Archivos para octubre, 2018

A mi padre

Publicado: 25 octubre, 2018 en Sin categoría

Hoy le dedico esto a mi padre. Yo me considero luchador. Lo he dicho muchas veces, pero no como mi padre. No creo que llegue a un 10 por ciento de lo luchador que es él.

Lleva 6 años luchando contra el mal de nuestro tiempo. Ha ganado batallas, muchas ya, pero no la guerra. Días como hoy, cuando le toca su sesión de infantería, mientras sus tropas danzan por sus venas y arterias, libra una batalla incesante en la que exteriormente cuando le veo siento ganas de llorar.

Hoy no fue un buen día para él. Tenía náuseas, vómitos con sangre y vértigos que le hicieron visitar de nuevo el hospital. Lo pasó fatal, y yo con él. Le debo la vida, los genes, y prácticamente ser quien soy ahora mismo.

Pero no tengo ni de lejos su fortaleza, su aguante, y sus ganas de vivir. Quizá yo en su situación me hubiera rendido mucho antes, y el sigue ahí al pie del cañón, luchando contra un enemigo invisible, que no necesita dormir, que no descansa, y que se alimenta de su propia carne.

Papá te quiero, y siempre te querré, y pase lo que pase, todo lo que soy y lo que me queda por ser, estarás orgulloso de mi.

No he sido buen hijo y lo sabes, me costó enderezarme, me costó llegar a ser quien soy, y fuiste tu mi mejor amigo, el que siempre me ayudó aún cuando te defraudaba.

Quiero ser como tú algún día. Quiero tener tu fuerza, tu tesón, quiero tener una vida como la tuya en la que te desviviste por tus hijos.

Una persona con honor, una persona que todo el mundo respetaba, un amante de su familia, quiero ser como tú. Porque te quiero.

Días como hoy me doy más cuenta de ello, de lo que vales, y de que te queda mucho por luchar. Y yo estaré a tu lado. Siempre.

Te quiero papá.

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Sal con un valiente

Publicado: 23 octubre, 2018 en Sin categoría

No existe hombre tan cobarde como para que
el amor no pueda hacerlo valiente y transformarlo en héroe.
Platón

El mensaje es claro: sal con un valiente. Esto no quiere decir que intentes, a ser posible, salir con un valiente, no. Quiere decir que salgas con un valiente. Con un valiente o nada.

Nadie debería enamorarse de alguien que, tras el tiempo suficiente, no sea capaz de decirte: “Mi apuesta eres tú”. All in. Todo el mundo merece escuchar, al menos, un “¿Sabes qué? Me la juego contigo”.

Al igual que tú, he visto a personas reaprender un deporte tras perder algunas partes de su cuerpo, he visto a gente trabajar meses  sin cobrar para acercarse a su sueño y he visto  revolucionar la ciencia a un hombre que no puede vocalizar ni coger un lápiz… Y aún así, siempre hay alguien que dice: “no, es que no es mi momento”, “es que estoy centrado en mi trabajo”, “es que salgo de una relación” y demás excusas para llevarse el polvo pero dejar el mueble. Si hay amor se encuentra la manera.

Vivimos en una época donde no hay dragones que matar ni tierras que conquistar, y donde el acceso a recursos y las oportunidades son tan abundantes saber lo que se quiere y luchar por ello que constituyen el único espacio para el heroísmo. Hoy, el (principal) problema no es que no se pueda, sino que no se quiera lo suficiente. La mayoría de cosas que no hacemos no es por dificultad, es por falta de amor.

Creo que la valentía es el valor más grande que puede tener un ser humano. Un valiente arriesga, elige, toma partido, se hace responsable y crea su destino. Es el capitán de los optimistas, pues no solo ve lo bueno sino que lo persigue sin negociar. Una persona así sólo puede hacer la vida más rica.

Como le gusta decir a Álex Rovira, “el coraje, más que la ausencia de miedo es la conciencia de que hay algo por lo que merece la pena que arriesguemos. El coraje es la fuerza del amor al servicio de la conciencia”. Y es que coraje y amor son atributos que se ven en el espejo: el que ama, arriesga y el que arriesga, ama.

Detrás de alguien que arriesga hay alguien que ama.

 

Cuando no sepas dónde están esos valientes, fíjate en los que dicen sí diciendo no, pues detrás de alguien que renuncia hay una persona que elige, detrás de alguien que elige hay una persona que arriesga y detrás de alguien que arriesga hay una persona enamorada. Donde hay un valiente hay un amante.

