Archivos para febrero, 2018

Hace mucho tiempo existieron unas extrañas y maravillosas criaturas que poseían el cuerpo como los caballos más hermosos de la tierra, y además, un mágico cuerno en el centro de su frente. Estas criaturas, llamadas unicornios, eran de color blanco y se cree que procedían de tierras indias.

Los unicornios debían albergar tanta magia, que no podía verlos cualquier persona que quisiera sino que, al contrario, eran muy pocos los afortunados que tenían el privilegio de llegar a observarlos. Aquellos que llegaban a hacerlo eran las personas que tenían un corazón bueno y puro, cualidades que eran muy fácilmente rastreables por los unicornios.

Los cuernos de los unicornios tenían propiedades sanatorias y curativas, y eran tan poderosos que se dice que podían llegar a curar enfermedades muy peligrosas y mortales. Incluso, muchos llegaron a decir que contenían los ingredientes necesarios para alcanzar la eterna juventud.

Precisamente por todas aquellas razones, la existencia de un unicornio dependía en su totalidad del mágico cuerno de su frente, y si llegaban a perderlo su destino era la muerte.

En la Edad Media, sabedores de las propiedades del cuerno de los unicornios, muchos cazadores se adentraron en los bosques para dar caza a estos enigmáticos seres, con tan mala fortuna, que terminaron abocando a los unicornios a su desaparición. Muy inteligentes, y como los unicornios eran seres tan solitarios y solo dejaban verse por las personas buenas, aquellos temibles cazadores se aprovechaban de las personas de corazón puro para capturar a los unicornios y apresarles en busca de sus cuernos.

Tras su triste desaparición, la magnificencia y bondad de aquellos seres dejó en la historia su recuerdo como símbolo de la fuerza, de la libertad, del valor, de la bondad y, sobre todo, del poder de la magia que reside en las personas de gran corazón.

El_UnicornioA veces dice la leyenda estos seres se reencarnan en humanos. Y como ellos, son personas de un gran corazón, que prefieren sufrir ellos que hacer sufrir a los que les rodean. Son igualmente seres mágicos. Hay que cuidarlos con un amor especial y verdadero, pues son pocos y sólo unos pocos afortunados sabrán ver lo bello que reside en su interior. Si te fijas bien, verás el brillo especial de sus ojos, mitad magia, mitad fuego salvaje interior. Son personas tremendamente frágiles. Cuídalas, cuídalas para siempre.

Dedicado a mi Unicornio.

 

 

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Unicornios con coraza

Publicado: 26 febrero, 2018 en Sin categoría

Vivir tras una coraza

Hay personas que tienen tanto miedo a ser heridas que terminan viviendo a la defensiva

Se muestran frías y desafiantes en un intento por lograr el control sobre su entorno

Vivir tras una coraza

Muy pocas personas miran fijamente a los ojos cuando hablan con sus interlocutores. Debido a la falta de seguridad, o de costumbre, suelen desviar la mirada a la nariz o la boca (otras veces como me pasa a mi en muy contadas ocasiones es cuando alguien me gusta mucho) . Sin embargo, hay quienes no saben mirar de otro modo, clavando sus ojos de forma directa, franca y honesta. Y cuando uno se encuentra con alguien que mira así, muchos se pueden sentir algo incómodos e incluso intimidados.

No es casualidad que a estas personas se le cuelgue el sambenito de desafiadores. Quienes van de cara por la vida suelen irradiar un aura de poder y fuerza. De hecho, suelen ser individuos que enseguida están al mando de la situación. Nadie pone en duda que son líderes natos. Y que desprenden un magnetismo de lo más seductor. Sin embargo, su liderazgo a menudo deviene en autoritarismo, en especial cuando se sienten amenazados. Es entonces cuando aflora su enorme visceralidad, arremetiendo con ­dureza y agresividad a quienes se atreven a confrontarlos.

Están tan acostumbrados a imponer su voluntad sobre los demás que no soportan que nadie les diga lo que tienen que hacer. Poseen madera de jefes y algún que otro rasgo de tiranos. Más que respeto, los demás les tienen miedo. No es muy recomendable cuestionar su autoritarismo. Ni mucho menos discutir o pelearse con ellos. Cuando piensan que alguien ha actuado de manera injusta, se sienten legitimados a contraatacar de forma violenta. El fuego que anida en sus entrañas tan solo necesita de una pequeña chispa para estallar en llamas, quemando todo aquello que obstaculiza su paso.

Para soltar la culpa

Vivir tras una coraza

El justiciero que llevan dentro quienes viven a la defensiva les dota de una fuerza sobrenatural, ayudándoles a desarrollar un instinto protector al servicio de los suyos, o de aquellos que consideran más vulnerables y débiles. Y para no perder el dominio de sí mismos, tratan desesperadamente de controlar cualquier situación. Los individuos que poseen este tipo de personalidad no resultan fáciles de conocer. Viven detrás de una coraza. Cuanto más en conflicto entran con los demás, más se protegen y se encierran en sí mismos. En casos extremos terminan por aislarse de su entorno social, pudiendo llegar a vivir como ermitaños.

Una historia refleja la clave para deshacerse de esa protección excesiva. Un viejo pescador vivía completamente solo en una playa alejada del pueblo. Harto de discusiones, conflictos y peleas, llevaba años sin relacionarse con nadie. Se había convertido en un hombre frío y distante, que pasaba los días leyendo y pescando. Un día salió a navegar con su pequeña barca en alta mar. De pronto apareció un bote que chocó frontalmente contra el del pescador. Este se pegó tal susto que dio un salto y cayó directamente al agua.

Mientras nadaba para volver a subir a su barca, empezó a maldecir al tripulante del otro bote. “¡Pero ¿cómo has podido chocar contra mí?! ¡Con lo grande que es el mar! ¡Maldito seas! ¡Ya verás como te coja!”. Al conseguir sentarse y recuperar la compostura se dio cuenta de que allí no había nadie más. Era un bote a la deriva. El viejo pescador estaba empapado, rabioso y sin nadie a quien culpar. De pronto, por primera vez en mucho tiempo, emitió una enorme carcajada. Algo en su interior hizo clic. Y esa misma tarde se dejó caer por el bar del pueblo.

Para que estos desafiadores bajen la guardia es fundamental que comprendan las ­motivaciones ocultas que les llevaron a tomar el escudo y a desenfundar la espada en primer lugar. Por más que les moleste reconocerlo, son como los cangrejos: muy duros por ­fuera y extremadamente blanditos por dentro. Su apariencia hostil y fuerte no es más que una fachada, un mecanismo de ­defensa que han desarrollado desde niños para que nadie vuelva a hacerles daño. Y también para tratar de que nada, ni nadie, pueda dominarlos.

