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Mi arco iris

Publicado: 20 mayo, 2019 en amor, destino, pensamientos

No sé porqué después de tanto tiempo me apetece escribir precisamente hoy. Creo que he escrito tanto que llegué a un punto que no tenía más dentro que sacar. Un año que pasó de todo. Roturas de corazón, traiciones, desilusiones, problemas de salud,…. y mírame ahora, estoy alegre, sano, vuelvo  a disfrutar de mi trabajo, con unos compañeros increíbles, y unos amigos que lo son aún más.

He cometido muchos errores, demasiados, y he procurado aprender de ellos y hasta donde puedo intentar remendarlos. De como estaba en Mayo del año pasado, a cómo estoy ahora hay un mundo de diferencia.

Había perdido eso que tanto me caracterizaba, la alegría, la fe en mi mismo, ese afán de lucha, de que me encanta cuidar y proteger a todo aquel que me rodea, había perdido la ilusión por un trabajo vocacional, y sobre todo, ya no creía en mi. Pensaba que todo mi mundo se centraba en estar con otra persona pero sin pensar en lo que me hacía feliz.

Supongo que en el amor se cometen muchos errores, y estaba ciego, muy ciego. Nadie te puede cambiar. Dejé de entrenar como me gustaba, dejé de querer trabajar en lo que me apasiona, intenté no estar solo a toda costa, intenté complacer a todo el mundo, y en definitiva, dejé de pensar en mi.

Por el camino quedaron muchas personas, gente que realmente no eran amigas, personas que se aprovecharon de mi bondad, de querer ayudar, y por delante quedaron personas extraordinarias, que han estado a mi lado tanto en lo malo como en lo bueno, me han acompañado en mis peores momentos, y han resultado dañadas por mi propio ego.

Tengo que agradecer volver a estar bien a muchísimas personas. Compañeros de trabajo que creyeron en mí sin tener que hacerlo, mi compañero Carlos, mis jefes, viejos amigos que siempre estuvieron ahí, todos ellos me apoyaron sin tener que hacerlo. Luego está la gente que quiero, mi familia, y sobre todo mis amigos de verdad, Alex, Felipe, Adrian, Nahún, Vero, Patricio, Marina, Lorena… gente especial donde las haya.

También quiero dar las gracias a otra persona pero quiero dárselas a parte, al margen de todas estas palabras. Es una persona que me conoció en mi peor momento, y que si no fuera por ella, no me habría reconstruido, forjó mis cimientos, me hizo creer en mi, sufrió por mi culpa, y a pesar de ello permaneció a mi lado hasta que no pudo estarlo más. Pero lo he dicho a todo el mundo, y lo repetiré siempre, no he conocido ninguna mujer como ella en mi vida.

“Cree en ti mismo y todo lo que eres. Reconoce que hay algo dentro de ti que es más grande que cualquier obstáculo.”

Ha pasado tiempo, y sigue siendo la que puso el listón más alto. Inteligente, bondadosa, bonita, y buena persona. Siempre que hablo de ella salen buenas palabras. Me alejé por que lo pidió y no niego que se la echa de menos. Pero si a parte de a Alex,  Marina, Lorena y a mi compañero Carlos tengo que estar agradecido eternamente, es también a ella. Y aún sin hablarnos, estaré para ella cuando lo necesite, porque lo que lleva dentro es un tesoro, un tesoro de esos que ya quedan pocos, y hay que cuidarlos por encima de todo. Fue mi tesoro. Y la estoy profundamente agradecido.

“Yo era una nube, y ella fue mi arco iris”. 

Os doy las gracias a todos de verdad, necesitaba reencontrarme y volver a ser yo mismo, necesitaba darme cuenta de muchas cosas, de tener fe en mi mismo, y de no ser veneno para quien tenía al lado. Os doy las gracias y os pido perdón. Sois lo mejor de mi vida.

Os llevaré siempre conmigo.

“Las mejores y más bellas cosas en el mundo no se pueden ver ni siquiera tocar, deben ser sentidas con el corazón.”

 

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Pequeños detalles

Publicado: 10 noviembre, 2018 en amor, destino, pensamientos

Un día más y me sigo sintiendo igual. Parece que el Destino sigue confabulando para no sacar de la cabeza ni del corazón lo que se metió tan dentro.

Ofrezco detalles que dejan huella, a diario, pero me salen solos porque soy así, eso lo tengo claro y ya no voy a cambiar a estas alturas de la vida.

Ofrezco ese tipo de detalles que simplemente te hacen feliz. Y dice un dicho que son los pequeños detalles los detalles que enamoran, aunque ahora no sea así, pero bueno, llevo una vida de detalles, un año de detalles y más detalles que nacen porque me salen de dentro, de muy dentro, y son quizá esos detalles la parte de mi personalidad que más me define.

Haz algo pequeño constantemente y verás como logras grandes cosas.”

Me apasiona hacer sonreír, me apasiona que de un día normal cuando te levantas, al acostarte sea un día distinto, un día totalmente diferente al esperado, y seas un poquito más feliz.

