Archivos para enero, 2015

Hoy pensaba salir, pero he llegado a casa con un frío endemoniado, y cuando me he duchado un largo rato bajo el agua caliente, al salir, sinceramente, sólo me han quedado ganas de sentarme en el sofá con mi fiel compañero Dante y ordenar mis ideas delante del teclado y la pantalla.

Ya casi ha terminado el primer mes del año, y hace sólo unos días era navidad. Y como dije en mi anterior entrada, intento seguir un camino y marcar la diferencia a cada paso que doy.

Necesitaba descansar esta semana, no he parado, según me he levantado cada día he tenido mi mente ocupada, preocupaciones, trabajo, problemas de la gente, e intentar cerrar los ojos y desconectar, pero a pesar de que me considero una persona muy fuerte, capaz de aguantarlo todo, como cualquier vaso que acaba llenándose, lo que hay dentro se derrama fuera.

Hoy necesitaba estar tranquilo, sin pensar en nada, escuchando música, con mi coca cola light, y lo que saliese por mis dedos. No tengo pensado escribir sobre nada en particular. Ahora escuchando “Tubular Bells” de Mike Oldfield, me viene a la cabeza que me encuentro sólo, que es viernes noche, y que daría lo que fuese por no estarlo, no al menos sólo con mis perros, o retroceder en el tiempo y cambiar cosas para remediar el no estar sólo ahora, errores cometidos, actos, una forma de ser que no fue siempre la correcta, aunque quizá tuve que ser así en el pasado para convertirme en quien soy ahora.

Quizá gente que me conoce al leer esto crea que soy raro, o vete tu a saber, pero ya es tontería negar lo evidente, y menos negar mi forma de ser o pensar. TENGO corazón, y cada vez me doy más cuenta que necesita ser cuidado, de alguna manera necesito que alguien lo haga volver a latir.

Una mirada de la persona adecuada le devolvería a la vida. Un latir más fuerte, más poderoso y sobre todo más vivo. No sé si me entendéis, una mirada de la persona adecuada hace que el pulso se acelere, hace que mi piel coja color, y que cada día que pasa por mucho trabajo, problemas, o motivos que se me pongan delante, da lo mismo, cada uno de esos días al cerrar los ojos, todo quedará a un lado, y estaré dispuesto a soñar, pero a soñar de verdad. El descanso del guerrero.

Ahora como ya no podía más me cambié de ordenador, y escribo tumbado. Hoy no sé si por el entreno duro que tocaba, o por la acumulación de la semana, estoy francamente CANSADO.

Lo único que me apetece es tumbarme abrazado, quizá acariciar un rato, y cerrar los ojos, dejarme llevar hasta donde mis manos y mi cuerpo quisieran, y que se acabase el día con un recuerdo inherente de placer en mi piel.

Cada día que pasa, me doy cuenta de cuánto te necesito.  Necesito creer en ti. Necesito creer que mañana será otro día cualquiera pero con la diferencia de que tú aparecerás en mi vida. Necesito empujar mi mente, animarla, hacerla mover, y crear tu imagen en ella, darle forma y color, cerrar los ojos y poder verte, que no seas una incógnita llena de sentimientos. Necesito creer que tu imagen misteriosa, el deseo ferviente de tenerte por fin delante, no es sólo un sueño, necesito tocarte, acariciar cada palmo de tu piel, besar tus labios hasta sentir el calor que llevo dentro, degustar tu sabor con nuestras bocas unidas por el deseo de dos Almas nacidas para amarse y estar juntas.

No es el recuerdo de un sentimiento pasado, no es un deseo cualquiera, necesito creer que mi Alma Gemela esta ahí, en algún lugar, esperando que de con ella y por fin comience nuestra vida. Necesito creer en ello. Necesito que cada día te acerques un poco más, para que cuando llegues no puedas escapar de mí.

Yo necesito muchas cosas, pero hoy, ahora mismo, te necesito a ti. Estés donde estés. Ya no puedo seguir esperando mucho más. Y sé que cuando te tenga delante, sólo con una de tus miradas, y no ha de ser la más bonita, ni la más sincera, pero con sólo un leve guiño de tus ojos, sabré reconocerte, y entonces haré lo posible por no dejarte escapar.