Quienes viven tras una coraza comparten un mismo tipo de recuerdo. En muchos casos, algo sucedió cuando todavía eran niños inocentes e indefensos. Tal vez un cambio de colegio. Una separación de los padres. Un accidente. Abusos y maltratos de cualquier tipo, o la muerte de un ser querido. No importa tanto el qué, sino cómo interpretó el suceso la persona que lo vivió. A raíz de afrontar alguna situación adversa suele tomar conciencia –siendo todavía muy niño– de que el mundo es un lugar amenazante, injusto y violento, donde solo los fuertes y los duros consiguen sobrevivir.

Esa es precisamente su herida. La que nace de haber conectado con su propia vulnerabilidad. Al negar y condenar esta debilidad, esa persona empieza a construir, ladrillo a ladrillo, una muralla que lo proteja de volver a sufrir. Paradójicamente, al vivir a la defensiva, con el tiempo se convierten en adultos controladores y dominantes. Y también hiperreactivos. Es decir, que están a la que saltan. Por eso suelen mostrarse tan agresivos y cosechan multitud de conflictos.

Los problemas derivados de este tipo de actitud van más allá. Una vez cesa la lucha, estas personas tienden a culpar a los demás por el sufrimiento que han experimentado. Y al hacerlo, se sienten legitimados para castigar a sus supuestos agresores. Pueden llegar incluso a vengarse de ellos de forma cruel. Al mismo tiempo también se culpan a sí mismos del sufrimiento que consideran que han causado a los demás. Es entonces cuando, en un intento desesperado por redimirse, pueden llegar a hacerse daño a sí mismos, tanto física como emocionalmente.

Llegados a este punto, cabe diferenciar entre el dolor físico y el sufrimiento emocional. Es cierto que tenemos el poder de matarnos unos a otros. Pero nadie nos ha hecho sufrir sin nuestro consentimiento. Los demás pueden tomar decisiones que nos perjudican directamente, o comportarse de una forma con la que no estamos de acuerdo. Pueden incluso insultarnos a la cara. Pero analizamos estas situaciones detenidamente, nos damos cuenta de que lo que sentimos no tiene tanto que ver con lo que ha sucedido, sino con nuestra interpretación de los hechos.

El punto de inflexión en la vida de quienes viven detrás de una coraza llega el día en que empiezan a cuestionar una creencia tan falsa como limitante: “Los demás son la causa de mi sufrimiento”. Es entonces cuando comprenden que el poder –el de verdad– no consiste en vivir a la defensiva o tratar de controlar, sino en ser verdaderamente dueños de sí mismos. Para lograrlo, han de dejar de ser reactivos para empezar a cultivar la responsabilidad. Es decir, deben aprender el arte de responder de forma proactiva frente a cada situación adversa y cada persona conflictiva con la que se cruzan.

La culpa existe en una sociedad victimista, una que condena el hecho de que las personas necesitemos cometer errores para evolucionar. Por ello, el gran aprendizaje vital de estos desafiadores pasa por perdonarse a sí mismos por los errores cometidos en el pasado, lo que les permitirá liberarse del sentimiento de culpa que cargan a sus espaldas. Ese es precisamente el significado de la palabra “inocencia”: el estado del alma libre de culpa. Solo así pueden perdonar a quienes consideran que les agredieron: llegando a comprender que, más que maldad, el motor de los errores de los demás fue la ignorancia y la inconsciencia. Vivir sin coraza implica aceptar y sentir la propia vulnerabilidad. Esta es la auténtica fortaleza.

Y recuerda, hay personas dispuestas a recorrer el camino a tu lado, sin importar lo que llevas dentro.

 

“No te rindas”
No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños

Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.

Mario Benedetti

 

Hay cosas en la vida que me desconciertan, muchas y en todas ellas suelo buscar su significado. No suelo dejar que algo se me escape e intento entenderlo. Hoy por hoy siempre ha sido así, evitando sorpresas inesperadas y negativas. Evidentemente las positivas no las preveo, ni me las limito.

Soy empático, es decir, con un leve contacto con alguien ya sea visual o físico, lo sé casi todo de esa persona.

Pocas veces me ha sorprendido alguien en algo referente a su personalidad. Digamos que es un sexto sentido que llevo dentro desde hace MUCHO tiempo.

Ahora, voy a describir a una persona, que se verá reflejada en cada palabra, o por lo menos esa es mi intención. Que vea que hay personas en el mundo como yo, que ven el interior y esa parte que todos escondemos a modo de caparazón o coraza, ya sea por miedo o por que los tiempos que corren necesitamos una autoprotección sentimental.

A primera vista engaña. Parece una mujer totalmente distinta a lo que voy a describir aquí. Es alta, patilarga diría yo, y con un aspecto de dura y fuerte que hace pensar que puede con todo lo que se la presenta en su vida.

Al principio da cosa acercarse porque esa apariencia es tu carta de presentación, pero bueno, como te digo lo veo todo en los ojos de las personas y yo me acerque a ella.

Es alegre, rebelde, y vacilona. No se deja vacilar, sin duda, una mujer con muchas “pelotas” que defiende aquello en lo que cree y que la da cierta fuerza salvaje.

Todos esos rasgos físicos exteriores la dotan de una belleza singular, un atractivo distinto, desde su pelo negro color azabache, hasta sus femeninas formas que la caracterizan. Puede dar la impresión que es muy seria al principio, y muy seca, pero eso es sólo al principio, cuando no se la conoce, y todo esto no resta, al contrario, suma, y da cierto morbo, por esa fuerza que transmite con la mirada, una especie de belleza salvaje que atrae y a la vez une.

Es una mujer coqueta, usa un perfume que huele increíblemente bien, una singular mezcla de piel blanca y aroma dulce que no provoca más que atracción y cierto deseo.

Pero todo este exterior, de mujer atractiva y dura, fuerte, y capaz de todo, es sólo una de sus capas.

Y cuando descubres esa otra capa escondida, entonces es cuando se puede empezar a hablar de algo bello y especial.

“La vida necesita menos whatsapp y más visitas inesperadas”.

A mi me ha costado la verdad saber si todo lo que intuía era cierto. Pero bueno, voy a describirlo, que esto es lo más difícil.

Esta mujer, es una mujer físicamente, es decir, si miramos no más allá del físico, una mujer atractiva capaz de todo como puse arriba. En cambio, si nos molestamos en ir más allá, debajo de esa capa dura, o coraza como la llama ella, descubrimos una niña dulce, dulce donde las haya, de esas que creen aún en los cuentos de hadas, pero que le da mucho miedo, porque sabe que si alguien se le acerca demasiado, ella sin duda le entregará todo su corazón, y por malas experiencias, una niña así, puede que resulte muy dañada.