Que alguien te haga sentir cosas sin ponerte un dedo encima, eso es admirable. Y creo que eso es lo que intento hacer cada día. Hacer sentir, sin miedo.

A mi me basta mirarla para saber que con ella me voy a empapar el alma, y ofrecerle detalles que al final del día recuerde con una sonrisa, es algo que me apasiona casi desde que la conozco. Sí, lo sé, soy un poco gilipollas, pero es que algo me dice que tiene que ser así, algo que hace un mes y medio me decía también que lo de hoy iba a pasar.

Los pequeños detalles, como el de hoy, marcan la diferencia y la vida, esa que tanto amamos es como el jazz, mejor si es improvisada. Hoy ha sido un día totalmente improvisado.

Si algo sé es que 10 de cada 10 mujeres aman los detalles sin ser un día especial. Y aunque lo nieguen sé que es así.  Y es que algún día soñará que la vida está llena de pequeñas cosas, descubrirá que las que hoy pasa por alto son la realidad. Algún día verá que esos detalles son los que te hacen, reír, soñar y amar. Llegará el día que despertará y sentirá esa realidad, la de las cosas que hoy no parecen importar, las que te hacen amar, reír y soñar. Mirará  a su alrededor y todo tendrá sentido, el de las pequeñas cosas, el que a veces olvidamos, el que vemos y no percibimos, el que nos hace sentirnos vivos.

No hay nada más bonito, que mirar alrededor y comprobar como esas pequeñas cosas son las que importan. Son las que nos hacen amar, soñar y reír.

Diez de cada diez personas adoran los pequeños detalles de cada día. Esos que no necesitan de fechas importantes ni clichés y que alimentan en lo cotidiano una gran lista de motivos por los que seguir, por los que ser humilde y conocer el don de cuidar cada día a las personas que queremos.

Porque son los pequeños detalles los que tienen un mayor impacto, los que muestran la grandeza de las personas y los que nos sacan enormes sonrisas. Y es que lo pequeño siempre es lo más importante, pues es lo que nos hace crecer y ser mejores cada día.

” Al final te das cuenta de que lo pequeño siempre es más importante. Las conversaciones a las tres de la mañana, las sonrisas espontáneas, las fotos desastrosas que te hacen reír a carcajadas, los poemas de diez palabras que te sacan una lágrima. Los libros que nadie más conoce y se vuelven tus favoritos, una flor que te pones en el cabello, un café que te tomas solo… Eso es lo que verdaderamente vale la pena; las cosas diminutas que causan emociones gigantescas.”

Los pequeños detalles enamoran, porque marcan la diferencia y le confieren a la vida el estatus que le corresponde, pues son el reflejo de la grandeza de las personas y de nuestra capacidad de amar de manera constante y sin condiciones.

Pero, en realidad, la lotería nos toca a diario, en cada segundo y en cada pequeño detalle. Detalles como levantarnos cada día y tener a nuestro lado a quien queremos. Detalles como un ataque de risa, una conversación hasta las 3 de la mañana o la visión de un atardecer.

Lo verdaderamente importante y lo que nos mantiene vivos es lo cotidiano. Sin embargo, solo nos damos cuenta cuando algo nos falta o algo nos falla. Recalcamos este último apunte porque, cuando algo nos falla, cuando nos decepcionamos, también hay algo que se aviva en nuestro interior.

“Porque los pequeños detalles funcionan como avisos, como una manera de hablar el lenguaje de la vida y convertirnos en coleccionistas de momentos emocionales intensos e inolvidables.”

Habitualmente no somos conscientes de que lo verdaderamente importante, lo esencial para llenar nuestras vidas, no son las cosas extraordinarias, no son las cosas caras, sino los pequeños detalles, las cosas cotidianas y las personas que nos rodean. A veces solo nos damos cuenta cuando ya nos los tenemos, bien porque se estropean, si se trata de cosas y si se trata de seres queridos porque se han ido o alejado de nosotros.

La grandeza de una persona está en pequeños detalles que, en principio, pueden no parecer importantes. Los pequeños detalles moldean a las personas en acero inolvidable, las hacen únicas y excepcionales.

No se trata de personas que no tienen miedo a nada o que no han cometido errores, sino que son personas que siempre que pueden tienen una palabra de aliento, una mano amiga para tender, un buen pensamiento, una buena acción. En definitiva, son sus pequeños detalles los que marcan la diferencia.

Ellas entienden el valor de vivir y de compartir y no se acobardan por los sinsentidos de la sociedad. Digamos que, estas personas, echan el freno en el momento adecuado y reparan en que vivimos a demasiada velocidad.

No destruyen a los demás con sus críticas ni con sus expectativas, pues uno de los “pequeños detalles” que ponen en práctica es aceptar incondicionalmente al otro. No solo es que amen al mundo, es que lo respetan porque son parte de él.

Haciendo gala de su gran sensibilidad, estas personas no solo sienten y piensan por ellos, sino por su entorno. Tienen una gran capacidad para empatizar, captar, proteger y lidiar con las emociones ajenas. Esto es lo que las hace grandes y bellas.

