Archivos para mayo, 2018

La vida te pone pruebas, muchas de ellas no las superaremos, porque nos falte coraje, o simplemente porque son pruebas que debemos fallar para aprender de ellas.

Es importante tener el coraje y la fuerza suficiente para mirarte al espejo día tras día y estar orgulloso de uno mismo. Debemos sacar una fuerza interior innata que nos empuje hacia delante. Pase lo que pase.

Puede que fallemos, que caigamos, y que tengamos dudas de si debemos volver a levantarnos, pero es ahí cuando el coraje que llevamos dentro salga como un león hambriento a comerse el mundo y luchar por nuestras metas y sueños.

Da igual si es por amor, como si es por salud, o simplemente por construir algo que tenemos en la mente. Yo he caído más de una vez, he perdido, he llorado muchas otras, y siempre a pesar de todo sale algo de mi interior que me empuja a luchar y mejorar como persona. Digamos que me voy actualizando, ya ni sé porque versión iré de mi mismo.

Hoy por hoy, creo que soy un 2.0 mejorado. No cometo los mismos errores dos veces. Nunca lo he hecho. Mi palabra es inquebrantable. Y cuando la doy a alguien o a mi mismo no hay manera de que  se rompa.

Han sido dos meses rarísimos. De encontrarme a mi mismo, y muy a mi asombro, con una mejora física interior y exterior acojonante. Mucho más seguro de mi mismo, de quién soy y de lo que quiero en la vida.

He aprendido a cuidar a mis amigos, he aprendido a saber esperar, y a tener paciencia. Y sigo aprendiendo a hacer las cosas de forma correcta, sin ansias, sin locuras, pensando cada paso, y una vez más cuidando a quien me quiere y a la gente de mi alrededor.

Nunca voy a cambiar la esencia de uno mismo. Nunca podré cambiar mi ansia por ayudar a la gente que me rodea y verla feliz. Pero he aprendido a dosificar mis energías para que no se consuman. El ansia te hace cometer errores. Esa lección la he aprendido.

Tengo de todo en la vida. No me puedo quejar ni de salud, ni de trabajo, ni de dinero. Tengo amigos increíbles. Tengo una familia que siempre ha cuidado de mi. Y tengo unos perros maravillosos que siempre, pase lo que pase cuidarán de mi y me protegerán. Nunca dejarán de quererme, hasta la muerte.

Tengo suficientes motivos para luchar, para levantarme, para seguir a delante, y juntar todos mis motivos, mis fuerzas y mi ilusión y hacer que todos estén orgullosos de mí.

No sé como voy a ganar, la verdad, pero si sé cómo no voy a perder. Eso si que está en mi mano. El tiempo y mis ganas de sonreír son mis aliados.

El que tira la toalla en el camino de la vida, el que no tiene el coraje suficiente de cambiar su vida a mejor o luchar por sus metas y sueños, quizá sólo necesite un empujón, una sonrisa, o una charla sincera, una que le haga ver, que tiene dentro de sí todas las llaves para ser feliz, y luchar por sus sueños.

A día de hoy no creo que haya ni un sólo sueño inalcanzable. Todo lo que imposibilita conseguir un sueño son nuestros propios miedos, nuestros baches mentales e inseguridades. Porque sí, hasta la persona más fuerte siente inseguridad alguna vez, y como he dicho mil veces, un guerrero llora no porque no sea fuerte, si no porque quizás lleva demasiado tiempo siéndolo.

Todos nos fijamos en el aspecto físico, pero el interior, ese es más complicado de adivinar, y muchas veces no acompasa con lo que vemos. Las personas más fuertes físicamente muchas veces son las más sensibles, y lo digo por experiencia. Todo lleva a un equívoco absoluto.

Yo escribo desde hace creo recordar 20 años exactos. No recuerdo realmente como empecé a desahogarme escribiendo, pero el caso es que funciona. Sacar la mierda que llevamos dentro, sacar los sentimientos que muchas veces tenemos miedo a hacer fluir, o simplemente contar a alguien, escribiendo me siento libre. Es como vaciar un depósito para volver a rellenarlo poco a poco sin derramar nada.

“No creo en la casualidad ni en la necesidad; mi voluntad es el destino.”

Hoy no hablo de sentimientos, pero no hablo de amor. No es momento de hablar como me siento en ese aspecto, pues me siento parecido a hace un mes. Pero mis otros sentimientos ahora son más importantes. La voluntad de cambio, de recuperar mi posición en la vida y en mi círculo, de demostrar todos aquellos que una vez me conocieron de que pueden estar orgullosos de mi.