Lo que diferencia a alguien valiente de un “cobarde” es que no se queda parado ante la bifurcación pensando en lo que pierde o en lo que renuncia, sino que ve en ti una victoria y ganancia suficiente como para no tener que mirar atrás. No se echa a un lado pensando que siempre puede venir algo mejor, porque acepta que el mundo es imperfecto, que tú lo eres… que los dos lo sois. Sabe que lo importante no es ni la realidad, ni lo que hay, sino lo que podéis llegar a crear, y para eso no hace falta ser perfectos, hace falta ponerse manos a la obra.

Un persona valiente no está pensando en las chicas o en los chicos que deja escapar, está pensando en ti. Eres su apuesta y su elección y cualquier otro lugar le parece segunda división.

Nunca verás a un valiente haciendo una lista de pros y contras, porque para ellos el amor no es un mercado ni tú un producto. Las decisiones racionales las deja para el ajedrez y los tipos de interés, nunca para sus sueños. Nadie se hizo rico apostando en pequeñas cantidades.

Los valientes se la juegan porque “esa aventura no se la pierden”.

 

Si lo piensas bien, muchos de los dolores de cabeza que has tenido podrían haberse evitado saliendo con un valiente. Así que, la próxima vez que vayas al mercado de parejas de viaje, solo tienes que abrir los ojos y mirar de una forma que quizás no hayas hecho antes: en lugar de buscar por la categoría belleza, profesión, estudios, o dinero, busca por la categoría sé quién soy/sé qué quiero. Desconfía del pulcro cánones y lo resplandeciente, y fíjate de la sangre y lo sucio, pues los valientes están llenos de arañazos y cicatrices, aunque a veces no se vean.

Los valientes se baten el cobre, son los que bajan a la arena y se la juegan porque esa aventura “no se la pierden”. Es muy difícil encontrar a un valiente con el traje impoluto.

Un valiente no entiende la estúpida forma que tiene la cultura de valorar el éxito o el fracaso y la pérdida o la ganancia, pues cree que no se le puede exigir nada a alguien que lo ha dado todo y que lo único que verdaderamente se puede perder en la vida no es una pareja, un partido o un sueldo.

Ellos saben que lo único que verdaderamente se pierde en la vida son oportunidades.

Dulce dulzura

Publicado: 22 octubre, 2018 en Sin categoría

Se despierta todas las mañanas.

Debe ser el único momento del día en que no tiene sus ojos grandes abiertos. Su pelo es revoltoso, pero le gusta que vaya siempre perfecto.

En verano se pone morena, todo el mundo se lo dice.

Y aunque tiene una sonrisa preciosa para el resto del mundo, ella es más de poner morritos en las fotos. Los labios más bonitos del mundo.

Casi nadie sabe que detrás de su timidez hay un lado pícaro y revoltoso. Y que los pequeños detalles la vuelven loca. Y no tanto regalo de gran almacén.

Que con dos cervezas junto a alguien especial o una tarrina de Häagen-Dazsen en el sofá algunas veces es suficiente.

Tiene un montón de noches pensativas. No todo sale como ella quiere. Eso me pasa por ser buena, piensa. Por momentos se harta de estar a la expectativa.

Si tampoco pide tanto, sólo que la quieran de verdad. Sin tapujos. Sin mentiras que hagan desconfiar a su mente. Le dan ganas de agarrar la maleta y viajar sin control. Como a ella la gusta.

Y seguirá evitando momentos, seguirá callando, callando demasiado.

Pero cada vez que se piensa, en ella sólo sale una palabra. Dulce. Dulce dulzura.

Eres la chica

Publicado: 21 octubre, 2018 en Sin categoría

No sabría explicártelo mejor pero al menos lo voy a intentar: eres de esas personas, que sin ser extremadamente guapas, tienen algo que las convierte en preciosas.

Y no te hace falta mucho, con cualquier cosa barata, sales a la calle y desprendes energía. Sonríes y joder….!

Ya, ya lo sé, no es fácil que tú quieras a nadie. Hablo de querer de verdad. Pero yo al menos sé, que cuando quieres, quieres con toda tu alma. Y entonces, muy mal tienen que hacer las cosas para que te marches.