Hoy los caballeros de reluciente armadura pueden no ser tan caballeros, y ella lo sabe, y no desea que su corazón resulte partido de nuevo. Pero bueno, como digo, es ese tipo de mujer a la que la guste que cuando la acaricien la cabeza jueguen con su pelo, que la toquen de esa manera que te eriza la piel al contacto de la yema del dedo, que recorran todo su cuerpo con la misma dulzura que ella es capaz de ofrecer.

Es ese tipo de mujer, que es capaz de llorar cuando alguien la quiere de verdad, llorar de alegría, de miedo, de terror de no saber qué pasará. Es inquieta, le da mil vueltas a las cosas, y las sufre por dentro, en silencio, sin compartirlas con nadie, quizá porque piensa en el qué pensará el resto, o porque quizá en el pasado compartir los problemas y los dolores le salió mal.

Pero si algo me ha enseñado la vida, es que hasta la persona más fuerte de aspecto, sufre por dentro, y aunque no sepa decirlo, necesita una mano que acaricie su mejilla y mirándola a los ojos, la diga, “todo saldrá bien, estoy contigo y no me iré”.

Sé que es difícil creer en los cuentos de hadas, yo mismo he sufrido para dos vidas, pero nunca cierro puertas y he aprendido a compartir y pedir ayuda cuando algo me sobrepasa.

Ella es una niña inocente, que tiene miedo de que alguien se la acerque demasiado, tiene miedo de sentir, porque es una persona que si siente, siente para dos vidas y se entrega en cuerpo y alma.

La vida la ha tratado mal sentimentalmente se la nota, pero eso hace que sea aún más especial, porque hace tonterías y se niega cosas porque su cabeza funciona a dos mil por hora, y cuando eso pasa no suele salir bien.

Es una de esas personas, que dan ganas de abrazarlas, y a la que un abrazo de la persona adecuada la hace sentirse protegida.

Puede que me equivoque, pero yo creo que tiene una manera de evadirse de todo cuando algo la supera o tiene un exceso de sentimientos dentro, y cuando eso pasa el cuerpo busca una forma de liberar la carga, puede que escriba como yo, o escuche música y divague, o quizá sea el deporte que la hace no pensar, no lo sé, pero creo que tiene algo dentro especial, que la hace brillar como si de un aura se tratase que la acompaña allá donde va.

Es una mujer increíble, despistada en ocasiones, pero que merece algo especial en la vida. Merece que lo que la niña interior desea, sentirse amada, sentirse en un cuento de hadas, que alguien la trate como se merece, que la quiera y la cuide, y comparta su camino y sus inquietudes, y la colme de pasión, porque a pesar de ser una niña por dentro, también tengo la impresión que es un volcán de sentimientos, pasional, morbosa, fuego cuando tiene a su hombre delante. Porque su mirada tiene fuego, brilla, y siente deseo, es un buen contrapunto con la niña que lleva dentro.

Es cariñosa, cuidadosa con su gente, se preocupa de las personas que forman su círculo. Y a pesar de todos sus problemas y sus miedos, se desvive por ayudar a quien lo necesita.

Son sus demonios los que frenan su felicidad, sus demonios son su lastre, y créeme, todos tenemos demonios. La diferencia es que yo convivo con ellos sin miedo, y a ti te atormentan.

Pero eres especial. Sólo con ver como tratas a tu gato, o a mis perros, o ver como te brillan los ojos cuando miras, habría que ser muy idiota para no darte cuenta de estas cosas. Y si un hombre de verdad, uno que te merezca es capaz de ver todo esto, gilipollas sería si te dejase escapar sola y no intentase acompañarte, cuidarte y ayudarte.

“Entre un choque de nuestras miradas, tu sonrisa es el mejor accidente.”

El amor duele sin duda, pero unas veces te toca, te toca el de verdad, y ese es al que no tienes que temer. Es difícil identificarlo, pero como dice el dicho, el que no arriesga no gana.

Sigamos con la descripción, algo que está claro y tú y yo sabemos, es que eres terca como una mula, y también guardas esa mala ostia que yo he visto muchas veces, pero bueno, a mi me gusta, no eres una pelele, y te da cierta fuerza adyacente que sigue sumando. Y si repito, eres muy muy muy terca y cabezona, además de como sabemos una cagona, (parte de esa niña interior miedica).

Pero todo ese cariño interno que guardas, ese caramelo dulce que guardas como un tesoro, es lo que más te define. No creo en las corazas, ni en los escudos, el miedo existe, pero no debe controlarnos, y a veces, llega alguien a nuestras vidas que salta todas nuestras alertas, pero si saltan es porque esa persona tiene la llave de todas nuestras capas, y las tuyas son todas bonitas y atractivas. La una con la otra se complementa y crean una mujer hecha y derecha, dulce, inteligente, y extremadamente atractiva.

Aprovecha todas estas virtudes, no las ocultes, sin duda alguien daría un pedazo de su corazón por pasarse una noche entera acariciándote el cuerpo sólo para que supieras lo que se siente cuando alguien te ama de verdad. Y créeme, sería un suplicio tocar tu cuerpo tantas horas y no desearlo.

Eso si es una prueba de amor, y una prueba de fuego.

Pero créeme de nuevo, produces el deseo profundo de acariciarte y abrazarte. No sé porqué  pero es así.

A pesar de todos tus problemas, miedos y recelos, debes sentirte orgullosa, pues eres afortunada de esconder el tesoro que escondes. Hoy en día, es difícil. Eres especial, de esa especie en extinción de mujeres que cree en los sentimientos y en el amor que da tanto miedo, el verdadero.

Y como el Unicornio ha pedido expresamente que también ponga lo malo, (está acabando un “brote” pues me explayaré un poquito más en el tema.

Lo malo que ella propones es muy subjetivo eso si, porque ella se ve de una manera y los demás la vemos de otra, y quizá lo que ella ve malo, para otra persona es eso que la hace especial, única y rara, pero muy interesante. Como un Unicornio.

Es cabezota, agresiva, vuelvo a decir cabezota, o mejor TERCA, cagona, infantil cuando alguien le gusta, frágil, no suelta lo que lleva dentro ni aunque le vaya la vida y alguien le esté ofreciendo escapatoria a ese saco de sentimientos contenidos que pesan dentro tanto cuando no se comparten.

Tiene un punto de inocencia que la hace sutilmente atractiva, de esas personas que quieres abrazar y no soltar, pero se mezcla muchas veces con unos cambios de humor por esa puta cabezota que tiene entre los hombros y que le muestra pensamientos e ideas equivocadas, tergiversando todo y provocando falsos miedos y falsos futuros.

“Los unicornios constituyen la especie más cautelosa de los animales salvajes, pero aman profundamente cuando lo hacen.”

Ella los ha llamado “brotes”, yo la digo con cariño bipolar, y en ese momento te pega un puñetazo en el hombro, ( no sé si es parte de su persona e íntimo ritual de ligue y apareamiento o es mala hostia contenida que le provoco, o la mezcla! ).