No es que se caractericen por una alegría infinita y contagiosa, sino que su forma de ser les permite observar cómo funciona el mundo y comprenderlo un poco mejor. Por eso, siempre tienen un momento para escuchar, para entender y para esperar. Algo que al común de los mortales no se nos da demasiado bien.

Nos empeñamos en acelerar y acelerar para llegar antes de tiempo. Pero, ¿de qué nos sirve tener unos minutos más si llegamos tan cansados a nuestro destino y nos olvidamos de que lo pequeño nos hace grandes?

“Las personas hermosas son raras, no se distinguen por la cara, sino por el alma. Son personas valientes, personas sencillas por dentro y por fuera, personas que viven seriamente sus sentimientos y que valoran en la misma medida los de los demás.”

Yo siempre he sido detallista, y moriré detallista. Me encanta su cara de sorpresa, sus ojos brillar de emoción cuando algo que no se esperaba llega a su vida, me encantan esos mofletes sonrojados e ilusionados por un detalle nimio que cuando despertó por la mañana no imaginaba. Me quedo con esa imagen en mi mente, me la quedo para siempre. Sus ojos de ilusión.

Qué bonito

Publicado: 14 octubre, 2018 en amor, destino, pensamientos

Octubre significa dar un paso más, coger aire para seguir avanzando. Octubre huele a tierra mojada y hojas secas. Atreverse a llegar hasta el final.

A veces todo suena muy complicado, pero no es tan complicado, sólo tienes que dar la mano y no soltarla cuando la realidad empiece a dar miedo. Apretar fuerte cuando el corazón tiemble y dar un abrazo por un casual el pánico se abalanza sobre ti.

A veces me traspasas con la mirada, a oscuras, y ya sabes todo sobre el destino de las próximas horas, y no te cansas de hacerlo, porque uno no se cansa de las personas que en realidad quiere, aunque a veces lancemos palabras que no son balas, pero que duelen igual.

A veces escuchas esa canción con la que te gusta definirte, y te atraviesa, y ya sabes que da igual la hora, el tiempo y el lugar, tú ya estás en ese recuerdo que te puede borrar, aunque haya personas que estén a distancias equivocadas.

A veces te da por recordar todo lo que hiciste por un amor que hoy no es nada, de esos que dan dolores de cabeza, quitan el sueño y al final duermes, porque llorar agota, y es muy fácil sentirse como un idiota al día siguiente.

Igual de idiota que cuando lo recuerdas pasados los años.

A veces sólo somos una radiografía para el miedo, para el tiempo, o para el amor, una visión transparente a los ojos de quien te quiere.

A veces recordamos momentos, lugares y personas. Y recordar es algo humano, que nos vengan imágenes a la mente de momentos felices y eternos con grandes amores. Es bonito.

Es bonito saber que a alguien se le acelera un poco el corazón cada vez que te siente a su lado. Es bonito oír un “te quiero” con el corazón y lo es más un “te necesito” o un “me encantas”, porque te hacen sentir importante, de esas personas que pueden cambiar la vida de alguien para mejor simplemente estando a su lado y siendo ellas mismas.

Si tengo que elegir momentos bonitos en mi vida, elijo los “me encantas”, elijo los “dame un beso”, elijo aquellos que producen escalofríos, que te hacen desviar la mirada y olvidarte de todo salvo de quien tienes delante.

El mejor regalo en la vida, nunca debe ser algo, debe ser alguien. Hay personas que regalan vida, que regalan tiempo, y es con las que hay que quedarse. Sin duda.

Hay momentos en la vida en los que sobra todo, absolutamente todo, y sólo faltas tú.

Esos son los momentos que dejan huella en la mente de dos almas enamoradas.

Qué bonito cuando te miras con alguien y no tienes que decir nada más. Un segundo, un instante, donde todo encaja, donde todo es arte.

¿Y a ti cómo te gusta el otoño? Contigo. 

Que bonitas son las ganas de estar con alguien, contar las horas que quedan para volver a estar a su lado. Qué lentos se hacen algunos pequeños detalles. Y son esos pequeños detalles, esa gran diferencia para saber quien sí, quien no, y quien nunca.

Echar de menos es querer.

Da lo mismo cómo lo dibujéis, si echas de menos es que esa persona es algo para ti, la quieres junto a ti, y dejo huella en tu vida. Echar de menos es un sentimiento tan ligado al amor, como que el que ama, siempre echará de menos a su amor. Amor, echar de menos, reciprocidad interna, pero al fin y al cabo, amor.

Qué bonito es que no te quieran más, si no que te quieran mejor. Querer con ganas, querer sin miedo. Querer y arriesgarse. Esa es la clave.

Miedo a sentir un poco más, ese es muchas veces nuestro gran problema.

Qué bonita es esa increíble sensación de saber que cuando estoy contigo no necesito nada más. El secreto está en encontrar a alguien que te haga cambiar tus “yo nunca” por un ” vamos a intentarlo”.

Yo no sé que va a pasar en mi vida, pero creo que es hora de que me pases tú. 

A mi me encanta la gente que con todo el miedo del mundo se la juega por alguien hasta el final.

Qué bonita es la magia de dos que se miran y siguen poniéndose nerviosos como el primer día. La felicidad sólo está al otro lado del miedo.