Pero alguna vez, las hicieron mal, jodidamente mal. Y ahora, ahora te cuesta horrores. No quieres una sola decepción más. Y a todo le pones pegas. Absolutamente a todo. Se le llama miedo. Bueno, tú quizá le llamas escudo.

Al menos, gracias a eso, siempre abres tus ojos todo lo que puedes, por si acaso. Y son preciosos.

Ya casi no hablamos. Mitad orgullo. Mitad indiferencia. Pero removería toda la puta ciudad por encontrarte si me enterara que te pasa algo.

Éramos de esos que no saben estar juntos pero tampoco sobreviven separados. De los que pueden estar días sin hablarse, pero no soportaban faltarse. Que se podían insultar hasta cenando pero, si alguno faltara, ambos morirían.

De que cada vez que éramos tormenta, después venían otras calmas. De orgasmos que sabían a poco.

De “Si, me trata bien, pero no es lo mismo”. Que si uno picaba el otro respondía.

De echarse de menos y no decir ni mu. De ser orgullosos hasta reventar. Y reventamos. Tanto, que ni hablamos.

De esos que estaban destinados a quererse. A odiarse a ratos. A no ser.

Pero siendo toda la vida.

“Cuando se unían sus cuerpos, se convertían en uno. Hacían la cena y se terminaba quemando mientras follaban en la mesa de la cocina.

Cada sofá de la casa los había visto acariciarse.

Entraban juntos a la ducha, mojados antes de entrar. Cada pared sentía su sudor. Se escalaban a besos el cuerpo. A mordiscos el cuello. Lamiendo sus pechos.

Sólo eran dos, no necesitaban más. Con mirarse se excitaban. Y se pasaban los días riendo.

Siempre estaban perdidos. Perdidos entre ellos. Y el calor…”

Me he parado a pensar, y creo que el amor es mucho más que sonreír y esperar a que nos quieran…

Hay que saber cuándo tienes que ir a recuperarla, esa sonrisa que no le sale.

Y no esperar nada, agarrar el abrigo más gordo y calentito y salir a buscar a esa persona que no se encuentra. Y que vuelva contigo.

Quiero que hagas los planes que te apetezcan, que sonrías mucho, que compartas cosas con tus amigos, que te pongas esa camiseta que le parece fea a todo el mundo si a ti te gusta.

Que entre los dos decidamos a qué país viajar, y que con una mochila pequeña nos sobre. Que descubras canciones conmigo. Y playas perdidas. Que aun sabiendo que podrías estar con cualquiera, prefieras pasear a los perros en un parque conmigo. En verano.

Hasta sabe dios qué hora. Que no te falten camas y prefieras mi sofá.

Quiero que vivas sobre todo por ti, sin tener que morir por mí. Ni por nadie. Que ninguno pierda la guerra y luchemos por los dos. En el suelo de la cocina haciendo el amor. Que no necesitemos fechas para acordarnos de todo.

Y no quiero que seas de mi propiedad, pero ojalá tengas ganas de verme muchas veces. Y aparezca aunque no me avises. Que me beses, aunque no te lo pida.

Y sobre todo que nos respetemos, hasta que no nos queden ganas de querernos.

Ojalá siempre.

Todo se resume en besos: el primero que te da tu madre al nacer, el que te daban en la frente por las mañanas, el tiempo de tu abuela, los de los mofletes, el de la comisura, el que va con mordisco.

Tu primer beso con el primer amor, tan torpe y bonito, que no sabías si iba a ser la hostia, pero el momento previo fue el más mágico de tu vida.

Los besos de rabia, de sexo fuerte. De sexo dulce. Los besos en tu cuerpo, en tu pecho, en tu espalda. Los besos con abrazos. Los de reencuentro. Los temerosos y los valientes.

Nos pasamos la vida besando: besamos, nos besan. Nunca sabemos cuándo va a ser el último con la misma persona.

Hasta cuando cierras los ojos por última vez… te besan.

Nunca te lo han puesto fácil. Más bien al revés. Demasiadas idas y venidas cuando quizás tocaban cosas más divertidas. Madurar a pasos agigantados hizo que hoy seas así. Y el mundo está orgulloso de ti. Es difícil de entender cuando no lo has vivido así, tan de cerca.

Has conseguido ser tú misma intentando comprender las situaciones. Disfrutas de cada momento de forma especial. Le das más valor a las cosas conseguidas. Supongo que por eso en ti se puede confiar. Supongo que por eso nunca quieres de mentira. Si lo dices, es porque realmente lo sientes.