Es agotadora, cuando discuto con ella me agota, pero no esas discusiones desagradables, si no esas discusiones que te dan por reír, en las que no sabrías si callarla de un morreo o estrangularla diez segundos. Es capaz de todo lo bueno, y de todo lo malo. Es como el Ying y el Yang.

Pero aunque ella ve todo esto malo, lo de acojonarse, lo de huir de los sentimientos y no dejarse acerca, lo de darle mil vueltas a la cabeza y hacer cosas absurdas, esas veces que te pega un correazo por la espalda con la comba, o se choca o te pisa, otros lo vemos como lo que la hace realmente especial y hasta encantadora ( aunque tengo marcas en el cuerpo culpa de sus rituales de ligoteo/apareamiento ). Todo lo bueno y lo malo, es aquello que nos hace normales o en su caso realmente especial. Y yo pienso, como la vida me ha enseñado, que se necesitan más Unicornios por el mundo, gente que es capaz de todo, gente que pide a gritos un abrazo o un beso, gente que valora sentirse amada, cuidada, y protegida.

 

“Lo que da sentido a la vida son los momentos. Hay quien les da mucha importancia y quien los deja pasar como si nada sucediera. 

Momentos que para el mundo igual son una mierda y para ti significan todo. 

Tú si que los entiendes. 

Esos días que amanecen despejados y notas el sol entrando por la ventana. El primer “Te quiero”, que te haces que te mueras de vergüenza. La primera vez que te dejan, que te quedas mirando a un punto fijo con ganas de no dejar de llorar. Cuando tus pies se mojan en la playa. La risa de un niño. Cómo cerramos los ojos cuando algo está a punto de caer. Cuando se muere ese familiar, tan cercano que darías su vida por él. Discutir con un amigo y que ninguno dé el brazo a torcer. Cómo tiembla tu cuerpo después de ese orgasmo tan intenso que ni te puedes mover. 

Esa cicatriz de tu cuerpo que sólo tu conoces y casi nadie más. Despertar de ese sueño del que jamás hubieras despertado por poder continuarlo. Ver que ese desconocido, en algún momento, fue tu mayor conocido. Y sobre todo, saber que dos personas que se recuerdan cuando ni hablan, son capaces de todo. 

Momentos. 

Disfrutadlos.”

 

 

La mayoría de nosotros vive pensando que esto será eterno. Que somos inmortales y que las desgracias sólo le pasan al de al lado. Vivimos inmersos en una ignorancia que nos hace débiles y solo lamentamos lo ocurrido cuando ya es demasiado tarde. 

Y es que…

Tenemos la mala costumbre de dejar para luego, de reír poco y de querer hacerlo mañana. Tenemos la mala costumbre de echar de menos, en lugar de hacerlo de más. La mala costumbre de usar los luegos y no los ahoras. Luego te llamo, luego te escribo, luego te contesto, luego nos vemos. Y obviamente nunca llamó, nunca escribió, nunca contestó y nunca fue visto.

Tenemos la mala costumbre de querer tarde. De valorar tarde. De pedir perdón demasiado pronto. Debería haber un número máximo de perdones. Perdonar nos hace grandes, de acuerdo, pero cuando tienes que perdonar todos los días, al final un lo siento se convierte en el comodín de cualquier pretexto injustificado, innecesario e inmerecido.

Tenemos la mala costumbre de defender al malo y descuidar al bueno. De contar mentiras tra la rá y de tener que hacer un máster para descubrir verdades.

Tenemos la mala costumbre de esperar a un cáncer, a una mala noticia o a una llamada de que alguien querido se nos fue, para tomar las riendas de nuestra vida y empezar a apreciar cada puesta de sol, cada mañana que te levantas de la cama y cada luna que abrazas en tu almohada.

Tenemos la mala costumbre de usar el descuido a diario, olvidando que los pequeños detalles importan, que los pequeños detalles construyen grandes caminos y que cada lunes, puede ser el mejor día de la semana, quedar a tomar cervezas un lunes también es divertido.

Decimos muy pocos te quieros y hacerlo por primera vez es como “buf que va, no vaya a ser que se asuste”. 

¿Asustarse de qué? ¿Cómo una persona puede asustarse porque alguien le quiera?.

Asústate si algún día te vas a la cama sin sentir que quieres a otra persona.

Asústate el día que te vayas a dormir sin decirle a esa persona lo importante que es para ti.

Asústate cuando no le des besos a tu madre y a tu padre.

Asústate cuando seas incapaz de abrazar a alguien y sentir esa sensación tan extraordinaria que producen los abrazos.

Asústate cuando las defensas de tu cuerpo se hayan vuelto inmunes al dolor ajeno.

Y cuando veas una injusticia y no hagas absolutamente nada para remediarlo.

Asústate cuando pases un solo día sin ayudar a alguien.

Asústate de verdad, porque créeme. Estás muerto.

Y es que…

Tenemos la mala costumbre de ir caminando por las calles de nuestra ciudad mirando al suelo. ¿Alguna vez te has dado cuenta de lo bonitos que son los edificios de esas calles por las que pasas a diario? Por no hablar de la luz de las estrellas.

Tenemos la mala costumbre de medirnos por nuestros estudios o por nuestra altura. De confundir la belleza con la delgadez y de creernos que no somos capaces de conseguirlo, porque alguien una vez así, nos lo hizo creer. Y no fue nadie más que tú mismo.

Tenemos la mala costumbre de apuntarnos a clases de idiomas, cuando ni siquiera dominamos el nuestro. De querer conocer mundo y viajar lo más lejos posible cuando aún, nos quedan lugares maravillosos por descubrir en nuestra propia tierra.

Tenemos la mala costumbre de escuchar poco y hablar demasiado. De dar consejos y juicios de valor sin ser conscientes del poder que pueden llegar a tener nuestras palabras. Dejamos demasiado pronto y tenemos muy poca paciencia.

Nos pasamos media vida o vida entera, soñando esa vida perfecta que nos gustaría tener. Cuando somos ajenos a que realmente la vida perfecta es ahora. Es cada momento, cada instante de los segundos que marca el reloj de tus días. Es cada oportunidad, cada sonrisa, cada beso y cada vez que te enamoras. ¡ENAMORÉMONOS TODOS LOS DÍAS DE NUESTRA VIDA! No pongas barreras a tu corazón y deja los prejuicios para aquellos que llevan el cartel de cobarde escrito en tinta permanente. Ni con disolvente se va.

