. En ese momento, cuando las lágrimas de felicidad caían por mi mejilla el tiempo parecía como si se hubiese detenido. Disfrutaba sin más. Me olvidaba de todos mis problemas, y solo existía un presente, el de ella y yo.

Querer es bonito, amar es lo más, cuando amas a alguien como yo se amar, la vida te cambia. El resto del mundo no tiene importancia, no te importa el tiempo, ni tus ocupaciones diarias, llega ese momento en el que lo único que ansías es ver a esa persona y besarla, tocarla, volverla a besar, desnudarla con la mirada, luego con las manos, envolver tu cuerpo con el suyo, y hacer que el tiempo se detenga y se inicie el tiempo de la pasión. Calor, placeres carnales, morbo, deseo, pasión, paz, sexo, lujuria, desenfreno, locura, cariño, etc… todos son actos o sentimientos unidos a mi manera  de demostrar a alguien que la amo, todos actos y sentimientos que dan el máximo de mi, todo lo que yo espero de la otra persona, la mujer que me completa y me complementa.

Amar a mi modo a una mujer es entenderla, comprender cada uno de sus pensamientos, actos, sueños o metas, saber definir y anticiparte a cualquier situación que se os presente sólo con una de sus miradas, tener la capacidad de hacerla sonreír cuando ha tenido un día malo, simplemente porque se lo notas en un simple Ok en el móvil, descifrar de su comportamiento en que fase lunar se encuentra y también hacer que sonría pese a esos cambios hormonales que todos tenemos.

Ser un buen aspirante para su corazón, un digno compañero del camino, no es tarea fácil para un te quiero cualquiera. Cuando digamos te quiero a esa persona de la manera que yo lo digo yo hago entender que no me importa todo el tiempo que pase, solamente la quiero a ella no quiero estar con otras, solo con ella, siento que cuando no la tengo mi corazón se rompe de tantas formas, que se me hace imposible decírselas todas, quiero que esté conmigo, sé que no soy perfecto, pero estaré ahí en todo momento, sacándola una sonrisa, o simplemente llorando con ella, pero nunca te la dejaré sola, ya que ella forma una gran parte de mi vida, y yo digo, mírame, ¿qué me ha hecho?, me volví un cursi por su culpa, pero no me arrepiento, me encanta, sin más ni menos, solo me encanta ahora y siempre.

Esta es mi manera de amar, la manera que yo considero que es la adecuada para amar de verdad. Quizá más de uno no piense como yo, o quizá si, me da igual. Yo soy así y eso nada ni nadie lo puede ya cambiar. Para querer a alguien de verdad, hay que quererse primero a si mismo, después, cuando consigues sincerarte así con esa persona que te vuelve loco, entonces se crea un antes y un después en tu vida. Un punto y a parte. A partir de ahí puedes decir que comienzas la verdadera sensación de sentirte vivo.

Como cualquier otro lector o escritor busco encontrarme a mi mismo. En este rincón de palabras me refugio cada noche, enamorado del amor, defensor a ultranza de este sentimiento puro, busco encontrar en las palabras, en páginas, libros, sentimientos, sueños o recuerdos, en mis propias reflexiones, el significado de mi existencia, reconocer que somos algo más que esta “realidad” que se nos presenta. Cuando lo encuentre, ese será mi mayor descubrimiento. Encontraré la naturaleza del amor, su origen, su final, todas sus ecuaciones, palabras y sentimientos. El significado de mi existencia lo tendré cuando por fin te tenga a ti amor mío. Allá donde estés.

Si puedes hablar con los ojos, puedes besar con la mirada. ¿Es tan difícil encontrar a alguien que te quiera a ti y nada más que a ti?

Es una pregunta que nos hacemos más tarde o más temprano casi todas las personas nos hemos hecho esta pregunta alguna vez. Hay personas que lo dicen todo con los ojos, te transmiten todo aquello que llevan dentro, lo que sufren o lo bien que se encuentran, son ojos llenos de sentimiento, son personas que cuando te miran pueden ser capaces de besarte con su mirada.

Este tipo de personas son las que más sufren este mal de no encontrar a la persona que la quiera a ella y solamente a ella. Son personas buenas, llenas de sentimientos, alegres y sensibles, son capaces de sentir todo mucho más y mejor, y por contra de sufrir mucho más a causa de ellos. Puras de mente, elegantes y con clase, un tipo de persona que es capaz de lo mejor, pero que no acaban de conocer a esa Alma Gemela que todo se lo cambie. De sapo en sapo van pasando los años, y aunque la ilusión dentro de su corazón nunca la pierden, en el fondo sufren por estar solas, sin la persona que cambie sus vidas.