“Los amigos que tienes y cuya amistad ya has puesto a prueba… engánchalos a tu alma con ganchos de acero.”

Si rebuscamos en nuestro interior, aún en el peor de los días encontraremos mil motivos para sonreír. Es una de las cosas que mejor he aprendido.

Todo pasa por algo. Sólo hay que esperar, y con un poco de espacio veremos el porqué de todo. Todo acontecimiento tiene su motivo.

Pero si queréis ser felices, no preguntéis a nadie, buscad en vuestro interior y preguntaros si lo que estáis haciendo, si el momento en el que os encontráis es el que queríais o si podéis mejorarlo. No os conforméis con menos que vuestra felicidad pura.

He aprendido que nada ni nadie puede lastrar nuestra sonrisa. Mil motivos al día para ser felices y mostrarlo al mundo.

Dejad los miedos a un lado. Levantaros y salid a comeros el mundo.

Y recordad, somos humanos, imperfectos, y nos equivocamos, saber perdonar es una virtud y saber cuidar al que se ha caído otra. Quizá hoy estéis arriba vosotros, pero mañana os toque caeros. Creo que querríais que os ayudaran a levantaros y os tendieran la mano.

El Destino es muy curioso, y nunca se sabe lo que nos puede deparar. Abrid vuestra mente y liberar esos miedos. Son un lastre que mina nuestra alegría, nuestro futuro y nuestros sueños.

El miedo es simplemente una manera de nuestra mente de frenar algo que desea salir con mucha fuerza. Sed vosotros mismos y luchad por que sea así cada día.

Brillad. 

“La manera en que una persona toma las riendas de su destino es más determinante que el mismo destino.”

He estado dando una vuelta con un muy buen amigo, que me conoce de hace años, al que yo he visto madurar y convertirse en un hombre de honor, y sobre todo de corazón. Unas veces le he ayudado yo a seguir el camino del guerrero, y otras, como ahora, me ha ayudado sin pensarlo.

Toda la bondad, el buen hacer que hay en él, me recuerda a mi cuando era más joven. Ojalá algún día conozca a una mujer que sepa aprovechar todo lo que lleva dentro guardado. Se lo merece sin duda. Muchas veces el exterior no tiene nada que ver con el interior.

Y ahora estoy aquí tumbado pensando. No nos podemos obligar a olvidar a quien amamos. Llevo semanas intentándolo. Y es imposible. Cuanto más te niegas algo más fácil es que pase. No es posible porque sí dejar de querer a alguien que ha sido importante para ti. Ni aún en el peor de los casos, yo siempre recuerdo todo lo bonito.

Y es que me es imposible dejar de querer, u olvidar. Me preocupo, desde lejos. Observo. Y sé que la procesión se lleva por dentro. Que una cosa es sonreír en grupo, pero luego lo que se lleva dentro, que no se muestra es totalmente distinto.

Yo intento esconder dentro de mi todos estos sentimientos. Pero es que me es imposible. Aún sigo pensando que es mi alma gemela de ojos bonitos. Un cúmulo de errores y malentendidos son merecedores de un final triste. Yo creo que no, ni en las películas pasa así, y están hechas para que soñemos despiertos con nuestro final de película.

Yo creo que es una persona que se merece sin duda su final de película. Se lo merece sin duda. Estoy convencido al cien por cien.

Ahora tengo prohibido pensar en ella. O escribir de ella. O si quiera mirarla. Me lo he prohibido. Porque sigue siendo mi debilidad. Y cualquier cosa que la pasase si yo lo detectara no podría contenerme.

Tengo que reconocer que me sigue encantando. Que a pesar de todo, sé que todo pasa por algo en la vida. Nació como una amistad increíble, y por mi parte se convirtió en amor. Y no puedo ni obviarlo ni olvidarlo. Ahora mismo no.

No sé porqué cojones, hay algo que me dice que no. No sé si es intuición o que soy gilipollas. Pero es la primera vez en mi vida que algo me dice que no es el momento de dejar de hacerlo.

Sueño todos los días. Algo que no me ha pasado nunca. Tengo sus ojazos bonitos clavados en mi mente. Y aunque no la mire, o la evite, sigo viéndolos. Su pelo largo y su perfume. No hay manera de que desaparezca de mi mente. Y no estoy loco ni mucho menos. Puede que tenga momentos malos, como todas las personas, pero cuando desaparecen, sigue estando ella protagonizando mis pensamientos.