Supongo que tantos fines de semana en soledad escribiéndote, tantos años buscándote, y tantos sueños imaginándote, tienen un motivo importante, y llegado el momento deberé saber entenderlo. Es una misión importante, la eterna búsqueda del Amor Verdadero, una tarea que ha acabado con muchas personas, ha provocado su soledad eterna, y ha provocado que no volvieran a creer en el amor. Pero como me considero valiente, pase lo que pase, seguiré luchando por encontrarte.

Todo tiene un motivo, tiene que tenerlo, desde los errores hasta los éxitos, todo esta incluido dentro de ese largo camino llamado Destino, y por A o por B tenía que ocurrir, para ser lo que somos o para no ser algo que no debíamos ser, da igual como se mire, pero el hoy es importante porque es nuestra fábrica del mañana. Y todos, absolutamente todos, da igual lo que digamos, o lo que queramos mostrar a los demás o al mundo, todos queremos encontrar a nuestra Alma Gemela, y que con ella todo funcione, que la melodía por fin encuentre los acordes adecuados.

Necesito creer que todo esto es posible, que todo llegará. Necesito que cuando mañana esté aquí de nuevo escribiendo, mis motivos sean distintos, quizá de celebración, o quizá para que cuando me leas sepas encontrarme, sepas quien soy y a lo que estoy dispuesto, sepas que todos tus miedos son sólo eso, miedos, y yo estoy aquí dispuesto a vencerlos, uno por uno, para llegar tan dentro de ti, que saque cosas de tu interior que nunca antes habían salido. Necesito saber que estas ahí, y cuando llegue el momento haré de tu vida un sueño.

Los miedos, nuestras debilidades, nacen de nuestro deseo ferviente de crear algo que creemos que nos sobrepasa. Pero el amor, que todo lo puede y que llega a cualquier sitio, vencerá cualquier clase de miedo o duda. El Amor, en la persona correcta, y de la forma que debe ser, te llegará, te envolverá, y hará renacer en ti la fe de que una vida soñada era posible. Esa es la promesa del amor. No hay otra.

“No quiero que valgas la pena, quiero que valgas el tiempo, que valgas las risas, que valgas los sueños, que valgas las palabras, que valgas las renuncias, que valgas los cambios, que valgas cada momento.”

 

 

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Nuestras aspiraciones, nuestros sueños y metas, son todo lo que somos. Quizá nos de miedo apuntar alto. Pero el error es apuntar bajo, pues si fallamos es mejor fallar apuntando a lo grande. En todo es igual, da lo mismo cual sea nuestro objetivo, un trabajo, un objeto material, o un corazón enamorado.

Siempre nuestra lucha por conseguirlo determinará nuestro futuro. Nuestros actos son frutos de nuestras consecuencias, nuestras excusas son las que determinan nuestros fracasos y condicionan nuestros triunfos.

Si deseas algo, lúchalo. Si amas a alguien díselo. Puede que no haya un mañana para vosotros dos, y puede que ese paso condicione favorablemente tu futuro.

Tenemos miedo a fracasar, a sentir dolor, tenemos miedos que podemos controlar, con la feroz oposición de corazones puros nacidos para ganar. Es ese momento donde crees todo perdido, donde los grandes Héroes se convierten en Héroes por primera vez, actos heroicos sobre nuestras vidas crean los hombres que determinarán el futuro de nuestra raza.

La realidad es como una sopa de letras donde están contenidas todas las palabras, donde todas las posibilidades coexisten al mismo tiempo esperando a que tu mente las encuentre y las señale, esperando a que tú las hagas pasar de posibilidad a hecho.

Yo con el paso de los años he aprendido a ganar, a perder, a no tener nada, he tocado fondo en innumerables ocasiones, he deseado volver atrás o abandonarlo todo, todas las veces a raíz de acciones mías no pensadas, de irresponsabilidades propias de una edad temprana en una mente inquieta. He amado, soñado y vuelto amar, he amado y he perdido, y he deseado no volver a amar. Y la vida te hace fuerte, y a pesar de que el corazón se enfría y endurece, en el fondo, deseo volver a amar. Un beso por la mañana, un te quiero al medio día, un abrazo por la tarde, y un susurro por la noche, un paquete de instantes engloba casi todas mis aspiraciones dentro del amor.