Qué bonito es mirar de reojo y saber que me miras. Eso también es magia. Creo que es necesario apostar por quien gasta su tiempo en sacarte una sonrisa. Y es con ese tipo de personas con las que hay que quedarse.

Qué increíble es cuando con detalles muy pequeños pasamos de estar muy mal a estar muy bien en cuestión de segundos. Y qué bonito quien te los regala.

Qué bonito es encontrar a alguien que te mire y sienta todas esas cosas que te pasan por dentro y que nadie más sabe que pasan.

No descuidéis ni un solo segundo a quien lo da todo por cuidarte siempre. 

Qué bonito es que te acaricien el pelo hasta que te quedes dormida.

Qué bonito sería dormir sin echarte de menos porque te tengo durmiendo a mi lado.

Qué bonito es saber que a alguien se le acelera un poco el corazón cada vez que te siente a su lado.

Quédate con quien te abrace y te deje con ganas de más, quédate con quien se quede a vivir contigo sin pensar dónde. 

Quédate con quien te sonría cada día, con quien no tenga miedo a tus miedos, quédate con quien quiera estar y no falle.

Yo no encuentro otra forma de entender la vida que no sea dándolo todo por aquello que te importa.

Quédate con quien vea cosas en ti que no sepa ver en nadie más.

Los años pasan, la gente pasa, los sentimientos te descolocan, y al final te das cuenta de que sólo eres tú contra tu propio mundo. Pero también hay gente que se queda y colorea ese pequeño mundo. Y eso es el amor.

De mayor, yo quería ser feliz a tu lado. 

Parece mentira, pero cualquier día llegará alguien  al que le gusten tus miedos, tu caos, y sobre todo lo que más odias de ti.

Qué bonito es cuando alguien te dice todo lo importante que eres en su vida y te lo demuestra. Esas personas que parece que están hechas de todo lo que nos gusta.

No hay nada más increíble que mirarse a los ojos con alguien y sentirte la persona más feliz del mundo.

Quédate con quien quiera vivir contigo todos tus domingos.

Tengo una cosa clara, y es que los pequeños detalles son sólo para aquellas personas que merecen la pena. Esas que no fallan nunca.

A la mierda París. Amor eres tú. 

Qué bonito es sentir sin miedo, qué bonito es soñar despierto, amar con locura, querer con toda tu alma, demostrarlo, crear detalles, ver magia en sus ojos, mirarlos y descubrir su inmensidad dentro de ella, saberlo todo, si está bien,  si está mal, qué bonito es esa sensación de amar y saber que es la persona adecuada.

Magia también es darse cuenta de que alguien está haciendo lo imposible sólo por verte sonreír. El amor es ese alguien que llega a tu vida sin pedir nada y te lo da todo.

– Pide un deseo. 

-Tú.

Posdata:

“Echar de menos”, del verbo “te quiero un poco más”. 

 

 

 

 

 

Recuerdos

Publicado: 14 octubre, 2018 en amor, destino, pensamientos

Ha sido un fin de semana inesperadamente genial. Llegó la competición, y lo dimos todo. Vi a gente darlo todo, vi a Tanque llegar a su límite y mantenerlo, Lara llorar de emoción por acabar su ronda, vi a gente superarse, y me lo pasé mejor animando a estas personas que lo daban todo, que compitiendo sinceramente. Libre de egos, simplemente por que eran los verdaderos protagonistas del día.

Gente normal, con debilidades, que han fortalecido su carácter y reventado sus límites. Y creo que de eso se trata este deporte, el que no lo entienda así debería ir a otro lugar.

No entiendo la gente que no anima, ni la gente que sólo piensa en sus propios resultados. Y de esa gente también vi. Pero bueno, cada cual debe ser consecuente con la imagen que da, y de dónde procede.

Luego surgió una visita a la montaña. Improvisada totalmente. La doctora sexy, mi Marina, y Alex, y por supuesto mis enanos.

Ver disfrutar al lobito en su primera visita a la montaña, verle correr como loco, incansable, y a la vez agradecido, es una sensación acojonante. Repetiremos en breve sin duda.

Era mi montaña, donde he pasado los mejores momentos este año, sin duda. En compañía de quien amé, y en compañía de mis mejores amigos. Muchos recuerdos me vinieron hoy a la mente, bonitos, y me sentí liberado. Quien quiere estar, está. No hay más.

Pedí mi deseo en la fuente de la Campanilla, como anteriores veces, y esas veces se cumplieron, así que hoy desee con más fuerza, por si se llegara a cumplir.

Tengo tantos recuerdos en ese valle. Tantos momentos inolvidables en mi mente, que al principio me produjo algo de nerviosismo llegar, por la gente que no está, y por los momentos que ya no se recuperarán.

Recuerdos de ese valle nevado, con mis perros, subiendo por la nieve, ese día fue un día genial. Sin duda.

Hoy fui con gente también muy especial, y construí nuevos recuerdos, respiré aire puro, hice el mono en varios sitios con mi handstand, y simplemente me dejé llevar. Porqué no?