Cómo me gustaría despertarme un día y tenerla al lado mirándome. Cómo me gustaría poder hacerla sonreír cada día y cuidarla hasta que nuestro tiempo termine.

Cuando amas a alguien, tu cuerpo cambia. Y tu mente, tu mente se contamina de un sentimiento tan profundo y sincero, que es difícil extinguirlo si los motivos no son extremadamente graves.

Todos los días me acuesto pensando en ella, y me levanto del mismo modo. Procuro ser indiferente y me repito a mi mismo que lo deje, la gente me intenta obligar, y de hecho muchos amigos y amigas me han amenazado, pero es que sería mentirme a mi mismo. Cuando quieres cuidar a alguien te da igual todo, salvo esa persona.

Me mentiría a mi mismo. Pero creo que todo se puede arreglar.

El amor no se olvida. Yo no puedo hacerlo. Y tampoco olvido la amistad.

Esta vez, mis palabras vuelven a ser para ti. Aunque estes enfadada conmigo por el motivo que sea, o me odies, espero poder un día hablar cara a cara como personas adultas, y decirnos todo a la cara.

Creo que eso sería lo mejor. Porque ningún malentendido, o error cometido cuando ambos estábamos jodidos realmente se nos puede tener en cuenta. Yo llegué a un punto que de todo lo que me llegaba, broncas, información de distintas personas, y dolor, mucho dolor de haber perdido a quien quería, estallé. Y he necesitado semanas para curarme, para pedir perdón, y sobre todo para darme cuenta, de que la semilla que pusiste dentro de mí, ahí sigue. Y no la puedo remover.

Cuando quieres a alguien como yo te quiero, es imposible dejar de querer.

Tu sonrisa, tu olor, tu dulzura, y tu alegría contaminaron mi mente. Y tus ojos atravesaron mi corazón.

Ya no puedo obviarlo. Y como no quiero que nadie se dé cuenta, ni tú lo percibas, pues lo escribo aquí a modo de desahogo.

Como deseo que estés bien. Como deseo verte sonreír plenamente, y no sólo por fuera.

Te lo mereces.

Te echo de menos.

“Encontrar a alguien a quien amas y que te corresponda es una experiencia maravillosa. Pero encontrar una verdadera alma gemela es aún mejor si cabe. Un alma gemela es alguien que te entiende como nadie, que te ama como nadie, que estará a tu lado siempre, pase lo que pase. Dicen que nada dura para siempre, pero tengo una fe inquebrantable en que a veces el amor sigue vivo incluso cuando dejamos de existir.”

¿Cómo me siento? Difícil respuesta. Siento un cúmulo enorme de cosas dentro de mí. Físicamente me encuentro como un toro ahora mismo, como dije anoche. Y de hecho bastante alegre. No puedo negarlo.

Dicen que todo pasa por un motivo, y los motivos los explica el tiempo. El tiempo es muy sabio, muy consejero, y muy muy pero que muy cabrón.

Yo jamás he deseado mal a nadie, ni ahora ni nunca. De hecho, deseo todo el bien del mundo a todas esas personas que han pasado por mi lado, creo que todos merecemos ser felices. Sin excepción.

Siempre he sido optimista, luchador, y bastante risueño. Y ahora no iba a ser menos. Ni con todas las meteduras de patas que he tenido, ni con todos los errores cometidos pienso dejar que esto cambie.

Sé perfectamente como soy, como me siento, y que no a todo el mundo puedo caerle bien. Es inevitable. Tampoco voy a cambiar por esto. Las cosas que hago, las hago porque el corazón me pide hacerlas. Y a veces mi manera de hacer las cosas no sientan bien a la gente.

Toda mi vida he intentado ayudar a la gente que quiero. Me da igual que le pase, pero intento estar ahí. Soy empático. Y la empatía me dice cuando alguien necesita mi ayuda sólo con mirar, leer, o sentir. Hasta un tono de voz.

“La amistad es más fuerte que cualquier cosa negativa que pueda suceder entre nosotros. A pesar de que te haya herido, sé que lo hacías porque tú misma estabas sangrando por dentro. Por eso no me voy a ir, aunque el orgullo nos pierda. Prometí que estaría para ti en todo momento, y pienso mantener esa promesa.”

