Archivos para noviembre, 2018

Cabalgamos juntos, morimos juntos

Publicado: 25 noviembre, 2018 en Sin categoría

Con el estudio, con todas esas horas encerrado en el cuarto y en tantas tantas bibliotecas. Entrenar cada día para conseguir ese apto y que tu vida cambie para siempre.

Los suspensos, estar tan cerca de alcanzarlo, quedar otra vez a las puertas. Mirar atrás y preguntarte si todas las horas que estás pasando serán horas perdidas; pero todo cobra sentido ese día. El día que te ves en la lista, el día que te abrazas llorando a tu pareja, a tu familia y a tus amigos.

Ponerte el uniforme por primera vez, pero, ¿por qué? ¿Por qué ser policía? ¿Por qué avanzar veloz al lugar donde huye la gente? ¿Por qué querer estar donde hay problemas? Donde nadie quiere estar. Donde hay miedo, donde hay sangre, gritos, muerte y llanto.

Existen mil motivos para dedicarte a otra cosa. Volver a la Universidad y acabar esa carrera que empezamos, derecho, psicología, etc. Por un trabajo de lunes a viernes de 8 a 15 con vacaciones y cesta de navidad, con una vida corriente. La vida que querían mis padres para mí. La que quiere todo el mundo para sí mismo.

Puede que quien quiera ver el arco iris debe estar dispuesto a soportar la tormenta, así es esta profesión. No se basa en no tener miedo, sino en vencerlo cada día. Pocas personas tienen el temple, la capacidad, la tenacidad y el coraje de portar con valor este  uniforme y salir al servicio cada día.

Estamos hechos para esto, somos eternos aprendices.

Aguantaremos la pérdida de un compañero caído, los gritos de una joven víctima de abusos, el llanto de un niño maltratado, sobredosis, rupturas, agresiones e insultos por la espalda, pero ¿sabes qué?

Soy humano igual que tú, con sus defectos y sus virtudes, con una casa y una familia que espera cada día con impaciencia mi llegada cuando me he ido a trabajar. Con el paso de los años te das cuenta de que nunca alcanzaré tus expectativas, que nunca estarás conforme con lo que soy, y por eso me gustaría invitarte a que te pongas este uniforme y asumir por sólo un día la responsabilidad que es SER POLICÍA.

Enfrentarte a los delincuentes, extorsionadores, estafadores, maltratadores y asesinos. Estar en la misma boca del lobo. A detenerlos, a llevarlos delante del juez y darles protección en todo el proceso por encima de tu propia integridad física.

Yo he visto lo que tú temes ver. Yo he oído lo que tú temes oír. He hecho lo que tú temes hacer. Pero son las cosas que debo hacer por ti. Porque soy al que pides ayuda. Al que comunicas tus accidentes, tus miedos, tus emergencias.

El que mientras tu descansas, duermes o sales de fiesta cuida de tu casa, de tu negocio, de tu familia. El que ve el mal de cerca junto a su compañero. El que se come las uvas en noche vieja con su compañero. El que trabaja las fiestas todos los años perdiéndose un año más las suyas. El que se mete en un incendio a sacar un simple perro moribundo de entre las llamas arriesgando su vida. El que llora en silencio cuando la impotencia se apodera de su mente ante una desgracia humana que no ha podido ser evitada. El que ve cuerpos por todos lados destrozados en un ataque terrorista y se odia a sí mismo por no haber podido hacer nada ni evitar las pérdidas humanas. El que se revuelca por el suelo con esa persona que previamente te ha robado, agredido o intentado abusar sin pensar en su propia integridad.

Ser policía no es una profesión solamente, es un modo de vida, es una elección, es servir al que lo necesita sin pensar en lo que tú necesitas. Es tu vida al servicio del mundo con una mochila que pesa a diario en tu espalda, un saco de obligaciones legales y un lastre de emociones y dudas donde la moral puede entrar en juego.

La diferencia donde estuviste ayer y donde estés mañana, es lo que pienses, digas y hagas hoy.

Y yo, yo ya he elegido.

Soy policía.

“Cabalgamos juntos, morimos juntos”.

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Príncipes y princesas

Publicado: 21 noviembre, 2018 en Sin categoría

El príncipe azul no existe, existen hombres reales.

Sí, así como ahora estamos en el ‘boom’ de las ‘mujeres reales‘, en una contraposición de las modelos talla cero que nos muestran los medios de comunicación -como prototipo de perfección pues yo tengo que decir que  las mujeres inteligentes prefieren a un hombre así: completamente real. 

¿Qué es un hombre real? Sin duda, más que un hombre es un ser humano, lleno de debilidades pero también de infinidad de cosas buenas.

