Cuántas veces nos hemos encontrado en la situación de quedarnos inmóviles mirando a alguien que a su vez te está mirando sin saber que decir. Yo he sentido esa situación muchas veces, supongo que porque no me lo esperaba. Sin embargo cuántas veces habré conocido a alguien de la que me he ilusionado, y la otra persona sin embargo, o no ha sentido lo mismo, o matemáticamente su gusto era algo contrario a ti.

La situación de gustarme alguien la he tenido muchas veces, es la vida realmente, pero de esas veces yo he sentido algo así como desilusión cuando te has hecho ilusiones por creer ver algo recíproco en la otra persona y sin embargo, esa persona está con alguien que no la pega, no tiene nada que ver, y te causa una sensación total de incomprensión.

Son miradas que se cruzan en el Destino de cada uno, que por el motivo que sea producen ilusión, y muchas de las veces desilusión. No busquemos el porqué, porque no tiene sentido. Si tenemos un cruce de miradas, y la otra persona no sabe ver en nosotros lo que nosotros vemos en ella, es que sin más, no era para nosotras. No tenemos que mostrarnos ni peores ni mejores de lo que somos. Si la gente no sabe ver lo bueno de nosotros, es que esas personas no tienen que ser nada en nuestra vida.

A veces me he preocupado de encajar donde no debía encajar, he hecho tonterías por gustar, tonterías que no tienen nada que ver con el que soy. Y para qué? Eso quisiera saber yo, porque el amor es fácil, lineal, con altibajos sí, pero debe fluir desde el primer momento. Si no fluye, si todo son problemas, complicaciones o adversidades, es que esa persona no es para nosotros ni nosotros para ella.

Tantos cruces de miradas habré tenido a lo largo de los años, tantos ojos que me han hablado desde lo más profundo, y aquí sigo, sin nadie que me acompañe en el camino. Y muchas de las veces porque yo no era el adecuado para la persona que se había fijado en mi mirada.

Cuantos cruces de miradas, cuantos accidentes afortunados seremos capaces de identificar correctamente. Pasan los días y me doy cuenta, que si le gustamos a alguien, por lo poco que sea, moverá montañas con el único pretexto que llamar tu atención o interesarse por tu estado. Todo lo demás es mentira, serán solo excusas. Pues para decir hola, mandar un sms o un whats hoy en día, sólo se necesitan dos segundos, dos segundos que quizá para la persona que espera recibirlo sea todo el día. Un segundo de atención de la persona adecuada, puede cambiar cualquiera de tus días y tornarlo de un brillo especial.

Y yo esa sensación la he tenido muchas veces, de esas que te quedas mirando el móvil cada vez  que lo ves brillar porque te ha entrado una notificación, esperando que la persona que tienes en mente, se haya acordado de ti para el motivo que sea y hacerte sentir genial. Vamos creciendo, ya son muchos años, pero esas sensaciones agradables, da igual si tienes 20 o 35 años, el caso es que te gusta sentirlas.

El camino del amor no es un camino de rosas precisamente, metemos la pata, intentamos cosas, nos retorcemos la mente para intentar gustar a quien nos gusta, y muchas veces no conseguimos ni un 10 por ciento de lo que llevamos dentro y queremos soltar.

A veces tenemos actos por personas que no nos merecen que son dignos de merecer, y eso nos hace grandes, porque aunque no nos elijan o no sepan apreciar la bondad y la sinceridad de nuestras intenciones, hará que el día de mañana con la persona indicada todo sea fácil, sin miedos y duradero.

Yo particularmente, estoy cansado, muy cansado de ilusionarme como una chiquillo, porque si de algo me he dado cuenta todos estos años, es que muchas veces a lo único que me conduce es a una desilusión más en la vida. Y no es que vaya a cambiarme, en absoluto, pero poco a poco vamos con más pies de plomo, y eso es algo que dificulta que conozcan al verdadero ser que llevamos dentro.

Hoy estoy aquí como cada noche tumbado en mi sofá con la luz apagada, sin más sonidos que la respiración de mi Pastor Alemán que permanece expectante a mis movimientos, y el reloj de pared. Son en estos momentos en soledad, cuando no necesito concentración alguna para expresar lo que siento, ni tengo miedo de soltarlo y que lo lean, me relajo, suelto mis dedos, y todo aquello fluye y escapa de mi cuerpo.