Incluso en la lejanía puedo percibir si me concentro en alguien importante para mi, si está bien o no. Y pocas veces me he equivocado.

Hoy no sé porqué, no siento bien a alguien muy especial para mi. Tengo esa sensación dentro. Tampoco puedo preguntarla, ni puedo saberlo a ciencia cierta, pero la sensación la llevo dentro desde ayer, y ha ido creciendo durante la noche. No sé. Quizá me equivoque. Pero como es una persona de la que me enamoré puedo tener algún nexo de unión que me produzca esta sensación.

Y me jode si es así no poder ayudarla. Me jode mucho. Porque siempre he querido su felicidad. Pero bueno, yo creo que a pesar de todo, en su interior sabe que le prometí que cuando necesitara algo, por muy pequeño que fuera, siempre estaría para ella. El amor jamás se olvida. Y su mirada y sus ojazos menos.

Aún se me acelera el corazón cuando la pienso. Es algo inexplicable. Siento que no está bien, y siento aún todo el potencial que lleva dentro. Todo eso que nunca se creyó. Es que no ha habido día que no lo haya sentido al verla o imaginarla. Deseo con lo más profundo de mi ser que se encuentre bien y que yo me esté confundiendo. Deseo con lo más profundo de mi ser que este sonriendo como ella sabe hacerlo.

Deseo su felicidad más que nada. Me da igual lo que piense de mi. Aún miro sus fotos y tengo la completa seguridad de que triunfará, que algo bueno la espera. Y que llegará un día que sonreirá plenamente y sin límite.

Escribo esto porque lo siento así. Me apetecía soltarlo, y casi todo lo suelto aquí. Sé que nunca me equivoqué en todo aquello que vi en ella. Todo lo que he escrito aquí y la dediqué, lo sentía profundamente dentro de mi, y lo sigo sintiendo ahora. Y espero que esté bien.

El amor no se olvida. No se olvida la amistad. Se perdonan los errores, y si alguien es especial, se lucha porque esté bien. Sin importar nada más.

Creo que llega un momento en la vida, sabiendo cómo está todo, que merece la pena luchar por la alegría de nuestros semejantes, porque estén bien, y por darles todo lo el apoyo que necesiten sin importar nada más que su felicidad.

“Cuando te duele mirar hacia atrás y te da miedo mirar adelante, mira hacia la izquierda o la derecha y allí estaré, a tu lado.”

La amistad, el amor puro, jamás se olvida. Cuando quieres a alguien olvidas todo, y sólo te importa el bienestar de esa persona. Esté donde esté.

Si algún día me necesitas allí estaré, esperando tu señal, sin importar nadie más que tú y tu sonrisa. Y que estés bien y por fin seas feliz.

Con mis mayores deseos, con mis mayores ilusiones, espero que sonrías ojazos.

Lo mereces.

Es acojonante cómo cambia la vida de un día a otro. Si hace menos de dos semanas estaba jodido y aparentemente hundido, ahora me encuentro genial. Es curioso que lo de que después de la tormenta siempre llega la calma y el sol. Es la ley de Murphy. En toda regla.

Tengo unos amigos increíbles. Me quieren, me apoyan y me cuidan. Resulta que físicamente ahora me encuentro como nunca. No me lo explico.

Ha aparecido gente en mi vida de mi pasado, para preocuparse por mi, y ayudarme que sinceramente no me lo esperaba. Por ejemplo Lorena, una mujer preciosa, alegre, hiper positiva, transmite todo eso hasta hablando por whatsapp. Ni que decir tiene que en persona te cambia el día con su sonrisa, y su voz dulce.

La conocí hace años, cuando yo era bastante más joven. Me dio el mejor regalo de cumpleaños hasta la fecha, y acabábamos de conocernos. No tenía porqué, pero lo hizo y me llevó de sorpresa en sorpresa. Yo no estaba a la altura por entonces. La verdad. Estaba a años luz de su madurez, y de su educación exquisita. Incluso de su interpretación del amor, del querer, y del cuidar desinteresadamente.

Y ahora por curiosidades del Destino, volvemos a saber el uno del otro, y es tan sencillo como fluir. Se preocupa por mi. Me anima, me saca la sonrisa, incluso si ella está mal. No entiendo, pero supongo que personas como ella deben andar por el mundo para cuidar de la gente. Cuidarla de verdad.