Lo das absolutamente todo, con toda la ilusión. Y ahí seguirás con tu sonrisa, con tus ganas de hacerlo bien, con tu mezcla de niña y mujer. Creciendo cada día. Luchando por ser alguien todavía mejor. Agarrándote fuerte al dormir, buscando, ahora sí, tranquilidad al cerrar los ojos.

Parece poco, pero lo más bonito que te puedo decir es que cuando te miro, brillas.

“Tú eres verano. Tu piel blanca, tus ganas de playa ya en abril. De noches sin chaqueta. Das luz a todas las personas que pasan a tu lado y cruzan dos palabras contigo. Te encantan los tintos de verano helados.

Yo soy invierno, me gusta llevar abrigo y los días de lluvia, para ver caer las gotas por la ventana. Y llovernos los dos en el sofá. Me gustan las bufandas y los cafés calentitos. Acaricio hasta en las noches más frías.

Tú eres verano bailando. Mirando. Besando.

Yo soy invierno. Arropado en ti. Chimenea, rodeando tus pies.

No nos quemamos, no nos congelamos. Nos adaptamos. Somos felices.”

Eres la chica que mejor sabe disimular de toda la ciudad, la que sabe ocultar todos sus miedos detrás de la melena brillante.

Que bebes un tinto de verano y tus ojos iluminan chispas y te ríes.

Y que es capaz de caminar sin rumbo, y perderse por las calles de la ciudad los días que no puede respirar.

Que no puede más. Y esta vez no habrá simulacro de incendios.

Pero ahora no estás sola, y juntos podremos con todo.

ERES LA CHICA

La chica que nació para poner escudo.

Para desayunar temprano en soledad.

Que casi es más fácil subir el Everest

que a su corazón. Preciosa.

La chica que creía que lo tenía todo controlado

y apareció alguien sin avisar que le dio la vuelta al escudo.

La chica que desconfía de todo y se termina arrepintiendo

de perderse las mejores cosas.

Que desprende ganas y las disimula.

La chica que parece borde con su mirada,

parca en palabras, y al final tiene

demasiadas cosas que decir y que ofrecer.

La chica que es guapa hasta con sus ojeras.

Las que intenta disimular por las mañanas.

De tanto dormir poco y pensar mucho.

La chica que se paró a pensar un momento

y que se dio cuenta de que hace demasiado

que no se le iluminan los ojos de verdad.

La chica que es más atractiva que guapa.

Más alocada que cuerda. Con dosis de picardía.

Tan inteligente como despistada. Y nunca se rinde.

La chica que llora mucho cuando nadie le está mirando,

pero que sonríe muy fuerte en las fotos.

Posdata:

Tenerse es sostenerse mutuamente. Si no te sostienen, no te tienen. E igual sostener es dar un beso inesperado, una cena para dos, improvisada en el suelo de la cocina. Hacer el amor en el balcón. Y HACERSE REÍR.

Conocer de memoria el tacto de su piel, aunque no puedas tocarla. Saber que algo va mal y no decir nada, abrazar muy fuerte, y, cómo duele, apretar mucho más. Y secar las lágrimas con la manga de la camisa.

Y cuando llegue el invierno, arroparse sin ropa. Que sea verano en la habitación y que suene: “Imposible… es caminar sin un motivo… Imposible es no girarme si te veo marchar… Sé que volveré a encontrarte, imposible es ignorarte, la verdad”.

Tenerse no significa poseer. Tenerse es cuidarse, saber cuando el otro te necesita, cuando una mirada significa un “te necesito” a gritos en silencio.

Sostenerse es esa sensación que se lleva dentro cuando sabes que otra persona está pensando en ti, y que quemaría la ciudad por ayudarte y encontrarte.

Tenerse y sostenerse, dos almas unidas por un mismo motivo, ser feliz.

Somos lo que proyectamos

Publicado: 19 octubre, 2018 en Sin categoría

Es así, toda mi vida he tenido miedo a determinadas acciones, acciones que podrían haber marcado un camino distinto al que sigo actualmente, quien sabe. Y es así, somos lo que proyectamos, lo que la gente ve de nosotros, es eso que se ve en nuestra mirada, ese aura que proyectamos al relacionarnos con la gente, los amigos, la sociedad o la familia.