Y como todo debe fluir con sinceridad, diré que cada vez, tengo más miedo a sentir algo por alguien, porque desilusión tras desilusión, a veces he llegado a pensar que el problema soy yo, y por encima de eso, cada desilusión se va llevando un poquito más del Jorge que una vez fui.

Ahora mismo, en este instante, si cierro los ojos, solo me viene una imagen a la cabeza, y para esa imagen yo no significo ni el 20 por ciento de lo que ella significa para mi.

No sé si escribo para que me lean, o escribo porque algo me pide que lo haga y saque lo que llevo dentro. No sé si mi camino está en recorrerlo sólo o algún día conseguiré lo que sueño. Sólo sé que cada noche, y cada vez más a menudo, necesito tumbarme aquí con mi portátil, y dejar fluir lo que siento, sea lo que sea.

Es más, prefiero hacer lo que estoy haciendo ahora, que llegue un sábado y meterme en una discoteca o similar. Me encuentro mucho más agusto escribiendo, o haciendo deporte, o paseando con mis perros, o simplemente conduciendo y escuchando mi música. De un tiempo a esta parte, uso demasiados hobbies  y aficiones con el único pretexto de evadirme del mundo.

Yo creo que mi camino sería mucho más fácil si esa persona con la que todos hemos soñado alguna vez, lo recorriera de la mano conmigo. Cada vez me doy más cuenta, que nada importa si estás sólo. Se puede tener salud, muchísimo dinero, amigos, trabajo, etc… pero llegará algún momento de tu vida, que mirarás atrás en soledad y te preguntarás, porque la dejé escapar, o porqué no luché por ella…. yo en cambio me pregunto, y si sin saberlo la dejé escapar, y si presté atención a quien no se lo merecía y  aparte a la correcta de mi lado…

Son muchos peros para un amor verdadero. Deseo profundamente, volver a enamorarme perdidamente hasta perder el conocimiento, y sentir esa sensación acojonante de tener un choque de miradas con la persona que amamos.

Esa sensación de mirarte, desnudarte con los ojos, ese choque de universos que ocurre cuando se cruzan las miradas de dos almas enamoradas o destinadas a hacerlo, esa es la sensación que más hecho de menos sin duda.

Necesito tener mi choque de miradas. Necesito ruborizarme si me mira quien me altera el pulso, necesito esa pimienta en mi sangre que altere mi conocimiento. Necesito deseando llegar a la cama para ponerme a soñar con esa mirada. Necesito estar pendiente del reloj porque llegue el momento de volver a mirarla. Esos pequeños detalles infantiles que todos llevaremos dentro pasen diez, quince o veinte años…  Necesito ese soplo de aire fresco que lleva consigo el amor de verdad  y te hace rejuvenecer y volver a soñar. Necesito sentir que estoy enamorado, porque cuando pasa, la otra persona es única. Necesito arder de morbo y de pasión deseando desnudarla y recorrer su cuerpo con mi boca, necesito arder de emoción cuando me mira, necesito que nuestros cuerpos se fundan en un océano de sentimientos, necesito abrazarme y quedarme inmóvil, necesito sentir la sensación de querer hacer el amor a cada segundo… Necesito…

 “Entre un choque de miradas, una sonrisa es el mejor accidente.”

Necesito mi choque de miradas. Mi sonrisa de accidente.

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comentarios
  1. Mary dice:

    Me gusto y yo paso esa sensación de choque de universos 🙂 es hermoso

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  2. Anna dice:

    Este texto es increíble. Eres un gran escritor. Escribes esa sensación inexplicable de cruce de miradas que todos hemos experimentado alguna vez con mucha facilidad. Fascinante, el relato.

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  3. Daisytavavarez dice:

    Me encanta eso que has escrito de choques de miradas, me pasa con alguien pero es tan rico ese momento en el que nuestras miradas se conectan es algo inexplicable por tan solo unos segundos y parece que el tiempo se detiene a nuestro alrededor y solo quedamos nosotros, pero me pregunto que pensará aúnque nunca pueda ser lo nuestro.

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  4. Una chica dice:

    ¡Qué bonito!

    Me sucedió hace un mes y aún lo siento en el cuerpo, con un chico que igual no vuelva a ver en mi vida. Deseo decírselo pero no me atrevo, tengo miedo de haber confundido lo que yo creí que fueron señales.

    Yo también necesito esos dos últimos parrafos. Y esas dos últimas frases…

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