El pasado se me escapó de las manos, el presente lo estoy construyendo, pero el futuro no me inquieta, pues a las buenas personas le pasan cosas buenas, y como dice mi Yanira, soy un hombre de buen corazón, y me lo estoy empezando a creer.

Las cosas pasan por algo, y agradezco enormemente mi compañía de hoy. Me han hecho sonreír, hemos hablado, hemos hecho fotos preciosas, y nos hemos conocido un poco más. Son la gente de mi mundo.

Y gracias a ellos estoy donde estoy, de pie, erguido, con mejor aspecto físico, con mucha más autoestima y seguridad en mi mismo, y sobre todo, con ganas de seguir marcando la diferencia, dejando huella en quien me lo permite.

No puedo estar mejor ni acabar mejor el año, un año en que me enamoré locamente y lo di todo por alguien, mi mejor versión, toda mi energía, y todo mi corazón. He salido reforzado, con un nuevo carácter, mejor físicamente que en toda mi vida, y con un look que debí haber probado antes. Menudo éxito ha tenido.

Tengo que dar las gracias entonces por lo que tengo, y olvidarme de lo que no tengo. Lo que está, está para quedarse, el resto poco importa o nada. Lo que me hace sonreír lo tengo ya conmigo. Y el centro de mi poder, está en mi pecho, latiendo cada vez más fuerte.

Soy un hombre de buen corazón, que lo da todo, absolutamente todo, por las personas que ama, y hoy en día, ya no quedan personas que lo hagan. Así que seguiré en esta línea. Total, el que no arriesga no gana. Y yo quiero ganar.

Dedicado a las personas que creen en mi, las que me quieren y las que me recuerdan, dedicado a esas personas en las que he dejado huella, las que me piensan, las que me echan de menos cuando no estoy, y todas aquellas que valoran mi compañía y mi ausencia. A ellas me debo.

 

El arte de mirar

Publicado: 13 octubre, 2018 en amor, destino, pensamientos

Hay que saber como mirar. Mirar puede ser lo más banal del mundo dependiendo de quien mire, o quien te observe, o por el contrario ser un arte.

No enamoran unos ojos, enamora una mirada, una forma de observarte, unos ojos que intentan definirte y hacer una aproximación real en tu mente de lo que estamos mirando. Cuando te mira alguien que parece leer dentro de ti, cuando sabe entender y comprender la magia de una mirada es entonces cuando esa persona que te mira es la persona en cuestión adecuada para ti.

En mi caso, cuando te veo, te miro y te observo y produces una sensación en mi no descriptible con palabras. Me inspiras, eres la musa de mi mente, y cada impulso eléctrico que recorre mi cuerpo, cada química que nace dentro de mi de mirarte se traduce en palabras, más y más palabras, una detrás de otra como si de una cadena que eslabón a eslabón trata de unirnos en un mar de sentimientos.

No todo el mundo tiene esta capacidad como digo, la gente es muy materialista, banal, solo ve físico y apariencia, degrada una imagen hasta su última consecuencia, cuando con un poco de interés, y un saber mirar, puedes sacar lo más bello de una persona, lo más profundo de su mirada. Sus gestos, sus pómulos hablándote al sonreír, cada mínima expresión de alegría que es capaz de regalarte, sólo un buen observador, alguien que hace un arte de las miradas es capaz de entenderte, disfrutarte y quizá desnudar tu alma.

Hay miradas de todos los tipos, miradas alegres, miradas serias, miradas tristes, etc, el estado de ánimo altera mucho una mirada, los ojos, como espejo del alma que son, traducen cada sensación y sentimiento que aflora tu cuerpo en distintos tipos de miradas. Personas como yo, entienden cada una de esas señales que exterioriza tu cuerpo y es capaz de entenderlas de una manera excepcional, por ello, cuando no se trata de una mirada alegre, cuando son sentimientos totalmente contrarios a la alegría, un buen observador como yo que te ve en ese estado, es capaz de percibirlo y llegar a sentirse como tú. Por ello, si tu te encuentras mal, triste, melancólica, producirás ese mismo sentimiento en mi, y por tanto intentaré por todos los medios a mi alcance llegar a cambiar tu estado al de alegría y buenos momentos.

Como digo, para llegar a mirar a alguien puro como tú, y entenderte, leer tu mirada, tu sonrisa, hasta la manera en que te tocas el pelo o te sonrojas, o esa manera que tienes de quedarte cortada, pensativa, evadida del mundo a tu mundo de fantasía en el que más allá de caminar puedes volar… cuando eres capaz de entender todo tu estado, que te define, puedes hacer de cada una de las miradas que me regalas un arte, y a través de ti inspirar mi mente y convertir mi tiempo en sentimientos.

Palabras y más palabras, como ahora mismo, llenan mi mente en la oscuridad de mi habitación, sólo con una de tus miradas eres capaz de todo esto, qué sería capaz mi cuerpo si pudiera conseguirlas todas!