A veces me siento una de estas personas, bueno a veces no, en verdad yo creo que soy una de ellas, pues con la mirada lo transmito todo, y además cuando miro a alguien a los ojos directamente, desde el primer momento lo sé todo de esa persona. Si es buena, mala, si se puede confiar, o si esconde algo. Su interior, su verdadero yo, todo lo que esconde, y esto es así desde hace muchos años. Sólo me he confundido dos o tres veces a lo largo de mi vida, y dos de ellas para bien, y son de mis mejores amigos y grandísimas personas.

El resto de las veces lo he sabido todo. Hay gente que no transmite nada, no hay feeling, esa gente que suele ser seria, que no presenta una ligera sonrisa, o atisbo de alegría en su cara, no me da esa sensación de poder confiar, o de cuajar de la manera que sea con ella.

Para las mujeres me pasa exactamente igual. Dos o tres veces en mi vida he visto una cara y me he enamorado de ella. La que más, sin duda aún la recuerdo y no puedo borrarla de mi mente. Lo supe todo de ella desde una simple foto. Una persona viva, extra sensible, capaz de una sonrisa que ilumina el planeta. Una mirada que embruja, a mi por lo menos me dejaba sin palabras, anonadado. Era como observar una obra de arte viviente. Y por dentro toda la pureza, la inocencia, cariño, pasión, romanticismo, educación, inteligencia,… soñadora como pocas, capaz de llorar por cualquier cosa que la produzca ilusión, fácil de dañar, y fácil de enamorar si sabes lo que esconde dentro.

No he vuelto a ver miradas así, que me lo digan todo, y sean capaces de dejarme boquiabierto, y cada vez voy perdiendo más la esperanza de volver a encontrar alguien así. Si pudiera, la clonaría sin pensarlo para tenerla para mi y cuidarla y enamorarla cada día del resto de días que me queden.

Porqué no he vuelto a sentir esto nunca, no lo sé, porque me he cruzado con muchísima gente, y buenas personas de hecho, pero no sé porque no he vuelto a ver una mirada como la suya. No sé si es que estoy predestinado a ella, a lo mejor no en esta vida y si en otra, o es simplemente una prueba que me ha puesto el Destino para saber estar solo, y no cometer los mismos errores que he cometido mucho más joven.

Quiero volver a sentirlo, quiero besar a esa persona con la mirada, y besarla cada noche al acostarme. Quiero sentir, no tengo miedo a sentir, ni a sufrir por causa de mis sentimientos. Quiero hablarla con mis ojos, que vea que mis intenciones son las mejores  y poder decirla con la mirada lo mucho que la quiero, porque hace mucho, mucho tiempo que no pronuncio esas dos palabras a nadie. Ya no sé realmente ni lo que se siente al decirlas cuando sale del corazón, y mucho menos no recuerdo lo que es que alguien te las diga. La sensación que produce sobre mi cuerpo esas dos palabras, es ahora mismo un desconocimiento total.

Querer, amar, desear, acariciar, son cuatro palabras de cuatro actos, que pese a tenerlos en mi mente y llevarlos conmigo cada día, ya ni recuerdo cuando fue la última vez que fui capaz de sentirlos. Y de verdad que lo hecho de menos, porque puedo parecer de aspecto duro, o cosas peores, tal vez insensible, y todo lo contrario, siento más de lo que mucha gente es capaz de sentir. Los sentimientos pueden afectarme profundamente. Cuando alguien me ha querido alguna vez, y lo he sentido dentro de mi, tenía la sensación de que podía comerme el mundo. Dormía mejor, me despertaba con una potencia increíble, y los días eran mejores. Y como yo seguramente hay muchísima gente buena por el mundo, gente que ha sufrido por amor, por haberse juntado con quien no debía, quien no la hacía brillar, esas personas que no transmiten con la mirada ese feeling de alegría, de sensibilidad, de querer abrazarte como una osita.

Conozco a muchas personas, y puedo decir que un porcentaje muy alto han sufrido por amor, y la que ahora está con alguien, puedo decir que no pegan con las personas que están, no las hacen brillar. Es una sensación difícil de creer, o difícil de explicar con palabras, pero jamás me he confundido, cuando he visto a parejas que me han transmitido esto, más tarde o más temprano, el tiempo me ha dado la razón, y la mayoría de las veces eso sí, han sido ellas las que sufrían, por la naturaleza infiel de los hombres, que no hemos sabido apreciar al verdadero tesoro que teníamos al lado. Y yo me incluyo sí, porque aunque jamás he sido infiel, seguro que a lo largo de mi vida he tenido a alguien al lado que quería hacerme brillar, y por miedo, inmadurez, o simple gilipollez mental, no he sabido verlo hasta que ya era demasiado tarde.