Si somos negativos proyectaremos eso sobre nuestra imagen, pero si en cambio somos personas positivas, luchadoras, de ese tipo de gente con estirpe que es capaz de abrirse paso a través de cualquier infortunio, entonces la gente nos verá brillar, y el mundo nos temerá.

Y es así en todos los ámbitos de la vida, la salud, el trabajo, el amor, si tenemos miedo, proyectamos ese miedo, si tenemos desconfianza o duda, la gente lo único que verá es esa duda en nuestros ojos.

Yo prefiero que vean positivismo, alegría, fuerza, pasión, y sobre todo decisión. Si algo me gusta voy por ello, y si alguien me gusta no dejo que pase ni un sólo día sin que lo sepa, porque, qué tenemos que perder? quizá llegue otro y se nos adelante, o quizá no consigamos eso que tanto deseamos, pero por lo menos lo habremos intentado.

La oportunidad, o el momento que nosotros no aprovechamos siempre hay alguien que la aprovecha por nosotros, ya sea en el amor, en los negocios, en el trabajo, etc.

Ese aura que proyectamos al mundo, depende en mucho de nuestro carácter, de nuestra actitud al levantarnos cada día. Si miramos al mundo con fuego en los ojos, si a pesar de malos días o peores incluso no dejamos que esa oscuridad nos invada y sacamos el blanco de lo negro, vemos el vaso medio lleno, en vez de medio vacío, probablemente contagiemos esa fuerza interior a la gente que nos rodea, siempre hay alguien peor que nosotros que podría resultar beneficiado de esta nuestra actitud.

Yo he tenido un pésimo año y medio, y aún así, aunque muchas veces he pensado tirar la toalla y desaparecer, algo me ha hecho plantar cara, y levantarme con ilusión, pensando siempre que algo o alguien mejor me espera.

Como si tuviera una misión en esta vida. No sé ni cuando, ni cómo ni porqué, pero si de algo estoy seguro, es que si algo o alguien necesito en mi vida, haré por tenerlo o por lo menos que lo sepa. El miedo paraliza nuestros actos, si dominamos ese miedo al rechazo, al qué pasará, o al qué dirán… seremos capaces de dominar nuestro Destino.

Hoy sin más pese a ser una persona cortada para ciertas cosas, o fácilmente sonrrojable, quise provocarle una sonrisa a una personita que se lo merece, porque en las últimas semanas ha estado ahí cuando yo lo necesitaba. Quizá la conozca poco pero se que se lo merecía. Y el corte, el miedo al rechazo, o como lo queramos llamar, lo expulsé de mi cuerpo y no lo dejé entrar. ¿Por qué? porque no estoy dispuesto a perder a alguien que podría ser importante en mi vida sólo por no haber tenido valor a hacérselo saber.

Todos merecemos que nos sorprendan, todos merecemos que nos quieran y nos cuiden, y todos merecemos tener un ángel protector a nuestro lado que nos vigile y nos guíe, y que en los malos momentos sea capaz de con alegría y pasión hacer que miremos más allá y saquemos fuerza de donde antes no la había.

Nuestra actitud puede marcar también la vida de los demás, pues si la alegría se contagia, igual de posible es que la tristeza o sentimientos negativos sean contagiados por aquellos que nos quieren. Por tanto, no debemos dejar que nadie sufra por nuestro sufrimiento, es nuestro, y debemos dominarlo, si lo conseguimos, seremos capaces de levantarnos cada día y encontrar algo positivo que nos haga mirar hacia delante.

Igual de importante o más es en el terreno amoroso, cuando muchas veces tenemos miedo al rechazo o pensamos que no gustaremos a esa persona que en nuestra mente vuelve locos, pero porqué lo hacemos? quizá por sentirnos inferiores? cuántos de vosotros habéis pensado que no estaba a vuestro alcance, que cómo se iba a fijar en nosotros? Eso, es lo que hace que vosotros mismos os eliminéis de la ecuación.

Somos lo que proyectamos, y si proyectamos seguridad en nuestras decisiones, intentamos sorprender un poquito con originalidad que nos separe de lo común, y tenemos el valor necesario para dar los pasitos de uno en uno, esa persona no solo se fijará en nosotros, si no que a nuestro lado brillará aún más de lo que lo hacía ya de por sí cuando la mirabamos.

Muchas veces, la persona más inaccesible para nuestra mente o nuestros ojos, es una persona como nosotros, con miedos e inseguridades, que sólo desea ser sorprendida, y envuelta en ese aura que lo cambie todo en su vida.