Una mirada es un ritual de la mente, una manera que tiene nuestro cuerpo de decirle al mundo: Aquí estoy!. Una mirada es nuestra presentación ante el mundo, nuestra tarjeta de visita, y como en cualquier entrevista no todo el mundo es capaz de entender nuestras virtudes y cualidades. Sólo aquella persona entrenada, con plena disponibilidad a ir más allá de lo entendible y lo objetivo, aquel que tenga un perfecto dominio de lo subjetivo, que sepa dejarse llevar por lo que siente, cada una de las reacciones químicas que produce en su cuerpo tenerte delante, esa persona preparada para sentirse especial delante de tu mirada habrá logrado el mayor de los tesoros, desnudar la mirada de un Alma completamente pura.

No hay don más hermoso, que dominar el arte de las miradas, leerlas, cuidarlas, satisfacer el ansia de una mirada de provocar el misterio, el querer conocerte, esa sensación de hormigueo, mariposas aflorando, que cuando tienes delante a esa persona fluyen de tu estómago. Hay miradas que matan si, pero más allá de todo lo negativo, hay miradas que enamoran, sin duda la tuya enamora y eclipsa.

Mi don, si puedo presumir de tener alguno, es entenderte, sentirte en la lejanía, con siquiera una frase escrita lograr saber como te encuentras, conseguir superar todas las barreras que la vida nos puso y con solo unas letras concatenadas a través de párrafos, y unos cuantos puntos y comas, lograr provocar una sonrisa, hacer que sueñes despierta con cada palabra que lees, y provocar un estado de relajación y bienestar en tu mente que cambie la química de tu mente y te permita descansar.

Mirarte es un arte, siempre lo será, naciste con ese don, y yo como tu observador mis pretensiones no van más allá de leerte, disfrutar de cada mirada que me regalas, y más allá de ser un buen lector de tu mirada, ser un vigilante de cada una de tus miradas, protector de la química positiva de tu cuerpo, y doctor de tus sonrisas.

Mirarte es un arte, observarte y leerte es el idioma de mis manos. Solamente tú que eres la dueña de mi mente eres capaz de entender cada una de mis palabras. Tú que piensas como yo, sientes como yo, y sueñas como yo, un día te darás cuenta que eres la dueña de todas mis miradas. Y de verdad creerás en ello. No habrá dudas ni temores. Solamente habrá complicidad entre tú y yo. La vida es para quien arriesga. Y yo te pido arriésgate conmigo.

Mirarte es un arte, escribirte es tan sólo la manera de demostrarte que con palabras y sentimientos se puede conquistar un corazón, con un poco de humildad, de conocer cada una  de tus miradas es posible enamorar un alma, y con un poco de esperanza, fe y paciencia, eres capaz de eclipsar una mente.  Mirarte es un arte, y como un Velázquez, un Picasso o un Miró, cuadros de un valor incalculable, tu mirada debe ser cuidada hasta el más mínimo detalle. Tu mirada enamora, tu mirada puede salvar vidas, tu mirada es capaz de conseguir que personas como yo queden ensimismadas observándote, tu mirada provoca sentimientos, tu mirada provoca pasión, deseo, tu mirada provoca sueños, tu mirada es la dueña de todos mis sentidos.

Mirarte es un arte, y como arte traduces mis sueños más profundos y los conviertes en sentimientos reales de los que solamente tu tienes la llave. Mirarte siempre y digo SIEMPRE será un arte.

“Un día conoces a tu todo. El todo que te hace soñar, que convierte tus martes por la mañana en sábados por la tarde. Esa persona con la que no tienes secretos, por la que andarías kilómetros, pero a tu lado. Que aunque se vaya y pasen mil personas más tú por tu vida, nadie puede reemplazarla, nadie te hace temblar igual. Y pase el tiempo que pase, la recuerdas. Tu cabeza la recuerda. Y tú corazón no piensa en otra cosa.”

Dedicado al amor.

“Tenía tanto miedo a quererte, pero aquí estoy queriéndote de todas formas”.

Marcar la diferencia

Publicado: 12 octubre, 2018 en amor, destino, pensamientos

Puede que la vida no signifique nada o que lo signifique todo. El estado de cada uno depende de él mismo, no de las circunstancias que nos rodean. Porque si queremos podemos cambiar nuestro mundo. No hay nada tan malo, ni nada tan bueno que pueda escaparse de nuestro control. Hasta una larga enfermedad, está demostrado que el estado de ánimo, la alegría, la química que  produce tu cuerpo en ese estado de positivismo puede provocar milagros dentro de ti.

Puedes marcar la diferencia ayer, hoy y mañana, marcarla en cualquier ámbito. Dejar tu huella en este pedacito de Destino llamado Vida sólo depende de dos factores, de tu capacidad de lucha y sufrimiento, y de tu garra interna.

Todos tenemos metas, sueños, deseos, ideas en la cabeza que fluyen y sin saber porqué se nutren de nuevas ideas que se van sumando y haciendo más grandiosas. Pero cuántas de esas ideas tienen que ver con cambiar el mundo que nos rodea, cuántas son para que el resto del planeta salga beneficiado, marcar la diferencia pues, debe ser la mayor de nuestras aspiraciones y hazañas.

“La verdadera nobleza consiste en saber valerosamente sufrir por los demás y no permitir que los demás sufran por nosotros.”