Es jodido, realmente jodido, tener esta clase de don, o de poder de ver algo y saber como es. Muchas veces produce incredulidad, o no te toman en serio. Porqué me pasa a mi? Tampoco lo sé, pero lo que si sé es que soy capaz de hablar con los ojos y besar con la mirada. Identifico perfectamente un corazón puro, una persona buena y una pareja Destinada a estar junta cuando la tengo delante. A veces pienso que más que un Don, es un castigo, porque muchas veces no me permite dejarme llevar y ver que pasa. Si tengo la sensación mala por así llamarla dentro de mí, o su mirada y su cara no llega al nivel de dejarme boquiabierto, es muy muy difícil, que pueda llegar a sentir algo.

Y debo ser raro o gilipollas, pero soy de una clase de hombre, que no puedo aprovecharme de las mujeres por un fin pasajero, ya sea sexual, o sentimental. Si no soy capaz de sentir que puedo enamorarme, no puedo. Hay algo que me lo impide. Y prefiero ser niño y jugar con aviones de papel, que ser un hombre y jugar con el corazón de una mujer. Existen personas que ocupan un lugar especial en nuestras vidas, que queremos y perdonamos por encima de todas las cosas: esas personas son especiales porque son parte de nosotros y, en algún momento, en algún lugar, compartimos algo que ahora sigue y seguirá por toda la eternidad.

Para sentir que alguien es especial basta con saber que puede estar o se puede ir, y nada cambiara.

La soledad me ha enseñado que el tiempo me pertenece y el silencio es sabio. Existe un momento en la vida en que te sientes más perdido que nunca: ese momento es el principio de un encuentro. Ser feliz no es una meta, es un estado de ánimo que se manifiesta en el momento que tú quieras. 

 Hoy quiero sonreír después de haber llorado por mucho tiempo. Lloré por alguien que sigo queriendo con toda mi alma, aunque de una forma mucho más libre y completa. Nadie le pertenece a nadie. Aprendí que las personas van llegando a tu vida cuando deben llegar. Por algo, siempre por algo.

Posdata:

El mundo es un inmenso lugar que se vuelve chiquito cuando por fin encuentras lo que buscabas. 

Que hacer cuando te gusta alguien como a mi y ves su foto, su imagen impresa en cualquier sitio, unas palabras suyas, su sonrisa, o simplemente piensas o sueñas con ella.  Pero qué haces si sientes esa necesidad de conocer, de interactuar con ella, y no tienes posibilidad alguna por el momento. Cuando pasan los segundos y parecen ser años.

Qué complicado es, pasa el tiempo, y sigue pasando, una noche muy fría como la de hoy, estoy medio dormido en el sofá del cansancio físico que llevo a cuestas. Pero la imagen en mi cabeza de esa persona no se quita de mi mente. No consigo borrarla ni cuando el cansancio me ciega. Es sábado noche, estoy  agotado mentalmente hoy. Quizá sea el sueño que tengo también. No lo sé.

Sólo sé que asumo las consecuencias sobre mi cuerpo cuando me gustas, todas las reacciones químicas que produces en él, para bien y para mal. Y las que producirías si estuvieses aquí a mi lado. Ahora mismo puedo decir, que eres la responsable de casi todo lo que pasa por mi mente, de todas las reacciones químicas positivas que diariamente se producen. Como una persona lo puede cambiar todo en la vida de otra sin ni siquiera estar a su lado.

Como me gustaría poder mirarla a los ojos cenando, a la luz de unas velas, con una botella de vino, y sin palabras, asumiendo cada una de las consecuencias de mis actos, de mis miradas, de todas las sensaciones que soy capaz de transmitir a través de mi mirada.

Hace tanto que no tengo a alguien delante por la que sentir tantos sentimientos distintos que no me hace sentir raro y extraño, porque allá donde voy veo gente que tiene lo que yo deseo.

Y aunque tengo su imagen en la cabeza y no cejo en mi empeño de luchar por ella, mis fuerzas flaquean. A lo mejor es que tengo demasiadas cosas en la cabeza y estoy centrado en otras, o simplemente es que no soy merecedor de su corazón. Me da lo mismo, asumo esas consecuencias.