No es un ‘príncipe azul‘ que te lleva a vivir a su lujoso castillo de por vida y te da inimaginables lujos; tampoco es el que todas las mañanas te despierta con rosas en la almohada y lleva el desayuno a la cama.  Es el hombre que quieres y punto, y eso no lo exime de que, en cualquier momento, pueda hacer algo que te cause molestia o decepción, así sea sin intención alguna.

Debéis admitir que, debido a las experiencias, os habéis vuelto más exigentes, pero es por la misma razón que ahora sabéis lo que queréis y lo que no.
Sin embargo, tratad de equilibrar estas exigencias o aspectos que en este punto de la vida no son negociables, con una persona que es completamente distinta a vosotras y de la que no podéis esperar que sea vuestra alma gemela (en serio, ¿vosotros creéis que existen?).
Cuando digo esto no me refiero a que es necesario aceptar comportamientos de la pareja que estén en contra de los valores propios, sino que debe existir un punto medio entre ambos en el que juntos sean felices. 
Si no se está dispuesto a llegar a acuerdos, lo mejor es decir adiós lo más pronto posible.
No se trata entonces de pensar que aunque se este construyendo una relación y todo vaya muy bien, por un detalle insignificante (como por ejemplo un gusto musical, una ideología, una situación personal, entre otros) se deba mandar todo a la mierda. Por eso, hay ocasiones en las que prefiero ceder ante ciertas situaciones, así como también exijo que mi pareja lo haga.
También creo que idealizar a alguien no es una decisión muy acertada, porque cuando uno se da cuenta de que él o ella también cometen errores, que es más humano o humana que príncipe o princesa, que de lo que uno conoció en el principio no queda ni el rastro, es cuando el golpe es más duro.
Por esto he decidido dejar de buscar a princesas de cuentos de hadas y preferí a una mujer llena de defectos, pero perfecta para mí.
Al fin y al cabo, el amor no viene con carta de presentación. 

Pequeños detalles

Publicado: 10 noviembre, 2018 en amor, destino, pensamientos

Un día más y me sigo sintiendo igual. Parece que el Destino sigue confabulando para no sacar de la cabeza ni del corazón lo que se metió tan dentro.

Ofrezco detalles que dejan huella, a diario, pero me salen solos porque soy así, eso lo tengo claro y ya no voy a cambiar a estas alturas de la vida.

Ofrezco ese tipo de detalles que simplemente te hacen feliz. Y dice un dicho que son los pequeños detalles los detalles que enamoran, aunque ahora no sea así, pero bueno, llevo una vida de detalles, un año de detalles y más detalles que nacen porque me salen de dentro, de muy dentro, y son quizá esos detalles la parte de mi personalidad que más me define.

Haz algo pequeño constantemente y verás como logras grandes cosas.”

Me apasiona hacer sonreír, me apasiona que de un día normal cuando te levantas, al acostarte sea un día distinto, un día totalmente diferente al esperado, y seas un poquito más feliz.

Que alguien te haga sentir cosas sin ponerte un dedo encima, eso es admirable. Y creo que eso es lo que intento hacer cada día. Hacer sentir, sin miedo.

A mi me basta mirarla para saber que con ella me voy a empapar el alma, y ofrecerle detalles que al final del día recuerde con una sonrisa, es algo que me apasiona casi desde que la conozco. Sí, lo sé, soy un poco gilipollas, pero es que algo me dice que tiene que ser así, algo que hace un mes y medio me decía también que lo de hoy iba a pasar.

Los pequeños detalles, como el de hoy, marcan la diferencia y la vida, esa que tanto amamos es como el jazz, mejor si es improvisada. Hoy ha sido un día totalmente improvisado.

Si algo sé es que 10 de cada 10 mujeres aman los detalles sin ser un día especial. Y aunque lo nieguen sé que es así.  Y es que algún día soñará que la vida está llena de pequeñas cosas, descubrirá que las que hoy pasa por alto son la realidad. Algún día verá que esos detalles son los que te hacen, reír, soñar y amar. Llegará el día que despertará y sentirá esa realidad, la de las cosas que hoy no parecen importar, las que te hacen amar, reír y soñar. Mirará  a su alrededor y todo tendrá sentido, el de las pequeñas cosas, el que a veces olvidamos, el que vemos y no percibimos, el que nos hace sentirnos vivos.

No hay nada más bonito, que mirar alrededor y comprobar como esas pequeñas cosas son las que importan. Son las que nos hacen amar, soñar y reír.