Empieza a acostumbrarte a esta vida que a veces es dura. Terriblemente dura. Pero no te lamentes ni te vayas nunca a la cama habiendo hecho daño alguien. Habiendo dejado para luego esos ahora que nunca llegaron. No habiendo cumplido ese sueño que tanto querías, no habiendo hecho unos kilómetros de más ese día porque tu cuerpo estaba cansado. No dejes que la rutina o la sensación de eternidad descuide lo verdaderamente importante de tu vida

Yo me incluyo entro los que lo hacemos mal, pero tratar de ser cada día mejor…vale como primer paso, no?

 “Lo que da sentido a la vida son los momentos. Hay quien les da mucha importancia y quien los deja pasar como si nada sucediera. 

Momentos que para el mundo igual son una mierda y para ti significan todo. 

Tú si que los entiendes. 

Esos días que amanecen despejados y notas el sol entrando por la ventana. El primer “Te quiero”, que te haces que te mueras de vergüenza. La primera vez que te dejan, que te quedas mirando a un punto fijo con ganas de no dejar de llorar. Cuando tus pies se mojan en la playa. La risa de un niño. Cómo cerramos los ojos cuando algo está a punto de caer. Cuando se muere ese familiar, tan cercano que darías su vida por él. Discutir con un amigo y que ninguno dé el brazo a torcer. Cómo tiembla tu cuerpo después de ese orgasmo tan intenso que ni te puedes mover. 

Esa cicatriz de tu cuerpo que sólo tu conoces y casi nadie más. Despertar de ese sueño del que jamás hubieras despertado por poder continuarlo. Ver que ese desconocido, en algún momento, fue tu mayor conocido. Y sobre todo, saber que dos personas que se recuerdan cuando ni hablan, son capaces de todo. 

Momentos. 

Disfrutadlos.”

La gente de mi mundo

Publicado: 11 febrero, 2018 en Sin categoría

Hace mucho tiempo ya que no escribo, supongo que va por temporadas, temporadas en las que no siento la necesidad de hacerlo, y otras en cambio en la que es como si algo dentro de mi luchara por salir a través de mis dedos en el teclado.

No le he buscado un porqué la verdad, simplemente si siento la necesidad escribo, es como un desahogo mío interior.

Ha sido un año y medio muy especial, diría que de reconstrucción interior y perfección de uno mismo. Una especie de evolución de otra versión mía deteriorada. Y a lo que estoy llegando me está gustando.

Pero todos estos cambios que ha habido en mi vida, por supuesto no solo han llegado a través de mi esfuerzo, si no muchos otros de la gente de mi mundo que me han ayudado y apoyado simplemente con su compañía y su cariño.

No pensé que iba a querer tanto y necesitar estar rodeado de un tipo de gente especial, sana y buena, de esa que no abunda ya desgraciadamente.

Los voy a nombrar a todos, porque todo ellos se merecen una pequeña dedicatoria, en mayor o menor medida. Empezando por Nahún, uno de los dueños de C1 CrossFit, y el alma de dicho box, bueno, el alma, y el corazón. Con eso ya podría describir a esta persona y la gente entendería cómo puede ser. Un caballo de competición alocado, divertido, directo, y buena gente. No duda en darte un abrazo en medio de una clase y animarte hasta el final cuando estas extenuado. Te apoya, te alimenta de su fuerza, y encima lo hace divertido, y ya como amigo no puede ser si no más y mejor de lo mismo. Sin maldad, una persona que evita todo tipo de conflictos pero con una clase distinta, sin rehuirlos. Simplemente con saber estar, educación y argumentos. Si tuviera que definirlo con dos palabras diría caballero y clase. Sin más.

Puedo hablar también de Carlos, mi nutricionista. Un chaval igualmente sin maldad ninguna que es extremadamente educado y buena persona. Se interesa por la gente, te hace reír, y se alimenta de su gente. No se corta y dice lo que piensa siempre a la cara, una buena virtud ya que no da lugar a equívocos. Se puede contar con él para cualquier cosa.

Otro miembro que llego al grupo más tarde es Vicente, un chaval directo, alegre, exigente consigo mismo, y leal. Me sorprendió la verdad, pues no tiene un solo pelo de tonto y lo da todo en la compañía de sus amigos, un caballero valenciano educado y con clase. Me alegro de que este deporte nos haya juntado. Vale mucho sin duda.

Miguel es, y me repito de nuevo, buenísima persona, pero buena buena, educado, muy educado, con bastante clase tanto hablando como vistiendo, como al comportarse en grupo. Puedo decir sin llegar a fallar que puedo contar con él para casi cualquier cosa, y eso no abunda hoy en día. Es difícil encontrar a gente tan sana de mente y que le guste hacer las cosas bien sin equívocos ni maldades. Merece tener una vida plena y feliz. Sin duda.

Tecles, qué decir de Tecles, es como un niño grande, pero un niño maligno y a la vez íntegro y buena persona. Le debo mucho la verdad, a él y a Nahún les debo MUCHO. No podría jamás decir nada malo de él. Jamás. Es excelente amigo, te hace reír, reír de verdad, y se desvive en sus clases de hora y media. Tiene que mejorar su inglés, pero aún así te descojonas con él en cualquier situación en la que te lo encuentras. Y hacer reír es una de las mejores y más necesitadas virtudes del ser humano. Eres muy grande Tecles.

Hablemos de Bea, una chica super feliz, como digo yo super happy, con una clase también que destaca dentro de cualquier grupo. Es feliz, alegre, de ese tipo de chicas que destacan dentro de cualquier grupo de gente ya no por su belleza singular, si no por que brilla dentro de él. Es muy muy muy buena persona, inocente para algunas cosas y muy inteligente para muchas otras. Luchadora y distraída a partes iguales, happy power como digo yo. Sin duda un descubrimiento genial porque a parte de reírte con ella cuando se toma una copa, ( se transforma como un gremlim a las 00 de la noche si le das de comer), te despeja la mente su sonrisa. Como digo tampoco queda mucha gente así.

Patricia, si tengo que definir a Patri con una sola palabra diría luchadora. Empezó en este deporte yo diría sufriendo un montón. Y poca gente que sufre tanto en este deporte al principio sigue en él. Pero siguió, y mejoró. Y seguirá mejorando hasta que se ponga un límite. Porque la gente como ella, luchadora, es capaz de todo por mejorarse a si mismo y ser mejor para con los demás. Cabal, inteligente, y educada. Piensa las cosas cuando las dice, y no duda en decir lo que piensa. Se molestó en traerme una botella de orujo de su tierra cuando apenas nos conocíamos, eso ya dice mucho de ella. Todo son cosas positivas. Y no digo con esto que no tengamos cosas negativas, porque todo el mundo las tiene, pero cuando ni te fijas en ellas es que realmente es gente que vale y que hay que cuidar.