Ahora sábado noche incluso estar en el salón tumbado en el sofá con ella, viendo la película que estoy viendo, acariciándonos, mirándonos de reojo, tocándonos, dejando que nuestra imaginación, nuestro deseo y nuestra pasión fluyesen por el ambiente.

La vida es para valientes, valientes que saben asumir sus errores, las consecuencias de sus actos, de sus errores, del no haber hecho esto en determinado momento, o el poder haber dicho algo que deseabas decir y no haberlo dicho. Ese arrepentimiento de no haber conseguido un propósito en mente. Y la vida es para valientes, los valientes no temen sus actos, asumen sus consecuencias ya sea en el Amor o en la Vida, no miran atrás  y no tienen temor al rechazo, o al qué dirán. Simplemente hacen las cosas, las dicen en el momento que les sale de dentro, cuando el corazón les empuja a ello.

Me gustas demasiado como para no sentirme un valiente, para no tener miedo a tu rechazo, ni desconfiar de mis posibilidades, ni sentirme menos que ti como pasa en muchas parejas, no hay inferioridad, eres mi igual. Si yo tengo miedo eso es lo que te transmito, si soy valiente y decidido eso es lo que te transmito, todo aquello que yo sienta  se lo haré sentir. Mi seguridad, mi cariño, mi educación, la sinceridad, el respeto, la ilusión, la alegría, el deseo, la pasión, y un largo etc de sentimientos y valores que me pueden definir, son todo lo que soy, y son lo que ella verá en mí cuando estemos juntos. Así que para qué tener miedo de algo que no se puede tocar, de algo de lo que podemos arrepentirnos el resto de nuestras vidas.

Tenemos miedo a dar pasos, zancadas, a correr, a tropezarnos y a volverlo hacer, sin darnos cuenta que somos humanos, que cometemos errores, y que de ellos debemos aprender para luego mejorar. La cantidad de piedras que hay el camino no deben solo servir para tropezarnos, si no para construir el castillo que nos represente, la fortaleza de sabiduría, el pozo de saberes, de sentimientos y recuerdos que nos proyecten sobre la sombra que va creando nuestro Destino. Siempre seremos esa sombra que proyectamos de nosotros mismos sobre el camino que recorremos, y esas semillas que plantamos son las que el día de mañana nos harán más fuertes. Eso debe ser la base de nuestra personalidad. Lo que nuestra personita vea en nosotros para sentirse querida y acogida.

Una personalidad fuerte, sincera da confianza, ilusión, y las consecuencias que asumimos cuando amamos a alguien no tienen ni un ápice de posibilidades de ser peor para nosotros mismos que lo que podemos ganar si cuidamos a quien amamos, y le damos lo mejor de nosotros mismos sin ningún tipo de miedo.

Puede hacernos perder lo más deseado, todos los miedos son lastres emocionales que debemos desechar. Son cargas de las que no somos conscientes, y las llevamos durante toda la vida dentro de nosotros, impidiendo conocer a personas buenas, realizar, sueños, alcanzar metas, luchar por el amor de quien deseamos. Eliminad vuestros miedos, y el mundo sabrá reconocer al líder que lleváis dentro. Si sois capaces de mirar a los ojos a esa persona que habéis elegido, y con la misma pasión que mil y una veces en vuestra mente la habéis besado sin tocarla, llegando a transmitir esta sensación solo con el fuego de vuestra mirada, ese día podréis gritar al mundo, que soy valor y coraje, dueños de vuestros miedos, y Capitanes de vuestro Destino.

Liberad el miedo, cuando actuamos con humildad y pureza en nuestros corazones, no debéis temer ninguno de vuestros actos. El corazón y la mente unidas por una personalidad valerosa hará que jamás dejéis de creer en el Amor Verdadero. El que todo lo puede.

Yo había decidido ya no creer en el Amor, pero ya era demasiado tarde. Su sonrisa ya había hecho efecto en mí.

 

Realmente todos necesitamos que nos den cariño, que nos mimen, que nos cuiden en determinados momentos, y que nos den un buen abrazo. Yo por ejemplo, no necesito cualquier abrazo, necesito uno en específico, el TUYO. Cada uno se puede conformar con más o con menos, yo sin embargo en estos temas aspiro a lo máximo. Si doy lo doy todo, y si se acaba se acaba para siempre. No puedo permanecer en medio de una situación que ni me deja crecer ni mirar hacia el horizonte. Estar estancado en algo que puede ser, o que podrá, o incluso que pudo… no, prefiero no estancarme nunca, y tener algo que es, palpable.