Diez de cada diez personas adoran los pequeños detalles de cada día. Esos que no necesitan de fechas importantes ni clichés y que alimentan en lo cotidiano una gran lista de motivos por los que seguir, por los que ser humilde y conocer el don de cuidar cada día a las personas que queremos.

Porque son los pequeños detalles los que tienen un mayor impacto, los que muestran la grandeza de las personas y los que nos sacan enormes sonrisas. Y es que lo pequeño siempre es lo más importante, pues es lo que nos hace crecer y ser mejores cada día.

” Al final te das cuenta de que lo pequeño siempre es más importante. Las conversaciones a las tres de la mañana, las sonrisas espontáneas, las fotos desastrosas que te hacen reír a carcajadas, los poemas de diez palabras que te sacan una lágrima. Los libros que nadie más conoce y se vuelven tus favoritos, una flor que te pones en el cabello, un café que te tomas solo… Eso es lo que verdaderamente vale la pena; las cosas diminutas que causan emociones gigantescas.”

Los pequeños detalles enamoran, porque marcan la diferencia y le confieren a la vida el estatus que le corresponde, pues son el reflejo de la grandeza de las personas y de nuestra capacidad de amar de manera constante y sin condiciones.

Pero, en realidad, la lotería nos toca a diario, en cada segundo y en cada pequeño detalle. Detalles como levantarnos cada día y tener a nuestro lado a quien queremos. Detalles como un ataque de risa, una conversación hasta las 3 de la mañana o la visión de un atardecer.

Lo verdaderamente importante y lo que nos mantiene vivos es lo cotidiano. Sin embargo, solo nos damos cuenta cuando algo nos falta o algo nos falla. Recalcamos este último apunte porque, cuando algo nos falla, cuando nos decepcionamos, también hay algo que se aviva en nuestro interior.

“Porque los pequeños detalles funcionan como avisos, como una manera de hablar el lenguaje de la vida y convertirnos en coleccionistas de momentos emocionales intensos e inolvidables.”

Habitualmente no somos conscientes de que lo verdaderamente importante, lo esencial para llenar nuestras vidas, no son las cosas extraordinarias, no son las cosas caras, sino los pequeños detalles, las cosas cotidianas y las personas que nos rodean. A veces solo nos damos cuenta cuando ya nos los tenemos, bien porque se estropean, si se trata de cosas y si se trata de seres queridos porque se han ido o alejado de nosotros.

La grandeza de una persona está en pequeños detalles que, en principio, pueden no parecer importantes. Los pequeños detalles moldean a las personas en acero inolvidable, las hacen únicas y excepcionales.

No se trata de personas que no tienen miedo a nada o que no han cometido errores, sino que son personas que siempre que pueden tienen una palabra de aliento, una mano amiga para tender, un buen pensamiento, una buena acción. En definitiva, son sus pequeños detalles los que marcan la diferencia.

Ellas entienden el valor de vivir y de compartir y no se acobardan por los sinsentidos de la sociedad. Digamos que, estas personas, echan el freno en el momento adecuado y reparan en que vivimos a demasiada velocidad.

No destruyen a los demás con sus críticas ni con sus expectativas, pues uno de los “pequeños detalles” que ponen en práctica es aceptar incondicionalmente al otro. No solo es que amen al mundo, es que lo respetan porque son parte de él.

Haciendo gala de su gran sensibilidad, estas personas no solo sienten y piensan por ellos, sino por su entorno. Tienen una gran capacidad para empatizar, captar, proteger y lidiar con las emociones ajenas. Esto es lo que las hace grandes y bellas.

No es que se caractericen por una alegría infinita y contagiosa, sino que su forma de ser les permite observar cómo funciona el mundo y comprenderlo un poco mejor. Por eso, siempre tienen un momento para escuchar, para entender y para esperar. Algo que al común de los mortales no se nos da demasiado bien.

Nos empeñamos en acelerar y acelerar para llegar antes de tiempo. Pero, ¿de qué nos sirve tener unos minutos más si llegamos tan cansados a nuestro destino y nos olvidamos de que lo pequeño nos hace grandes?

“Las personas hermosas son raras, no se distinguen por la cara, sino por el alma. Son personas valientes, personas sencillas por dentro y por fuera, personas que viven seriamente sus sentimientos y que valoran en la misma medida los de los demás.”

Yo siempre he sido detallista, y moriré detallista. Me encanta su cara de sorpresa, sus ojos brillar de emoción cuando algo que no se esperaba llega a su vida, me encantan esos mofletes sonrojados e ilusionados por un detalle nimio que cuando despertó por la mañana no imaginaba. Me quedo con esa imagen en mi mente, me la quedo para siempre. Sus ojos de ilusión.