Por supuesto tengo que hablar de María, sevillana trianera, una mujer aparentemente muy seria pero que la gente suele caer en ese error porque cuando se la conoce te das cuenta de su humor singular y de su alegría escondida, para con sus amigos. Muy directa, muy muy directa, con un genio adecuado para los tiempos que corren y que no duda en decir lo que piensa en cualquier momento, algo que hoy por hoy es para presumir. Igualmente si la observas detenidamente, verás que esconde una clase increíble y por como trata a los animales también te das cuenta enseguida de que nunca podría ser mala persona. Jamás. Una persona que te dice lo que tienes que oír tanto si te gusta como si no, es una persona que tienes que tener cerca, porque vale. En extinción también.

Y por último está Fátima, porqué la dejo para el final, sencillo, lo mejor siempre llega al final, el postre más dulce, el abrazo que te conmueve, el final feliz de un cuento… y un largo etc.

Todos  me conocéis y sabéis lo que he sufrido en los últimos dos años, y el aislamiento sentimental del que yo voluntariamente me envolví, pues bien, Fátima es la primera mujer en dos años, que se ha saltado todos mis sistemas defensivos y ha conseguido que mi corazón volviera a sentir algo por una mujer. Y no digo algo vacío como puede ser la atracción o el deseo, para nada. Volví a sentir lo que es enamorarse de alguien muy poco a poco.

Lo raro de todo esto es que no es cuestión de físico como hoy en día, la verdad que no, porque no creo que ella se fijara en mí al principio ni para ser mi amiga por ese motivo, ni yo sentí deseo banal por ella cuando la conocí como puedes ver a alguien en la noche y atraerte sin más.  No es cuestión de esos aspectos que hoy en día abundan. Nos hicimos amigos, entrenamos juntos, nos hicimos reír, nos confiamos secretos, nos apoyamos en momentos que necesitábamos, yo creo que ella sabe que cuando me necesite me tiene al otro lado del teléfono o a cinco minutos en coche, y al igual yo siempre que he tenido un problema o me he encontrado mal ella se ha interesado por mi estado y en mayor o menor medida dentro de sus posibilidades me ha ayudado o se ha desvivido por hacerlo.

Es de esas personas que destacan por su alegría. Por una mirada que es fuego para todo aquel que sabe degustarla. Da la imagen de una chica dura si te dejas guiar por su físico, pero sé perfectamente sin que me lo haya contado, que un abrazo fuerte de la persona indicada la hace sentir protegida, única y especial. Con cuerpo de mujer pero  en su interior una niña que cree en el amor y que sólo desea ser feliz y que alguien la haga sentir ” a 3 metros sobre el cielo”.

Yo diría que tiene un lado romántico que nadie conoce, yo creo que es de esas mujeres que si las acaricias durante horas se unen a ti para siempre, de esas que desnudan tu mente sin desnudar su cuerpo, que lloran con uno de esos abrazos en los que se acaricia el pelo con la mano y mientras con la otra la estrujas contra tu pecho, se le escapan lágrimas de felicidad. Y sé que la vida no la ha tratado bien en ese aspecto y por eso se merece su final feliz. Lo tiene todo y hay que dárselo todo, a la mujer atractiva que hay por fuera y a la niña cariñosa y bonita que lleva dentro.

Y sé que no me confundo, sé también que tiene un lado pasional y salvaje, un genio cojonudo y singular, pero no tiene ningún tipo de maldad. Ninguno. Si se la conoce, es imposible no fijarte en ella pero no como hoy en día que sólo miramos el físico, no, si se la conoce y eres de esos como yo que somos capaces de mirar dentro de los ojos y desdibujar los yo interiores y auténticos, te enamorarás de ella. Sin lugar a dudas.

Y cómo dije anteriormente a mi me pasó, quizá llego más tarde de lo esperado, pero poco a poco, iba necesitando saber más de ella, necesitaba más dosis de su compañía, más entrenos juntos, y cuando empiezas a echar de menos a alguien sin duda es que has empezado a sentir algo bonito por ella, siempre es así.

Con dudas, como todo buen amor, con desconfianzas  y recelos, y dándote cuenta que ya no sólo la mirabas cuando la tenías cerca, habías empezado a admirarla en silencio como se admira una obra de arte en el Museo del Prado. Cuando empiezas a ver a una persona y tu mente se calla pero tu corazón se acelera, sin duda has caído en las redes del amor.

Todo eran señales que me tenían perplejo, porque lo intentaba evitar desde hacía año y medio porque no me sentía preparado para hacer feliz a alguien o darle todo lo bueno que hay en mi. Pero como siempre, cuanto más te niegas algo más fácilmente te va a pasar.

He escrito muchísimo sobre las almas gemelas, true loves o amores verdaderos, según queramos llamarlos, y estoy convencido que a lo largo de la vida se nos aparecen varias, pues nosotros cambiamos a lo largo de los años y dependiendo del momento puede ser una u otra, pues puedo decir que hoy en día y tal como me encuentro, Fátima sería otra alma gemela con la que me he encontrado en este mundo. Así que simplemente por este hecho no me podría sentir más afortunado.

Eres realmente increíble. Una personalidad que embriaga y enamora, y eso hace que cualquiera desee tu cuerpo, tu mente, y sin duda tu corazón.

Toda esta es mi gente, a la que quiero, protejo y valoro. Todos son igual de importantes por lo que aportan cada día, y mentiría si no destacara a Fátima que la echo de menos más de lo que nadie la echará de menos nunca, pero no quiero perder a ninguno, porque sois la gente de mi mundo. Sois mi jodido mundo, los pilares de mi existencia.

Habéis reconstruido mi vida y le habéis dado un sentido.

Y por ello, os doy las gracias.

“Y de repente llega alguien que te hace olvidar del ayer y te hace soñar con un mañana”.

 

 

 

Cuántas veces nos hemos encontrado en la situación de quedarnos inmóviles mirando a alguien que a su vez te está mirando sin saber que decir. Yo he sentido esa situación muchas veces, supongo que porque no me lo esperaba. Sin embargo cuántas veces habré conocido a alguien de la que me he ilusionado, y la otra persona sin embargo, o no ha sentido lo mismo, o matemáticamente su gusto era algo contrario a ti.

La situación de gustarme alguien la he tenido muchas veces, es la vida realmente, pero de esas veces yo he sentido algo así como desilusión cuando te has hecho ilusiones por creer ver algo recíproco en la otra persona y sin embargo, esa persona está con alguien que no la pega, no tiene nada que ver, y te causa una sensación total de incomprensión.

Son miradas que se cruzan en el Destino de cada uno, que por el motivo que sea producen ilusión, y muchas de las veces desilusión. No busquemos el porqué, porque no tiene sentido. Si tenemos un cruce de miradas, y la otra persona no sabe ver en nosotros lo que nosotros vemos en ella, es que sin más, no era para nosotras. No tenemos que mostrarnos ni peores ni mejores de lo que somos. Si la gente no sabe ver lo bueno de nosotros, es que esas personas no tienen que ser nada en nuestra vida.