Mucha gente se empeña en seguir intentando algo que no tiene por donde sostenerse, a pesar de sufrimientos y demás comeduras de cabeza, que dificultan el sueño y lo único que hacen,  la mayoría de las veces es perder oportunidades con personas realmente auténticas o incluso pagar con ellas lo que otros nos han hecho. Yo por eso no me conformo con cualquier abrazo, ni siquiera me vale cualquier otro en un momento de bajón, que todos tenemos si, hasta la persona más dura.

Somos lo que proyectamos como dije hace algún tiempo, y la seguridad en nosotros mismos, en nuestras decisiones la proyectamos sobre la gente que nos mira o nos conoce. Si tenemos miedo, o somos inseguros transmitimos eso mismo a la gente. Prefiero sentirme agusto conmigo mismo aún estando sólo, confiado en lo que hago pese a poder caer en la prepotencia a ojos de muchos otros, que sentirme inseguro, sin rumbo, o triste por mi soledad.

No sirve de nada buscar algo por buscar, como no estar solos, no todos los clavos son iguales, y ningún clavo saca otro clavo, porque aunque quizá ayude por unos momentos, si antes hubo amor, el amor marca, y no se olvida tan fácilmente. Más tarde o más temprano volverá un recuerdo, una imagen, una canción, una película, o un simple pensamiento que nos recordará a esa persona que ya no está, y en ese momento el abrazo de la persona nueva que si esta, no sabrá igual. Traerá dudas, remordimientos, echar de menos el pasado lindo con quien se fue,… y muchos más sentimientos parecidos.

La mente humana, los sentimientos, y la química de nuestro cuerpo que la controla, son complejísimos, tanto que a veces ni siquiera nosotros mismos somos conscientes de como nos afectará determinada qué situación. Es un proceso delicado. Y por ello debemos tener cuidado en tratar bien nuestros sentimientos, porque al igual que nos pueden hacer brillar con un simple abrazo, nos pueden hundir y entristecer cuando ese abrazo de esa persona ya no está.

Somos tan complicados. Es tan difícil cuadrar al cien por cien con alguien, que yo particularmente lo considero imposible. Nos encerramos en nosotros mismos cuando algo nos afecta, nos cuesta salir de ese rincón donde a veces todos nos hemos protegido de un daño sufrido, o de una rotura de corazón. Que luego tardamos en desear ese abrazo único de una persona única para nosotros. Ponemos impedimentos, dudas, desconfiamos de todo el que se nos acerca. Y quizá pongamos trabas a la realización del amor de una persona que en realidad si que nos lo quiere dar todo.

Yo muchas veces me imagino como sería mi vida al lado de esa persona que tanto sueño, y aunque tengo claro lo que me gustaría hacer y como lo haría, tengo un sinfin de dudas de si realmente sería posible dar todo lo que deseo. Sueño, imagino, describo con estas palabras, vuelvo a soñar e imaginar, cierro los ojos y dejo volar mi imaginación, acelero mi mente hasta el infinito para evadirme de esta realidad en la que estoy solo, y llegar a esa otra realidad en la que te tengo al lado. Por muchos viajes que haga entre ambas realidades, luego siempre llega el momento de despertar mi mente, y seguir mi camino hacia el futuro sin nadie a mi lado.

Es una sensación jodida, ver parejas por la calle, desear ir al cine a ver una peli y acariciar la mano de tu pareja, ir a cenar y entre dos copas de vino agarrar sus manos, levantarse y besarla por el simple hecho de sentir la necesidad de quererla y demostrarlo. Incluso echas de menos fechas señaladas como cumpleaños, aniversarios, viajes en común, o momentos bonitos como hacer el chorra para que sonría, sorprender porque lo deseas sin más, mandar mensajitos con la única excusa de decir un Te quiero, o incluso recibirlos. Ese juego de amantes que se desean y se aman, es jodido, realmente jodido, echarlo de menos como lo echo yo, y pasar tanto tiempo solo imaginándolo. Son tantísimas las situaciones que puedo imaginar al lado de ella, tantas cosas que deseo transmitirla y decirla entre silencios, que me pasaría horas, páginas y páginas describiéndolas para llegar a la conclusión simple y llana, que lo que más deseo por encima de todo es amar y sentirme amado.