“Me gusta la gente que sin motivos te busca, sin mirarte te quiere, y sin ataduras se queda.” – Paulo Coehlo

Como digo, es una mujer increíble. Donde va la miran. Por su físico, por su clase vistiendo, y hasta por su manera de moverse. Ni muy potente, ni muy sencilla. Siempre en su punto justo de sexualidad y belleza.

Gracias a ella por ejemplo, he vuelto a quererme como siempre. A ver la vida de forma positiva. A concentrarme en lo que realmente importa. Total, tengo todo lo que quiero en la vida, o como se dice tengo mi vida solucionada. Qué mas da el resto.

Doy gracias porque leyera algo mío cuando mi perro enfermó, y me escribiera. Parece que son como detalles que no pasan desapercibidos al Destino, y te los pone delante para que no puedas pasarlos por alto.

Yo creo que más que nadie que conozca, Lorena, merece ser feliz de verdad. Sin límites.

Siempre estaré en deuda contigo. Y lo sabes. Como te dije anoche, me encantará descubrir más capítulos de nuestra historia. Si me paro a pensar, estos capítulos ya vividos contigo, son de los mejores que se han escrito en mi vida.

Y te mereces estas palabras por muchos motivos. Pero me voy a centrar sólo en uno. El más importante creo yo. Me has devuelto la sonrisa plena. Has conseguido que volviera con más fuerza que nunca. Así que te doy las gracias.

“El amor sincero es para siempre, sin importar tiempos ni distancias…”

Y otra personita a la que quiero agradecer profundamente sus palabras, su compañía y sobre todo su alegría y su positivismo, es a Marina. Una mujer al igual que Lorena que son todo alegría, positivismos, y que es conocerla y dan ganas de cuidarla. Son personas que empatizan conmigo, y a las que cuesta muy poco hacerlas sonreír y que pasen un rato agradable.

Gente buena por el mundo. Marina ya nos conocemos hace mucho también, me has pisado y masajeado con tus pies, nos fuimos de vacaciones y convivimos, hemos cenado, reído, y seguimos ayudándonos el uno al otro. Y como siempre, sé que si te necesito estarás ahí (y yo también por supuesto).

A  veces la vida te pone retos, te pega una buena ostia para que reacciones. Y si no consigues reaccionar a tiempo, te rodea de personas maravillosas, que aunque la cagues, te perdonan, te orientan, te cuidan, y te quieren.

Estoy feliz, muy feliz, y con más fuerza que nunca, gracias en mucha parte a vosotras dos.

Sois de lo mejor que me he encontrado por el mundo. Sin duda.

Y me dejo más gente, claro esta. Pero como las últimas noches las he pasado en vuestra compañía, aunque de distinta forma, me apetecía que si dais con mi blog, mi rincón, os llevarais algo mío para siempre.

Creo que este sitio, es lo más profundo que tengo. Donde todo lo que pongo lo siento de verdad dentro de mí. Asi que me desnudo para vosotras. Lorena, estas vacaciones serán acojonantes, pero estoy seguro, que todo el mérito será tuyo. Sin duda. Y tu Marina, sé también perfectamente que me seguirás cuidando, apoyando, y haciendo reír con tu humildad y con esa energía que transmites coño!

Queda gente buena por el mundo. Bondadosa, alegre, y lo más acojonante, es que me doy cuenta de que las tengo alrededor. Esta vez no pienso volver a caer. Lo prometo.

Se acabaron las medias tintas, se acabaron las gilipolleces. Me veréis ser feliz, y me veréis luchar por serlo.

Ah, y Lorena, me debes una buena cena en esos sitios que sólo tú conoces por tu tierra. Ese fin de semana es nuestro. Más tuyo que mío.

Gracias por aparecer en mi vida de nuevo y con tanta fuerza y alegría. Gracias, gracias, gracias.

“Me preguntan qué es lo que veo en ti. Sonrío, agacho la cabeza y no respondo, porque no quiero que también se enamoren de ti.”

Hay gente que siente diferente o que parece no sentir, porque oculta lo que siente tras una fachada. Yo debo ser de los raros, que se me nota como estoy en función de mi mirada.

Sentir es complicado hoy en día, yo soy de una generación anterior. Idealista, romántico y de los que se desviven por amor, pero por amor de verdad, cuando están enamorados y lo sienten dentro en cada rincón de su cuerpo. Es una concepción que hoy en día es difícil de entender. La gente no cree como antes en el amor. El amor es aprendizaje, al igual que sentir. Se cometen errores, se aprende, se vuelven a cometer errores, y se vuelve a aprender.