A veces sólo esperan de nosotros que demos el paso. A veces con un único acto podemos cambiar toda una vida. A veces esos mismos miedos que creemos ser los únicos en tener esa persona los siente igual que nosotros.

Somos humanos, seres sensibles, con sentimientos, dominados en gran parte por ellos, la química de nuestro cuerpo hace posible combinaciones de nosotros mismos infinitas. Pero no hay muchas combinaciones posibles para decirle a esa persona que nos hace brillar que nos gusta. El valor, la confianza en uno mismo, una mente positiva, eso no lo da química alguna. Esos factores son lo que vamos a proyectar una y otra vez sobre el mundo.

Ahora parece que en mi vida empiezo a proyectar esa alegría y ese positivismo. Hasta entrenando me doy cuenta de que miro hacia delante sin miedos, con afán de superarme. Y poco a poco me voy convirtiendo en la persona que siempre quise ser, alguien que está para sus amigos y que jamás les falla. Ahora por fin no tengo miedo alguno de descubrirme ante la persona que tenemos en la cabezita. No me da miedo decir “Me gustas”, ni tengo miedo a mostrar mis sentimientos tal cual, los dejo fluir, sin más.

Una vez que dejas salir de tu cuerpo todo eso, notas como si un peso enorme te quitases de encima, y te da una fuerza interior que parece como si te hiciera volar. La seguridad en uno mismo y en nuestros actos, es y debe ser el pilar fundamental de nuestra vida. Nuestros actos, muchas veces dominados por miedos e inseguridades pueden arruinar nuestros sueños. Así que por favor haceos el favor de sacar de dentro de vuestro corazón esa fuerza, confianza y determinación, que marque un antes y un después en vuestra vida. Ahora es el momento, sois dueños de vuestro Destino.

Si te gusta alguien, nunca dudes, deja que tu corazón te guíe y no te arrepientas jamás de tus actos, porque de lo contrario si no se lo haces saber, mañana ya será tarde u otro se te habrá adelantado.

Somos lo que proyectamos.

Tú y yo. Para siempre.

Te elegiría a ti

Publicado: 18 octubre, 2018 en Sin categoría

Te elegiría a ti. Mil y una veces lo haría.

Porqué? porque dentro de mi solo está tu imagen. Pasan los días, se aclaran mis pensamientos, el futuro se va esclareciendo, pero en mi mente sólo estás tu. Y por ello pase un tiempo o pasen dos, te elegiría a ti.

No sé que me produce esta sensación de apatía, pero supongo que es el tiempo y la distancia que nos separan, pues mi mente es parte de mi cuerpo, pero en mis sueños, donde vives, es el único sitio donde puedo estar contigo, y en ese mundo también te elegiría a ti.

Estoy aquí con los ojos cerrados, la luz apagada, tumbado en mi sofá, e intento concentrarme en algo que no seas tú, pero mi mente, te sigue eligiendo a ti. Intento no pensar pero un impulso recorre mi cuerpo y aparece tu imagen de nuevo en mi cabeza, sonriéndome, mirándome, radiante como tu eres.

Me pongo aquí a escribir, intento forzar mis dedos a teclear otras palabras, a mi cerebro a pensar en otros relatos, otras historias, pero vuelve a surgir esa fuerza interior, que me hace escribir sobre ti. Eres la dueña de todas mis palabras, de mis silencios. Mis manos sin duda, te elegirían a ti. Cada parte de mi cuerpo independientemente de la situación en que se encuentre te elegiría a ti. Daría cada pedazo de mi corazón por estar contigo ahora y poder acariciar tu piel. Pues mi cariño te elegiría a ti sin dudarlo.

Pasan los años y me voy haciendo mayor pero el amor y el recuerdo no entiende de edades, y mis recuerdos también te eligen a ti. Hoy hace un día pésimo, nublado, sin ganas de salir de casa. En mi refugio, junto a mis perros, salí finalmente a correr porque necesitaba quemar energías y quizá pensar menos. Pero para qué? todo el camino recorrido, cada uno de los 7km que recorrí junto a mi perro por el parque mientras llovía e intentaba no pensar, mi mente te elegía a ti. Te tenía delante, y por más que avanzaba no conseguía tocarte. Esa es la constante hoy en día, por más que lo intento no te alcanzo, allá donde estés. No sé que tengo que hacer.