A veces me he preocupado de encajar donde no debía encajar, he hecho tonterías por gustar, tonterías que no tienen nada que ver con el que soy. Y para qué? Eso quisiera saber yo, porque el amor es fácil, lineal, con altibajos sí, pero debe fluir desde el primer momento. Si no fluye, si todo son problemas, complicaciones o adversidades, es que esa persona no es para nosotros ni nosotros para ella.

Tantos cruces de miradas habré tenido a lo largo de los años, tantos ojos que me han hablado desde lo más profundo, y aquí sigo, sin nadie que me acompañe en el camino. Y muchas de las veces porque yo no era el adecuado para la persona que se había fijado en mi mirada.

Cuantos cruces de miradas, cuantos accidentes afortunados seremos capaces de identificar correctamente. Pasan los días y me doy cuenta, que si le gustamos a alguien, por lo poco que sea, moverá montañas con el único pretexto que llamar tu atención o interesarse por tu estado. Todo lo demás es mentira, serán solo excusas. Pues para decir hola, mandar un sms o un whats hoy en día, sólo se necesitan dos segundos, dos segundos que quizá para la persona que espera recibirlo sea todo el día. Un segundo de atención de la persona adecuada, puede cambiar cualquiera de tus días y tornarlo de un brillo especial.

Y yo esa sensación la he tenido muchas veces, de esas que te quedas mirando el móvil cada vez  que lo ves brillar porque te ha entrado una notificación, esperando que la persona que tienes en mente, se haya acordado de ti para el motivo que sea y hacerte sentir genial. Vamos creciendo, ya son muchos años, pero esas sensaciones agradables, da igual si tienes 20 o 35 años, el caso es que te gusta sentirlas.

El camino del amor no es un camino de rosas precisamente, metemos la pata, intentamos cosas, nos retorcemos la mente para intentar gustar a quien nos gusta, y muchas veces no conseguimos ni un 10 por ciento de lo que llevamos dentro y queremos soltar.

A veces tenemos actos por personas que no nos merecen que son dignos de merecer, y eso nos hace grandes, porque aunque no nos elijan o no sepan apreciar la bondad y la sinceridad de nuestras intenciones, hará que el día de mañana con la persona indicada todo sea fácil, sin miedos y duradero.

Yo particularmente, estoy cansado, muy cansado de ilusionarme como una chiquillo, porque si de algo me he dado cuenta todos estos años, es que muchas veces a lo único que me conduce es a una desilusión más en la vida. Y no es que vaya a cambiarme, en absoluto, pero poco a poco vamos con más pies de plomo, y eso es algo que dificulta que conozcan al verdadero ser que llevamos dentro.

Hoy estoy aquí como cada noche tumbado en mi sofá con la luz apagada, sin más sonidos que la respiración de mi Pastor Alemán que permanece expectante a mis movimientos, y el reloj de pared. Son en estos momentos en soledad, cuando no necesito concentración alguna para expresar lo que siento, ni tengo miedo de soltarlo y que lo lean, me relajo, suelto mis dedos, y todo aquello fluye y escapa de mi cuerpo.

Y como todo debe fluir con sinceridad, diré que cada vez, tengo más miedo a sentir algo por alguien, porque desilusión tras desilusión, a veces he llegado a pensar que el problema soy yo, y por encima de eso, cada desilusión se va llevando un poquito más del Jorge que una vez fui.

Ahora mismo, en este instante, si cierro los ojos, solo me viene una imagen a la cabeza, y para esa imagen yo no significo ni el 20 por ciento de lo que ella significa para mi.

No sé si escribo para que me lean, o escribo porque algo me pide que lo haga y saque lo que llevo dentro. No sé si mi camino está en recorrerlo sólo o algún día conseguiré lo que sueño. Sólo sé que cada noche, y cada vez más a menudo, necesito tumbarme aquí con mi portátil, y dejar fluir lo que siento, sea lo que sea.

Es más, prefiero hacer lo que estoy haciendo ahora, que llegue un sábado y meterme en una discoteca o similar. Me encuentro mucho más agusto escribiendo, o haciendo deporte, o paseando con mis perros, o simplemente conduciendo y escuchando mi música. De un tiempo a esta parte, uso demasiados hobbies  y aficiones con el único pretexto de evadirme del mundo.

Yo creo que mi camino sería mucho más fácil si esa persona con la que todos hemos soñado alguna vez, lo recorriera de la mano conmigo. Cada vez me doy más cuenta, que nada importa si estás sólo. Se puede tener salud, muchísimo dinero, amigos, trabajo, etc… pero llegará algún momento de tu vida, que mirarás atrás en soledad y te preguntarás, porque la dejé escapar, o porqué no luché por ella…. yo en cambio me pregunto, y si sin saberlo la dejé escapar, y si presté atención a quien no se lo merecía y  aparte a la correcta de mi lado…

Son muchos peros para un amor verdadero. Deseo profundamente, volver a enamorarme perdidamente hasta perder el conocimiento, y sentir esa sensación acojonante de tener un choque de miradas con la persona que amamos.

Esa sensación de mirarte, desnudarte con los ojos, ese choque de universos que ocurre cuando se cruzan las miradas de dos almas enamoradas o destinadas a hacerlo, esa es la sensación que más hecho de menos sin duda.

Necesito tener mi choque de miradas. Necesito ruborizarme si me mira quien me altera el pulso, necesito esa pimienta en mi sangre que altere mi conocimiento. Necesito deseando llegar a la cama para ponerme a soñar con esa mirada. Necesito estar pendiente del reloj porque llegue el momento de volver a mirarla. Esos pequeños detalles infantiles que todos llevaremos dentro pasen diez, quince o veinte años…  Necesito ese soplo de aire fresco que lleva consigo el amor de verdad  y te hace rejuvenecer y volver a soñar. Necesito sentir que estoy enamorado, porque cuando pasa, la otra persona es única. Necesito arder de morbo y de pasión deseando desnudarla y recorrer su cuerpo con mi boca, necesito arder de emoción cuando me mira, necesito que nuestros cuerpos se fundan en un océano de sentimientos, necesito abrazarme y quedarme inmóvil, necesito sentir la sensación de querer hacer el amor a cada segundo… Necesito…

 “Entre un choque de miradas, una sonrisa es el mejor accidente.”

Necesito mi choque de miradas. Mi sonrisa de accidente.

Extremeñamente

Publicado: 2 febrero, 2018 en Sin categoría

El año se acaba y puedo decir que es un año cuanto menos curioso. Ha dado más vueltas que en toda mi vida, he tocado fondo más veces que nunca, y he resurgido tantas otras que ni yo me lo creo. 