“Decir lo que sentimos. Sentir lo que decimos. Concordar las palabras con la vida.”

La perfección queda a un lado. Cuando he sentido amor, cuando he amado, por poco o mucho tiempo que haya sido, lo he dado todo. Mi concepción de sentir el amor dentro, es la de porqué no darlo todo. Porqué la persona que tenemos delante no merece la pena descubrir esta concepción de alegría y felicidad.

Quizá sea un fallo, pero prefieres arrepentirte de no haberlo dado todo cuando sentías que debía ser así? Incluso cometiendo errores, incluso aprendiendo cada día, o más allá con la posibilidad de que nos rompan en corazón. Es un riesgo sí, pero si damos lo mejor de nosotros mismos, un día quizá se nos recuerde. Un corazón roto no es el final, ni con todas las meteduras de pata que te puede ocasionar ese estado de tristeza, ansiedad y dolor que sientes. Es una etapa de sentir regeneración en tu interior, mejorar, y volver a sentir con más fuerza y mejor que antes.

“El amor es sentir, sentir el amor. El amor es desear ser amado. El amor es pedir ser amado. El amor es saber que podemos ser. El amor es necesitar ser amado.”

Yo he cometido muchos fallos a lo largo de mi vida. No soy para nada perfecto, ni deseo serlo. Pero cuando he amado, lo he dado absolutamente todo sin importar otra cosa que la mirada de felicidad, alegría, o sorpresa de esa personita que teníamos delante, a la que queríamos cuidar, abrazar, acariciar a cada momento, y por supuesto besar.

Cuando tenemos esa mirada de alegría, cuando sentimos eso que se nos queda cara de tontos cuando la miramos, siempre sonrientes, alegres, alocados, profundamente enamorados, si, con cara de idiota como digo yo, es es el momento que más sentimos todo a flor de piel. Una mala contestación, el estado de ánimo de la otra persona, todo, lo detectamos todo hasta por una mirada, y como yo soy empático, pues todo se siente aún más.

Y creedme, aunque esa persona no lo crea, la echo de menos. Reírme con ella, su amistad, su complicidad, ayudarla, cuidarla, abrazarla, olerla, hacerla reír. Todo. Algo así no se olvida. Pese a la distancia, a los errores, a los enfados, nada puede con el amor. Cuando quieres a alguien de verdad, con lo más profundo de tu ser, deseas que esté bien, y sea feliz. Y como todos haríais os desviviríais si os enterarais que algo la pasa, sin importar el momento, el lugar o la situación.

Cuando sientes amor de verdad dentro de ti, da igual todo, sólo te importa esa persona y que esté bien. No existe el tiempo, el amor no entiende de fechas, no entiende más que de felicidad y alegría. Sentir, sentir plenamente es acojonante. Pues saca todo lo bueno que llevamos dentro.

Esto no es ninguna confesión. Esto es la manera en la que yo siento. Como me encuentro hoy en día. Como he sido durante 38 años. Siempre he sentido de la misma manera. Y no puedo cambiar ya. Amar es para valientes. Hay mucho miedo ahí a fuera. Pero con miedo, no se vive, ni se puede llegar a amar de verdad.

Si sentís como yo, vuestra máxima aspiración es sorprender cada día y encontrar mil y una maneras de hacer sonreír a esa persona que queréis amar. No os dejéis engañar, si dais lo mejor de vosotros mismos no importa lo que pase, ese amor que intentáis dar, será recordado. Las cosas puras de corazón, son aquellas que perduran siempre.

No sé otra manera de sentir, y de amar que esta. Quizá sea anticuado. O quizá sólo debe caer una estrella. El tiempo lo dirá, es el que tiene todas las respuestas.

“La felicidad proviene de la capacidad de sentir profundamente, de disfrutar simplemente, de pensar libremente, de arriesgar la vida, de ser necesitado.”

He escrito muchísimas veces sobre almas gemelas. Siempre desde un tono personal, y en cierto modo muy subjetivo, como me salía de dentro siempre.

Poca gente presta hoy en día atención a los detalles, esos detalles que son dignos de cuanto menos pensarlos con detenimiento. Esos detalles que si nos centramos y los valoramos pueden indicarnos que delante nuestro podemos tener a nuestra alma gemela.

Muchas veces nos cegamos. Y nos cegamos con personas que en el fondo no son para nosotros. Tenemos todos los detalles delante pero los obviamos por recuerdos que son sólo eso, recuerdos. Sin sentimientos puros y reales.