Si pudiera pedir un deseo, pediría sin duda que se me revelara dónde está. Simplemente eso, ya me encargaría yo de ir por ella y demostrarla que soy yo el que el Destino ha elegido para terminar mis días junto a ella. No necesitaría más, mi deseo sería simple, sincero, no pediría que todo estuviera hecho, todo el trabajo y constancia necesaria para demostrarle a alguien que le amas, lo haría yo. Una vez  vislumbrada la meta, el camino lo recorrería yo, pasito a pasito, con seguridad, y con pasión en todo lo que hago.

Somos lo que proyectamos, y por tal, yo lo que deseo proyectar, es la seguridad en mi mismo, y la que tengo en saber que puedo amar con respeto, sinceridad hasta el fin de mis días, si la persona que estoy abrazando, no es cualquiera, es la MÍA auténtica.

Cuando la encuentre, se perfectamente lo que la diré al oído:

“No quiero hablar contigo. Quiero verte, abrazarte, besarte, acariciarte, comer, reír, ver una película, sentir tu calor, enamorarte, hacerte el amor, desearte, tocarte, mimarte, cuidarte. Las palabras sólo conducen a equivocaciones. Prefiero la certeza de nuestro silencio”.

Hace tantas Lunas que te extraño, hace tantos besos que te recuerdo, que cierro los ojos y no hago más que imaginarte. La Luna, extraña, misteriosa, la envuelve un manto de sentimientos, y ahí arriba inmóvil como observándonos, cuantas miradas habrá cautivado a lo largo de su existencia.

Yo me quedo atónito mirándola, a veces cuando me encuentro mal, cuando no tengo un buen día y llega la noche, apago las luces, me siento en el sofá y a través del ventanal comienzo a mirarla. No sé que tiene, que influjo causa sobre mi, que limpia mi mente de cualquier pensamiento. Y aunque en mi casa no había sitio para ti, te dejé quedarte en aquel rincón, allí, en lo más profundo de mis pensamientos.

Hoy es uno de esos días, ahora estoy con todas las luces apagadas, tumbado en el sofá con el portátil encima y de fondo la luna, fuera del ventanal, ella fría e inmóvil, en una noche hélida. No sé que hace que me atraiga tanto, ni que tiene que evade mi mente. Ese blanco grisáceo que la define, ese brillo que le confiere el sol cuando la besa a lo lejos, embriaga mi mente de sensaciones interconectadas, todas ellas unidas por un sentimiento en común, el Amor. 

Como el Sol y la Luna, dos amantes enamorados que no pueden sino acariciarse dos veces al día. Dos encuentros breves e intensos en los que se confieren luz y deseo.

Otras veces la pido consejo, como podría enamorar a la persona que en mis sueños amo. De que manera podría sorprenderla, cómo sacarla una sonrisa, como llamar su atención…. muchas cosas. Y tengo la manera. Primero conocerla, investigar su mente, sus secretos, lo que lleva dentro de su ser, ese tesoro interno que no todo el mundo es capaz de ver, donde se encierra toda su ilusión, y todas sus metas y sueños.

Después de ser capaz de entrar en lo más profundo y salir, ver todo su potencial, su clase, su elegancia, inteligencia, aquello que la define, todas sus incertidumbres, soy capaz de poner delante de sus ojos eso que la hace temblar, esa sensación que provoca el nacimiento de las mariposas, su florecer por el estómago, ese dulce aleteo dentro de uno mismo, que hace cada despertar mejor que el otro, y nos hace suspirar cada noche imaginando a la otra persona, deseándola a tu lado.

Lo primero de lo primero, después de conocer, es la sonrisa, que hacer con una persona que deseas amar, si no somos capaces de provocar una ligera sonrisa en su rostro. Si queremos a alguien la sonrisa es siempre parte de la ecuación del amor. Ese golpe de mente ágil que provoca la sonrisa, ese accidente entre dos miradas llamada sonrisa es más que importante, lo es todo, pues si no haces reír a la persona que amas, el amor, jamás llegará.

Después el camino consiste en ser tu mismo, y siendo tu mismo, ser distinto a lo que esta acostumbrada, no caer en lo banal, ni en los estereotipos que hay en el mundo, que cuando te vea dude, provocar ese misterio en su mente de querer conocer, ese “y si…?” constante cuando te tiene delante. No ser igual que el resto de gente es importantísimo, dejar esa huella imborrable en el cerebro de una persona. Que cada vez que  me vea su cerebro se inquiete, provocar un huracán de sentimientos y emociones, hacer que ella te ansíe conocer más y más.