No me arrepiento de nada ni de nadie pues quien quiere estar, está. He llorado mucho, muchísimo y me he redescubierto. He cambiado mi aspecto físico, he descubierto el valor de la amistad, y el valor que otras personas le dan a la amistad y los sentimientos. 

He descubierto que soy un hombre cuanto menos raro, con un aspecto que nada tiene que ver al interior, como me perciben a simple vista y cómo me percibe la gente que me quiere. 

He aprendido a sentirme valorado, valorado de verdad por ser tal cual, he descubierto que hay personas que son como yo y que no les da miedo hablar de los sentimientos ni se atreven a jugar con ellos, personas que valoran a hombres como yo que lo dan todo cuando aman. 

He redefinido mi concepto de la amistad, he visto a mis “mejores” amigos desaparecer simplemente por interés, personas vacías bailar el agua a su mejor postor, he visto como la gente que quería me traicionaba, y como la gente que amaba me mentía y me ocultaba. 

He dado lugar a críticas, a envidias y conversaciones con y sin tapujos, he desnudado mi alma a quien amé, y aún así me apartó de su vida con excusas y mentiras. 

He vuelto a llorar, he vuelto a sentir, y he vuelto a conocer lo que significa el sol después de la tempestad. 

Y no me arrepiento de nada. 

Quizá, y sólo quizá, he puesto pruebas, pequeñas pruebas de lealtad y honestidad a la gente que tenía cerca para ver de qué pie cojeaban, si pasaban la prueba, y quizá, sólo quizá, nunca la pasaron. 

Porque si algo he descubierto es que la lealtad, y la honestidad, hoy en día son dos valores casi perdidos. El miedo a hablar, a comunicarse y decir la verdad por miedo a perder cosas está a la orden del día, la gente que dice lo que siente, que se deja ayudar o abrazar, ese tipo de gente hoy por hoy escasea. 

He descubierto mentiras, engaños, y eso me ha decepcionado hasta tal punto, que me ha desconectado. He sentido rabia, he sentido impotencia, y he sentido dolor, todo ello necesario para poder seguir a delante. No me arrepiento de nada de nuevo. 

Ahora, acabo el año al lado de las personas que quiero, las que me han acompañado siempre, y me han cuidado durante todo el año. Y lo que he pasado lo he tenido que pasar sin duda, y gracias a ello quizá he tenido que conocer a la antítesis de este año doloroso y vacío. 

Siempre dije que la luz se abre paso a la oscuridad, y esta luz, en forma de extremeña, me ha hecho extremeñamente feliz. Me da tranquilidad, alegría, me da ganas de soñar, me hace sentir que cuidarla no es hacerla sentir inútil, sino su complemento, y cómo me cuida y cómo me mira me hace sentir en una nube de deseo y alegría. 

Los dos tenemos miedo, claro está, ella conoce todo de mi, porque yo no guardo nada, (no creo en esas relaciones en las que una parte oculta a la otra lo que le interesa por no perder algo o por miedos de mierda), pero ella tampoco lo hace. No le da miedo mostrarse en ninguno de sus estados, ya sea feliz, malhumorada o rallada, y habla de lo que siente sin miedo a lo que tiene delante. 

Provoca una tranquilidad pasmosa, pues me deja libre y mi libertad siempre me lleva a estar con ella. Es una sensación desconocida, una persona madura, alegre, bonita, inteligente y que mira al futuro sin miedo alguno. 

Es como el broche de oro y diamantes de un año tenebroso, un año que empezó en sombra y acaba en luz pura. 

He descubierto que las mejores cosas vienen cuando menos te lo esperas, que las mejores personas no aparecen por casualidad, que todo tiene un papel en nuestra vida y que lo malo encierra un significado bueno, del que debemos aprender. 

Si algo he aprendido es que a las personas buenas, de buen corazón le pasan cosas buenas, y que a las personas como yo, que lo dan todo por la gente que aman, le espera un futuro a la altura. 

He tenido que llorar mucho, sufrir y sentirme decepcionado, he tenido que sentir hasta culpabilidad de algo que no debía sentirlo para llegar a donde estoy. 

Ya no recordaba lo que es ver a alguien ilusionado simplemente por tenerte al lado. 

“Al final lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años.”

He descubierto lo que es el futuro y he aprendido que el pasado no importa. 

Lo que tenga que ser será, pero sin miedos. 

Estoy extremeñamente alegre, y extremeñamente completo. 

No sé lo que pasará mañana pero quiero que pase a su lado. Me siento protegido. Por una vez en mi vida, la persona que soy, grande fuerte, de aspecto duro y ahora “pintado”, que eligió un trabajo para proteger a la gente, y cuidar de los suyos, se siente protegido y cuidado.

Es curioso de verdad que con lo grande que soy, en tampoco siempre alguien sepa perfectamente lo que soy, cómo soy, lo que guardo dentro, y no me tenga miedo, y haya decidido arriesgarme por mi. Es mi guerrera extremeña, la doctora de mi mente y mi corazón. 

Ha entrado por la puerta grande a mi vida. 

Te dedico estas palabras. Te las mereces absolutamente todas Yanira García. 

Posdata: Me importa un huevo lo que diga la gente, lo que piense la gente, y que nos vean felices. Me importas tú. Sin más. 

Out on my own since I was a young, young boy
Born to live and die in the streets I cried when I was alone
It’s been twenty long years

The fire’s still burnin’
The wax on the candle melts like tears
You know it don’t come easy
The road of the gypsy

But now I’m holdin’ tight
Cause I know these dreams won’t carry me home
It’s been a long, hard fight and many sleepless nights
For something to call my own
It’s been twenty long years
And my heart is ragin’
For somethin’ to believe in spite of the tears
You know it don’t come easy
The road of the gypsy
Oh oh The road of the gypsy
Yeah

You know have made me an angry man, oh no
I just go on and give it all I can, yeah yeah yeah

It’s been twenty long years
The fire’s still burnin’
The wax on the candle melts like tears
You know it don’t come easy

Hearts of stone our hearts hadn’t come up on the street
Looks at the young man hands
With the will to live or the right to be free
The road of the gypsy
Yeah, oh
Oh oh The road of the gypsy
Mmmmm

Well, you need the right plan
With the dream rushin’ through my hands
The road of the gypsy

On the streets they are right
With a feeling of pride
And a love that will never be there
The road of the gypsy

You know this dream’s gonna carry me home
Down the road of the gypsy

Woah oh oh Oh oh oh Oh ohhhh
Road of the gypsy
Woah oh oh Oh oh oh Oh ohhhh
Road of the gypsy
Woah oh oh Oh oh oh Oh ohhhh…

“Dos extraños bailando bajo la luna. Se convierten en amantes al compás. De esa extraña melodía, que algunos llaman Destino y otros prefieren llamar casualidad.”