Supongo que eso se ve con el tiempo, cuando nos paramos a mirar en lo más profundo de nuestro ser nos damos cuenta de todo esto. Y entonces nos damos cuenta de nuestros errores o de nuestras bondades.

A un alma gemela hay que amarla, sin más. Darle todo lo bueno que somos y que lo malo, que sin duda también lo llevaremos con nosotros, apenas le resulte perceptible.

Hoy en día confundimos muchos sentimientos tóxicos con amor, o por el contrario amamos tóxicamente a otras personas. A un alma gemela, cuando la tienes delante, la deseas todo bien posible al alcance de tus manos, o mejor al alcance de tu mente, que la mente muchas veces puede más que cualquier cosa.

Un amor de verdad, uno no tóxico, según nace fluye, sin altibajos, y si es tu alma gemela, no necesitas nada más que su compañía, y todo lo demás fluye. No hay peros, no hay lloros, no hay malos pensamientos ni malas sensaciones. Simplemente sonríes, sonrías con tanta fuerza que ni tu mismo te lo crees. Tienes más fuerza, duermes mejor, te levantas con mejor estado de ánimo, y todos tus quehaceres diarios son meros e insignificantes momentos que nada tienen que ver con tener delante a esa persona.

Soy un soñador, un idealista del amor, porque cuando me enamoro lo doy todo, pero cuando me enamoro de verdad, y eso ha pasado no más de 4 veces en mis 38 años de vida. Y en ningún momento me he arrepentido de haberlo hecho o de haber sufrido.

El amor es riesgo, un alma gemela, su búsqueda, su amor, es un riesgo, un riesgo muy serio del que podemos salir bastante lastimados. Como siempre he dicho, el amor es para valientes. Yo siempre he amado pese a poder resultar dañado. No me importa. Me han roto el corazón  y siempre me he levantado con más fuerza, y no me ha importado. He dado lo mejor de mí. Y eso, yo creo que cuando pasa el tiempo es lo que se me recuerda. De hecho a día de hoy me hablo con casi todas mis ex-parejas.

Quizás no fueran mi alma gemela, pero fueron importantes en mi vida, y quizá gracias a ellas, a día de hoy, si aparece, sabré amarla como se merece. Con todo mi ser, y sobre todo con la locura merecedora de tal amor. Una locura inteligente por supuesto. Que por amor se cometen muchos errores y se hacen muchas gilipolleces, sobre todo soñadores como yo.

Puedo decir, con total seguridad, que soy un gilipollas. Hago las cosas porque las siento, pero a veces sentir algo no es suficiente para que funcione. Porque yo soy de un tipo de persona que ya no abunda. Siento, siento mucho cuando quiero a alguien, y me dejo llevar.

“Encontrar a alguien a quien amas y que te corresponda es una experiencia maravillosa. Pero encontrar una verdadera alma gemela es aún mejor si cabe. Un alma gemela es alguien que te entiende como nadie, que te ama como nadie, que estará a tu lado siempre, pase lo que pase. Dicen que nada dura para siempre, pero tengo una fe inquebrantable en que a veces el amor sigue vivo incluso cuando dejamos de existir.”

Si creo que es mi alma gemela, lo doy todo, busco cualquier motivo, el que sea para que sonría, para que esté en constante ensueño. Intento que sus días sean mejores, intento que la alegría reine su mente. E intento ser quien una vez soñó.

Creo que un alma gemela, merece eso y más. Creo que un día lo agradecerá, el que alguien la haya hecho sentir así. Tanto si lo es, como si no. Porque lo hizo sólo por un motivo, porque fuera feliz.

Un alma gemela es algo idealizado. Pero eso no quiere decir que deba ser irreal, o poco probable. Hay que amar con los pies en la tierra, y más con los tiempos que corren. Amar sin cabeza a lo loco a veces puede salir bien, pero otras te puedes llevar un buen ostión. Yo lo sé mejor que nadie al igual que muchos de vosotros.

Yo tengo 38 años, y he sufrido, he llorado, he amado, y he reído. He luchado por amor hasta lo imposible. Me he caído, y me he vuelto a levantar. Y por muchas veces que me caigo sigo creyendo en él, y vuelvo a luchar. No creo en imposibles. Quizá creo más en momentos, hay momentos en los que si, y momentos en los que no, pero no personas equivocadas. Toda persona tiene su momento, y el tiempo, los momentos, y las personas, que cambian con el mismo tiempo, pueden volver a estar delante con un motivo bien distinto, puro y de ensueño.