Ir a buscarla cuando menos lo espere, ese mensajito al móvil que cambie todo su día, porque como la conocer y sabes como es en verdad, cualquier palabra encierra en sí todo el significado de su mente en ese momento, y si sabes leerlo, puedes cambiar su día por uno mejor. Ir a recogerla al salir del trabajo, después de un día duro, llevarla a un sitio bonito, quizá no el más caro ni el más lujoso, pero llevarla a un sitio donde todo lo demás no importe, y lo único que importe solamente sea su compañía. Hacer un kit kat, un paréntesis en el día que la transporte al lugar mágico de donde proceden los sueños, a lo más profundo de su corazón.

Es el preludio del amor. El insistente y deseado Amor Verdadero.  Si soy capaz de a través de una copa de vino ver en tus ojos todo el amor que llevas dentro, y ese que llevas tantos años soñando recibir, ya habré avanzado un poco más. Ahora seré capaz de controlar tu mente mientras duermes, seré el dueño de tus sentidos, de tus pensamientos, la gente te notará más alegre, distinta, con una llama fija en la mirada que muchos no comprenderán, y que muchos otros te envidiarán. Estarás marcada a ojos de la sociedad, pues ese tipo de alegría que yo deseo provocarte sólo unos pocos son los afortunados poseedores.

Y tu misma cuando te mires al espejo entenderás todo, al principio dudabas de mi profesión, en cada encuentro, notabas ligeras punzadas por todo tu cuerpo, y a la vez que te dabas cuenta de ello, seguías sin entender nada, como podía provocarte esa sensación, cada instante a mi lado era distinto, pero tu cuerpo no taba el cambio, tu pulso se aceleraba, tu mirada se clavaba en mi, tu voz temblaba, y cuando yo te acariciaba o te cogía la mano, mientras mis ojos clavaba en los tuyos, notabas esas punzadas más y más certeras, cada vez más palpables, más misteriosas, un dolor atractivo dentro de ti que no comprendías.

Cuando ya era demasiado tarde para entender, tantas punzadas, tantos sentimientos confusos, por fin llego la liberación de tu mente, ataste cabos, y descubriste mi secreto. Mi profesión, que tan en secreto guardaba, era la llave para abrirme camino dentro de ti, lanzador de cuchillos, y contra tu corazón había lanzado el más certero.

Porque sin buscarte te ando encontrando por todos lados, principalmente cuando cierro los ojos.

Para quererte tengo que tenerte, porque para quererte debo comenzar a sentir, y para sentir debo luchar por ti. No sé aún quien eres, ni dónde estás, ni como te llamas, ni si quiera sé cómo eres, pero se que para tenerte, debo quererte, amarte con locura y pasión, hacerte reír, respetarte, cuidarte y protegerte, porque para quererte debemos ser uno.

Para tener algo que quiero debo lucharlo, sentirlo, saber reconocerlo cuando lo tengo delante. Esa mirada que me ilumine nada más verla. Para tenerla debo amarla, quererla, amarla un poco más, tocarla, acariciarla, acompañarla en sus silencios. Cada sonrisa cuenta, cada llamada, carta o mensaje de texto suma, todo es poco cuando se trata de ella. Porque para quererte debo hacerte sentir única.

Para quererte tú también debes aprender a quererme, porque para querernos debemos sincerarnos, contarnoslo todo, no dejar secretos ni distancias que se interpongan entre nosotros, porque para que sea perfecto, debemos hacerlo perfecto nosotros, no hace falta ser un príncipe o una princesa, la perfección que necesitamos no es interior ni exterior nuestra, pero si es de nuestro amor, porque para querernos nuestro amor, el de verdad, el llamado Amor Verdadero, debe ser perfecto.

Dejaremos de pensar, de soñar, nuestro sueño será por fin realidad, porque en el momento que dejamos de pensar en lo que puede pasar, empiezas a disfrutar de lo que esta pasando. Porque para quererte hay que disfrutar de ti, de los momentos que pasamos juntos, y sin necesidad de pensar todo fluye, porque para quererte, sólo hay que leer tu mirada, sorprenderte, provocar ilusión, hacer de cada momento un momento único, que quede impreso en tu memoria y en tu corazón.

Para quererte debo ser auténtico, para quererte debo ser distinto, para quererte debo llamar tu atención de la manera más sutil, de una manera que nunca nadie lo haya hecho, no dejar caer en lo típico o banal, ser distinto delante de tus ojos y en tus oídos. Para quererte hasta mi colonia debe ser distinta, mi olor, mi voz, mi mirada, mis silencios, todos deben indicarte que soy yo el elegido, porque para quererte debo eclipsar tu mente y no volverás a tener miedo.