El día que mi vida toque su fin, intentaré hacer memoria de todas las metas conseguidas. Sólo entonces me daré cuenta si lo vivido, lo luchado habrá merecido realmente la pena. Hoy por hoy, sigo luchando, cometiendo errores, intentando solventarlos. Dejo mi mente volar cuando veo unos ojos que me dicen algo, algo sin palabras, un idioma imperceptible el de una mirada adecuada.

Yo descifro miradas al igual que intento descifrar sentimientos. Si me miras sabré como eres, si veo una foto mágica tuya sabré como eres, si además leo algo tuyo, soy empático y sabré como te sientes. Mi baza en esta lucha es sin duda permanecer atento. Ser un observador nato de miradas, saber como te sientes a cada momento, e intentar llegar a  ese rinconcito de tu corazón que sólo tu conoces y que nadie ha tocado antes. Mi baza, mi deseo y mi meta, es simplemente serlo todo para ti.

Hay aspiraciones grandiosas, la mía en cambio es más humilde, sólo tengo una en esta vida, y es conseguir que te fijes en mi como cada día yo me fijo en ti con sólo imaginarte.

Cuando abro los ojos estás ahí, una imagen confusa de un Alma Gemela. Una persona sin nombre, un apellido real, y un destino entrecruzado con el mío.  Mi meta y mi lucha. El mayor de mis deseos.

Mi aspiración más grande tiene nombre propio, conseguir que una mujer se fije en ti de una manera distinta, presumiblemente sutil, sin que parezca presuntuoso, sin caer en lo usual. Para tan alta aspiración, debes fiarte de ti mismo, debes intentar ser quien deseaste ser desde que empezó la razón a apoderarse de tu vida, todo aquello que soñaste ser de pequeño, toda esa confianza depositada en tu interior, debe rugir ahora con fuerza al futuro, plantar cara al Destino, y encontrar la llave del éxito para tu corazón.

No tengas miedo a decir “me gustas”, o “te amo”, no tengas miedo a decirle a una chica que eres todo lo que siempre ha soñado para ser feliz, no tengas miedo a decir lo que sientes, sea lo que sea si está ahí dentro, deseando salir es porque lo sientes con el corazón. Y sin duda, si esa persona te merece, si esa persona va a recibir un sentimiento tan puro que llevamos dentro, estará a la altura de las circunstancias,  y en ese mismo momento, cuando lo sueltes comenzará tu vida.

El miedo al fracaso, la vergüenza es el mayor enemigo de un alma enamorada. Yo me arrepiento de no haber contado todo esto hace años a una persona especial para mi, me arrepiento de no haber tenido lo que hay que tener para convencerla de que el sentimiento era real y que creció en mi interior con una simple mirada lejana, con una simple foto de sus ojos. Pero aprendo, aprendo cada día que pasa a no cometer los mismos errores y si me he dado cuenta de algo, es que el miedo ya no habita en mi interior, y gritaré al mundo “Te amo”, las veces que haga falta, quizá no encuentre respuesta, pero el eco resonará en su interior toda la eternidad, pues nadie es capaz de escapar a un sentimiento tan grandioso como el amor verdadero.

Toda aquella persona que ama a otra con todo su corazón, un amor sano y puro, esa persona, está predestinada a ganar. La lucha interior y exterior, sin duda un día traerá sus frutos. Un te quiero sincero a salvado más vidas que mil médicos o mil vacunas.

Y yo, soñador irremediable, luchador eterno de los sentimientos, y guerrero eterno del amor, no seré quien tire la toalla cuando lo que llevo dentro es amor puro y sin barreras.

De verdad, os animo a si sentir amor por alguien que no lo sabe aún, pero que en vuestro interior es importante para vosotros, decídselo. No temáis la respuesta. Puede que el medio sea incorrecto, pero si el sentimiento es puro dará igual, el resultado sea el que sea, será el mejor posible para vosotros.

Amar es para valientes, y decir te quiero es nuestro fin. Un te quiero puro, un te quiero sin palabras, sólo con miradas, con silencios llenos de caricias, un abrazo infinito, una corriente eléctrica que acelera nuestro pulso. Nuestras armas somos nosotros mismos, confiando en nosotros y luchando por quien amamos. Sin duda nuestro papel en este mundo es importante, pues completaremos la vida de otra persona y viviremos para hacerla feliz.

Sueña, ríe, lucha, llora, renace, AMA. No analices el amor, siéntelo.

“Apunta hacia la luna, aun cuando falles, aterrizarás entre las estrellas.”