Nunca se sabe. El Destino es muy curioso. El tiempo que cura casi todo, y pone a cada uno en su sitio.

“Siempre has sido mi mejor amiga, mi alma gemela, y ahora también me he enamorado de ti. ¿Por qué iba a ser eso un crimen? Quiero abrazarte y besarte y… Y hacer todas las cosas que hace la gente que está enamorada -inspira hondamente-. Quiero pasar el resto de mi vida contigo.”

No sé quién lee esto. La verdad. No sé si llega a la gente que deseo, o gente que lo necesita leer, porque tenemos pensamientos afines. Pero yo creo que mucha gente como yo, cree en las almas gemelas, esas que te cambian la vida. Yo creo que siendo bueno, a pesar de los baches de la vida, al final te acaban pasando cosas buenas. Cometo errores, pero en el fondo sé que me desvivo por mis amigos y la gente que quiero. Sé que eso a veces asusta. Sé que hoy en día es raro, porque la mayoría de la gente no da duros por pesetas, pero no he cambiado en toda mi vida, y no voy a hacerlo ahora. Sería tonto.

No tengo maldad, a veces mi cabeza me pierde, sobre todo cuando estoy sufriendo por amor, y me meto en líos que ni yo sé como lo hago, soy humano en definitiva, porque la perfección es efímera. No existe.

El amor es aprendizaje, conocimiento de uno mismo, y conocimiento del otro, sin escudos, sin lastres. Amar con pasión, con su pizca de locura, con su cariño, su alegría, todo ese complejo saco de sentimientos que lo forma y lo pule, para amar hay que ser un valiente, un luchador, alguien con ganas de levantarse si se cae, y de volver  a luchar. Y lo más importante que poca gente lo hace, nadie es capaz de amar sanamente a nadie, si no se quiere a si mismo.

Si no nos queremos, nos sentimos inferiores, o no estamos a gusto con algo que nos define, todos nuestros miedos, inseguridades, complejos, etc, lo traspasaremos a la otra persona, y probablemente la condicionaremos, la anularemos, y en el fondo, aunque no nos demos cuenta, nunca la haremos brillar como se merece. Hay que tener mucho cuidado con esto, pues es un sentimiento muy tóxico, y debemos ser humildes con nosotros mismos porque podemos destruir lo más bonito del amor, y sobre todo envenenar a quien creemos amar.

Hay que tener cuidado al amar. Al igual que podemos hacer brillar a alguien, la podemos anular, condicionar, y en su más extremo estado, destruir todo lo que la define.

Sed humildes y pensad para vosotros mismos si de verdad estáis preparados para amar a la persona que tenéis delante. Sed humildes y sobre todo curaros antes de amar. El amor es bonito, es un regalo, es algo que debe crecer dentro de los dos, con alegría, con pasión, sin sentimientos negativos, sin lastres emocionales y sin inferioridades.

Amor es es positivo, un alma gemela es la mayor culminación del amor. No la lastiméis. Merece vivir feliz, brillar, sentir, ser cuidada, ser amada con total plenitud. Amor es algo positivo, no lo ensuciéis con emociones tóxicas. Luchad por hacer brillar a quien decís amar. Si en algún momento deja de brillar, preguntaos si es lo que esa persona se merece.

Un amor verdadero, un alma gemela, en cualquiera de sus estados debe confluir en más amor. Envejecer, ser felices, e incluso cuando dejamos de existir, se nos recuerde porque amamos con toda fuerza más allá de nuestro ser. Eso será lo que un día recordarán nuestros seres queridos.

Ese será nuestro legado.

“Sabiendo que no podía verlo, la observó por tanto tiempo como se atrevió y se vio incapaz de apartar los ojos de ella. ¿Por qué exactamente? No podía decirlo. De alguna manera indefinible se sentía atraído por ella, como si ya la conociera, como si hubieran sido amigos cercanos, almas gemelas, en algún lugar en una existencia anterior. Su mera presencia parecía calmar sus pensamientos, salvándolo de las vicisitudes de su mente. Se apareció ante él como un familiar, un espíritu afín. Tal vez era algo en su cara, sus ojos. Ella parecía saber… ¿Qué, exactamente? No estaba seguro. Parecía entender. O más bien, detectó en ella la capacidad de comprender.”