Yo he tenido motivos más que suficientes para tirar la toalla. Me ha pasado de todo, y llevo unos años muy malos, quizá por merecimiento propio, “Karma”, o quizá porque la vida te pone pruebas, y aún así me levanto cada día con la fuerza necesaria para hacer que merezca la pena mi vida y la de la que me rodea. Pongo mi mejor cara, mi mejor sonrisa, y doy todo lo que puedo por aquellas personas que lo  merecen.

Es cuestión de querer dejar esa huella para que cuando no estés seas recordado por tus buenas acciones y no por las malas, o peor aún, no ser recordado.

Marcar la diferencia es cuestión de plantearse la vida como un reto, donde las demás personas que viven nuestro mundo, son simplemente almas necesitadas de una simple sonrisa nuestra. Es tan grande el poder de una sonrisa en un preciso instante para una determinada persona que la pueda necesitar, que puede ese simple acto de sonreír, marcar la diferencia en la vida de esa persona.

Marcar la diferencia en nuestras relaciones para con el mundo que nos rodea, y sobre todo, marcar la diferencia para con nuestra pareja. Esa sin duda es la más difícil de las tareas, pues marcar la diferencia para quien amamos, ya no es un acto que depende de nuestro propio amor, o manera de concebir el amor, es también un acto de dos personas que se juran en el tiempo una unión, juntas se prometen marcar la diferencia la una para con la otra.

Marcar la diferencia cuando amamos es un signo de grandeza. Pues amamos sin esperar ser amados, damos todo lo mejor que llevamos dentro a una persona que nuestro corazón ha elegido altruistamente, y pese al riesgo de no ser correspondidos, sin duda seremos recordados en lo sucesivo en la vida de esa persona, como aquel que me amó como nunca nadie me ha amado.

Como digo, una meta, la meta de las metas, es marcar la diferencia cada día que nos levantamos de la cama. Un simple acto descuidado y desinteresado, algo fortuito que sale de dentro de las buenas personas, puede marcar la diferencia en la persona que tenemos delante, un antes y un después. Sin quererlo, cada día, cada uno de nuestros actos, pensamientos, hasta un simple buenos días, o el estar en el sitio adecuado en el momento adecuado, con nuestra sonrisa, y nuestra mirada de luchador, puede significar el todo o el nada para quien nos mira y atiende.

Somos dueños de un gran poder, tenemos la posibilidad de ayudar a la gente, de cambiarla para mejor, de darla ese pequeño empujón que a lo mejor necesita para salir del hoyo en el que se encuentra. Todos nosotros debemos darnos cuenta, que al marcar la diferencia en nuestras propias vidas, al tener esta meta en nuestro Destino, a su vez podemos hacer marcar la diferencia en las vidas de cuán nos rodea.

Marcar la diferencia, yo he elegido marcar la diferencia. En cada acto, en cada mirada, en cada momento que ofrezco al mundo, en cada hola que pronuncio, en cada consejo que doy y en cada consejo que pido, quiero marcar la diferencia. Cuando cierro los ojos y te veo, hasta en mi mente deseo marcar la diferencia para cuando me necesites. No sé cuándo será ni a qué hora, pero siempre estaré dispuesto a marcar la diferencia para hacer de tu mundo un  mundo mejor. Sea donde sea y allá donde estés.

Hace falta más grandeza en este mundo, mucha más grandeza que nos vuelva dignos de esta vida que se nos ha dado. Cada uno de nosotros encerramos dentro de nuestro alma el poder de cambiar el mundo. Marcar la diferencia no debe ser tomado en vano, el mundo iría mejor si cada uno de nosotros marcase la diferencia, hiciese que no hubiese diferencias ni desigualdades.

El amor, la alegría, la salud, los sentimientos en sí, por lo menos todos los positivos, debemos marcar la diferencia en cada uno de ellos que ofrecemos al mundo. Si tenemos ese poder, no lo desaprovechemos, pues nos arrepentiremos en el mañana de no haber aportado eso que nos define, eso que es y no puede ser de otra manera porque está escrito en nuestro ADN, y si en nuestro genoma reside nuestro pasado, nuestro futuro, todas las incógnitas y misterios del homo sapiens. Sin dentro de esa cadena de ácido ribonucleico está encerrada el potencial de cada uno, lo que hará que marques la diferencia a medida que crecemos, pues en cada uno de nosotros, una porción de ese código genético que nos define, hay un motivo para marcar la diferencia. Todos tenemos un pedacito de información escrita en nuestro genoma que hace que podamos marcar la diferencia.

Marcar la diferencia no es un sentimiento, marcar la diferencia es que al levantarse seamos capaces de mirar al mundo y retarlo, dejar nuestra huella implícita en cada uno de nuestros actos, ya sea en nuestro trabajo, en nuestro círculo de amistades o en el amor.

Marcar la diferencia supone dejar una huella imborrable en la mente y corazón de quienes nos aman, y quienes amamos. No me conformo con decir te quiero, no me conformo con hacerlo sentir, no me conformo con un simple sentimiento, hay que marcar la diferencia, un antes y un después de conocernos, ser el primero en hacer sentir cosas nunca antes soñadas, marquemos la diferencia en el corazón de esa persona amada.