Por más que te imagino, no consigo que tu me veas como yo te veo a ti. Qué difícil es sentir esa llama en una mirada, verla distraída o mirarla de reojo, y no saber que piensa cuando yo elijo que cada uno de mis pensamientos sean contigo. Una elección, todos realizamos elecciones a diario, muchas conscientes, pero innumerables las realizamos inconscientemente.

A estos detalles no los prestamos atención, simplemente pasan los minutos y las horas y encaminamos nuestros días. La diferencia conmigo reside que en cada uno de mis días cada una de mis acciones, ya sean conscientes o inconscientes, en un determinado momento, en mitad de ellas, te elijo a ti.

La suma de momentos, el tiempo que avanza incesante, cada paso que damos sobre el Destino tomamos decisiones, muchas tan importantes como para definir nuestra futura existencia, yo cada decisión que he tomado ha sido encaminada hacia ti. He encaminado este año hacia ti. Siempre te he elegido a ti. Y no sé si ha llegado el momento de eligirme a mi mismo.

Avanzar sin mirar atrás, despegarme de esa imagen tuya en mi cabeza, construir mi propio Destino separado del tuyo, y en la soledad de mi presente conseguir ser feliz sin ti. La vida es curiosa, y a pesar de que a veces creemos haber nacido por un único propósito, la vida se propone demostrarte que puede no ser el correcto, y que a pesar de que siempre te he elegido a ti, debí no haberlo hecho, no haberme obcecado en una imagen que no existe, pues el amor debe ser fácil.

Y si tu eliges a alguien esa persona también te ha tenido que elegir a ti.  Todo lo demás es mentira. Nadie antepone nada a un amor. Si alguien te aparta a un lado es que no es lo mismo para ti que para esa persona. Todo debe ser fácil. No debe haber miedos. Debe fluir. Cada mirada cuenta. Cada palabra. Cada pensamiento. Todo suma y nada debe restar.

Nadie debe hacernos parecer pequeños, ni desmerecernos. Y aunque mi mente siempre te ha elegido a ti, supongo que la tuya por lo que sea ahora tiene una lucha interna que no acaba de elegirme. Por eso ahora me elijo a mi.

Te elegiría a ti. Si me concedieran un último deseo, te elegiría a ti. Si la vida acabara hoy o dentro de mil años, te elegiría a ti.  Dos elecciones, una vida.

Posdata: Tú sonrisa.

Confesiones

Publicado: 16 octubre, 2018 en Sin categoría

No sé bien qué escribir hoy. Parece que la gente está pendiente de todo lo que hago o con quién lo hago.

Da igual si me tomo un café, o como en este caso una AMIGA, (si amiga, que parece que un hombre no puede tener amigas) se viene a la montaña a pasar un día de desconexión.

Parece que todos necesitan saber un poco de la vida de todos.  No sé. Y eso que yo soy transparente y ofrecí acompañarnos a quien quisiese. Y es que parece que pongo fotos, que lo llevo haciendo años, para hacer daño… o para molestar… vamos hombre! A quien? Al amor de mi vida que prometí cuidar hasta desde la distancia? Por favor…

No me escondo de nadie ni oculto nada ya en mi vida.

Me apetecía ir a la montaña, me apetecía llevar a mi cachorro por primera vez al campo y verle disfrutar, y llevar a mis amigos, si, amigos, no pareja, ni amiga con derecho, ni nada.

Una amiga de verdad, y la amistad no se mide por el tiempo, se mide por hechos, hechos importantes, lleva semanas ayudándome cuando he llorado, cuando no sabía salir del pozo, cuando tenía una ansiedad de pelotas o no quería salir de casa ni entrenar, sin embargo ella estuvo ahí, día tras día.

Y por supuesto que he sido sincera con ella desde el principio.

Claro que me hubiese encantado ir a la montaña con esa persona de la que me enamoré como nunca antes en toda mi vida, y a la que he llevado en tantas ocasiones. Pero no por eso voy a dejar de hacer lo que me gusta ni ofrecer esos momentos a aquellas personas que se quieran venir.

Me hace gracia que hoy me diga esta personita que algunas personas de nuestro centro de ocio la pregunten por el fin de semana con risitas e indirectas, me hace gracia en algunos casos porque eso dice mucho de lo vacías que son sus vidas. De que se enteren de todo por las redes sociales en vez de preguntar con interés por ver feliz a alguien. O simplemente se apunten a estos planes que en muchas ocasiones he gestado para todos.