Porque para quererte aunque aún no sé cómo eres, en mi mente cada día te imagino, y por las noches te sueño, porque para quererte he de pensarte, de imaginarte y de soñarte. Porque para quererte en mis silencios debo oír tus voces resonando en mi mente, porque para quererte he de alimentar mi mente de tus imágenes, de tus sonrisas, de tus sueños, porque para quererte no se me debe pasar un detalle, dedicarte mi tiempo, mi memoria, mis recuerdos, porque para quererte debo llevarte a lugares, descubrir sitios misteriosos, porque para quererte debo llevarte al infinito y volver, debo alimentar tu mente, tu fantasía, dar de comer a tus mariposas cada momento que tenga para que nunca dejen de volar dentro de ti.

Porque para quererte no debo dejar que nadie se interponga entre nosotros, porque para quererte no debe haber más allá de un nosotros, solos tú y yo. Porque para quererte, para quererte de verdad, y con toda mi alma, tu debes guiarme en el camino hacia tu corazón, y aún siendo un camino difícil y largo, cada tropiezo no es más que una piedra para construir nuestro futuro castillo. Porque para quererte no hay límites ni distancias, porque para quererte el único límite es aquel que nosotros pongamos, porque para quererte ni la muerte comprende a los amantes, porque para quererte hasta ella se siente cohibida de nuestro poder. Porque para quererte el amor contiene un poder, que encierra en si misma poder y magia.

Porque para quererte debo hacer magia, crear fuego de la nada, sacar lo imposible de nuestro diccionario, y hacer posible lo imposible, fácil lo difícil, porque para quererte debo ser un mago del amor, y comprender la magia de los enamorados, maestro de los encantos, dueño del hechizo que te cautive.

Porque quererte lo es  y será todo, cuando te descubra, cuando tenga ese placer por mirarte, por oírte y por sentirte. Porque para quererte cualquier caricia tuya hará que pueda volar, cada mirada me devolverá uno de mis sueños, y cada guiño de tus ojos sonrojados hará de mi vida un poema.

Porque para quererte aún sin conocerte en la distancia, inventaron un método para hacerte el amor, Poesía le llamaron. Porque para quererte debo hacerte el amor con pasión, cariño, atacar todos tus deseos, provocar una sensación de calor en tu cuerpo como la erupción de un volcán, saber llevarte al punto de ebullición y conseguir ese punto de éxtasis que sólo dos almas enamoradas saben alcanzar. Porque para quererte no será tu desnudez, si no el placer de haberla creado mi alegría.

Porque para hacer el amor a alguien que amas debes llevarla a lo máximo, a la cumbre del deseo, de la pasión y del morbo. Porque para quererte el placer que debo provocarte no se puede contener con un sólo sentimiento, o con un movimiento de tu pelvis, porque para quererte y dártelo debo acariciar todos tus sentidos y besarlos, estrujar tu cuerpo como un huracán que te envuelva y a la vez te provoque una paz interior. Porque para quererte debo abrazarte como nadie antes lo haya hecho, porque para quererte cada vez que pruebe tu boca ese beso será único y distinto, sólo superado por el siguiente. Porque para quererte cada beso cuenta, y porque para quererte cada beso es una réplica mejorada y perfeccionada del anterior.

Porque para quererte, cualquier momento es bueno para decirte un Te quiero sincero, un Te echo de menos, o un simple Te necesito cariño. Porque para quererte debo quererme a mi mismo, no sentir inseguridad alguna, y apreciar y valorar todo lo que tengo, porque para quererte debo ser un Guerrero de tu vida, luchar por lo nuestro, luchar por lo tuyo, porque para quererte no habrá paz en mi mente si no hay paz en tu corazón. Porque para quererte lucharé contra todo lo que surja, porque para quererte nuestra vida será única. Porque para quererte, debo convertirme en tu sueño más deseado… porque para quererte, que daría yo por quererte y poderte demostrar mi sentimiento más puro y sincero.

Porque para quererte, para quererte daría mi vida por ti antes de conocerte. Si tu vives yo vivo en ti.

Porque para quererte te daré extraños besos, haciendo pausa entre tu cuello y mis sonrisas, porque para quererte seré capaz de inventar nuevas maneras de besarte.

Porque para quererte no necesito tenerte, te quiero libre, conmigo o sin mí. Porque para quererte te ofrezco mis brazos para estar juntos; o te doy mis alas para dejarte volar.

Porque para quererte tú decides.