Marcar la diferencia es nuestro sello de clase, nuestra marca en la vida, eso que hace que nos recuerden.

Marcar la diferencia, ya sea amando con todo vuestro ser, o simplemente ofreciendo la mejor versión de vosotros mismos. No importa, pero creo que es el momento, de que cada uno de nosotros seamos capaces de dejar huella en este mundo.

“Yo soy el dueño de mi destino; yo soy el capitán de mi alma.”

 

 Aquí y ahora yo elijo mi huella, yo elijo “Marcar la Diferencia”.

Que merezca la pena

Publicado: 11 octubre, 2018 en amor, destino, pensamientos

Espero que te caigas.

Que te caigas mil veces y te levantes siempre una más.

Que te partas todos y cada uno de los huesos de tu cuerpo derrapando en este deporte de riesgo que llamamos vida. Y que merezca la pena. Espero que lo hagas y que quede claro que somos piedras que se pulen a golpes bajo la atenta mirada de quienes creen que en una de estas se romperán. Pero no se rompen. Espero que nada consiga partirte en dos.

Espero que recuperes tus pulsaciones y ganes el pulso otra vez. Que aprietes los dientes y le digas al mundo de reojo que sólo sabes caminar hacia delante y que si caminas hacia atrás es solo para recordarte que en peores plazas has toreado. Que aquí hemos venido a jugar.Que juegues. Que las cosas más fuertes son las que nacen en la adversidad.

Espero que saltes. Sí, que saltes desde la decimotercera planta de ese edificio llamado pánico a reconocer que te gusta. Que te den la vuelta a las cartas, que pierdas la partida, que ganes la jugada. Que te pillen el farol. Que te cambien las fichas por amaneceres que algún día contarás. Que merezca la pena.

risk

Espero que te enamores. Y que duela. Que te enamores de esa clase de personas con complejo de lanzadera. De las que te hacen perder el vértigo a cambio de las vistas. Espero que le preguntes a las noches donde está ella y que no te sepan responder. Que no puedas dormir. Que salgas a buscarla. Que la encuentres. Que merezca la pena.

Espero que te pierdas. Que te pierdas en medio de un montón de personas a las que ni por casualidad hubieses imaginado conocer. Espero que dirigirles la palabra sea la única manera que tengas de salir de allí. Espero que salgas. Espero que encuentres a un amigo de verdad. Que lo conserves. Que merezca la pena.

Espero que llores. Que llores hasta salirte de ti mismo y los ejes de la tierra se den la vuelta. Espero que tu mundo se vuelque y que, una vez patas arriba, seas capaz de aprender a vivir boca abajo. Que boca abajo de repente signifique del derecho otra vez.

fear

Espero que se te cierren las puertas. Todas y cada una de las que un día estuvieron abiertas en forma de probabilidad. Que tengas que elegir. Que encuentres la manera de abrir las ventanas y comprendas que la luz que entra en nuestras vidas no es sino aquella que nosotros dejamos que entre. Que vivir en la oscuridad nunca ciega, pero tampoco deja ver.

Espero que mires hacia arriba. Creyendo o sin creer. Que mires hacia arriba y des las gracias. Gracias por ti. Gracias por ellos. Gracias por todo. Gracias. Siempre gracias.

Espero que te vuelvas loco. Que encuentres eso que te mantenga despierto, que no te deje dormir hasta que no esté terminado. Que lo termines. Que sea tuyo. Que lo compartas. Que merezca la pena.

Espero que tires la toalla. Que te acorralen contra las cuerdas y por un momento pienses que nada puede ir peor. Espero que ese momento sea eso, un momento. Que seas tú y solo tú quien decida cuanto dura. Que te gires, que des la cara, que sigas peleando. Siempre peleando. Que siempre tengas un motivo por el que pelear. Que merezca la pena.

Espero que sigas yendo a ese bar. Que siempre tengas algo que contar. Que tengas algo por lo que brindar y que no te falte quien te recuerde que los que se han ido ya no están pero que los que se quedan, se quedan por algo. Espero que siempre tengas a alguien que te diga la verdad. Aunque duela.

Espero que te digan adiós. Y que lo digas tú también, queriendo y sin querer.

Espero que te equivoques tantas veces como puedas. Que puedas pedir perdón por ello otras tantas. Que te perdonen. Que siempre vuelvas a casa con una lección aprendida y la paz de quien sabe que el orgullo destruye más que crea y aleja más que acerca. Que te acerques. Que merezca la pena.

Espero que te rompan el corazón. En trozos muy pequeños. Tan pequeños que ni siquiera parezcan trozos. Tan pequeños que se confundan con el polvo. Espero que te agaches. Que los recojas. Que los vuelvas a encajar en lugares que jamás imaginaste que existirían dentro de ti. Espero que te sacudas las telarañas y los tengas donde hay que tenerlos para volver a hacer eso que todos necesitamos hacer tarde o temprano, confiar.

Espero que vivas.

Que sobrevivas.

Y que merezca la pena.