Parece que una foto desvirtúa todo. O que la gente está ávida por saber de mi vida amorosa. Y bien, creo que no hace falta decir, que cuando te has enamorado con todo tu jodido corazón, un clavo no saca otro clavo, y menos cuando crees que es tu alma gemela.

Y por supuesto, soy sincero conmigo, y con las mujeres que se me acercan, soy un caballero. Y siempre lo seré.

Estoy cansado. Muy cansado. He sido un hombre bueno. He amado, amado con toda mi corazón. Y mentiría si dijese que no la echo de menos cada día. Cuando has compartido tanto, amistad, momentos, viajes, besos, abrazos, caricias, cientos de horas al tlf, etc. Creedme, ese amor no se olvida.

Pero qué voy a hacer. Llorar más? Quedarme en casa? Seguir llorando por alguien que no me quiere en su vida? Pues estoy cansado, muy cansado de estar mal, de llorar por dentro, de sentir que el pecho que me estalla. Yo no me he ido, me han apartado y lo he respetado, y pese a todo aún sigo aquí, y cada vez que creo que esa persona está mal, me preocupo por ella.

La escribo como hice hace meses y a la vez intento no enturbiar su “paz”. Pero si ella no habla conmigo, no me dice que le pasa o si le pasa algo, yo no puedo hacer nada más. No sé qué puede tener en la cabeza. Porque es una persona que no suelta lo que lleva dentro.

Puedo leer sus ojos perfectamente, y el otro día se los leí. Cuando la vi sin maquillaje, me di cuenta de que bien no está y aunque me diga lo contrario miente.

Con los pómulos marcados, ojeras y mi intuición no me falla. Sé perfectamente que sigue sin ser feliz. Pero bueno, este verano cuando me tenía a su lado, tenía mucha mejor cara que ahora. Al menos me quedo con eso.

Y porqué digo todo esto, porque hoy como la gente es como es, dan el coñazo a quien no deben. Y la gente opina sin saber.

He escrito aquí una y otra vez que si necesita algo, me mande una señal como hizo anteriormente, y yo haré lo humanamente posible por ayudarla. Y creo que eso me honra.

Soy un buen hombre, un romántico empedernido, y un soñador, pero si algo tengo claro, que cuando amo a alguien, la cuido hasta el final, esté o no esté conmigo.

A veces hay personas que nos dicen que es mejor estar solas, y a veces esas personas no se dan cuenta de que podemos tener con nosotros a nuestra alma gemela. Y cuando te das cuenta la has apartado, y todo se jode.

Escribo todo esto, porque estoy hasta las narices, de las redes sociales y de los cotilleos.

Estoy a una llamada de teléfono, a un mensaje, estoy SIEMPRE para la gente que quiero.  Y lo diré nuevamente JAMÁS haré nada que haga daño a esa persona tan especial en mi vida. Puede que ahora no esté cerca mío. Pero la respeto, la quiero, y siempre estaré para ella.

Ojalá pudiera cambiar algo. Ojalá pudiera ser dueño del mañana y cambiarlo a mi antojo. Pero me guío a ciega. Completamente a ciegas.

No sé si leerá esto, porque ya no sé cuando lo lee. Pero a todos digo que estoy cansado. Muy cansado de estar mal, y ahora me toca estar bien. Como en la última semana. Si me evita, o siente lo que sea por dentro, aquí estoy para cuando quiera hablar, sin miedos, sin gilipolleces, y sin terceras personas por dentro.

Ahora todo se reduce a juegos infantiles, como visitas en instagram o no visitas en instagram. Es decir a observar lo que hacemos y juzgamos sin hablar. Y sé que el sábado estuvo atenta a ver con quien coño iba a la montaña, cuando deseaba con todo mi puto corazón ir con ella, y a cada metro que subía la recordaba a ella un día nevado con su chaqueta azul, y su gorro naranja y sus mofletes espectaculares. Cómo hecho de menos esos mofletes y su sonrisa. Creo que nunca alcanzará a darse cuenta de lo que me gustaba y la quería. Nunca.

En fin. Me despido. Siempre serás mi Tú y yo. Para siempre.

Te lo dije una vez, y te lo vuelvo a repetir, SIEMPRE estaré para ti cuando me necesites, y JAMÁS haré nada que te haga daño o lo provoque. Te di mi palabra. Sólo me importa mi familia, mis amigos más cercanos, y TÚ.