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Es curioso como cambia todo en tan poco tiempo. Llevo unas semanas increíbles desde que empezó Junio. Como si mi mala suerte hubiera desaparecido.

Estoy físicamente mejor que nunca, con la mente recuperada y con la sonrisa de nuevo constante.

No pensaba que de repente aparecieras en mi vida. Eres artífice en gran parte de que haya recuperado la ilusión. Tu sonrisa, tus ojazos y tu voz. No hace falta mencionar tu cuerpo. Sólo con esas tres cosas has cambiado mi cara desde el comienzo.

Anoche cenamos en mi casa y hacía tiempo que no me levantaba tan vital. En parte por tus abrazos, por tus miradas, por tu alegría, y por como soy cuando estoy contigo.

Creo que esa es la base de todo, si encuentras a alguien que con sólo su compañía te hace sentir vivo, esa es la persona adecuada. No importa el momento, no importa nada de nuestro alrededor, solamente tú y yo.

Hay miradas de complicidad, besos sinceros, una alegría especial en tus ojos. Y sabes perfectamente que es así.

Anoche tumbados te diste cuenta, y yo me fijo en todo, sobre todo cuando sonríes. Me encanta verte sonreír. Verte feliz. Eres mi morenaza, la que siempre soñé.

“La risa es el camino para el verdadero amor.”

Te miro, me miras, y muchas veces no puedo parar de mirarte, porque cuando me sonríes caigo embobado. Me encanta como hueles, es una cosa que no puedo con ella. Y me encanta como me tratas, como te interesas por mi, y como estás atenta a los detalles. Esa parte de niña que tienes cuando te sonrojo con cosas tan simples como un “te echo de menos” me encantan. Al igual que te encanta cuando yo me concentro en algo y me enfurruño. Son pequeños detalles que nos encantan, que unen a dos personas predestinadas a encontrarse.

La gente puede no entenderlo, me importa un cojón, como te digo sólo me importas tú y tu felicidad. Siempre ha sido así. Toda mi vida he luchado por hacer feliz a otros, sin centrarme en mi, y por una vez soy feliz viendo a alguien feliz, simplemente por lo que me transmite.

Ha pasado muy poco tiempo la verdad, pero ha sido intenso, más de lo que esperaba. Y lo único que he visto es tu cara de felicidad creciendo poco a poco.

“Cuando menos lo esperamos, la vida nos coloca un desafío para probar nuestro coraje y voluntad de cambio; en ese momento, no tiene sentido fingir que no ha ocurrido nada o decir que aún no estamos preparados. El desafío no esperará. La vida no mira hacia atrás. Una semana es tiempo más que suficiente para decidir si aceptamos o no nuestro destino.”

Me empiezo a dar cuento, que mi destino se encamina poco a poco en tu dirección. A veces simplemente mirando a los ojos, si eres capaz de concentrarte, (enfurruñado como yo), ves todo de una persona, su presente, su pasado y su futuro. Y sin duda, a ti te esperan grandes cosas; una vida feliz y completa. Tengo esa certera intuición y la tengo desde que te vi por primera vez.

Sé que es así. No me preguntes por qué. Creo que vales mucho más de lo que crees. Mucho más. Y si yo en tan poco tiempo me he dado cuenta de esto… es algo que dentro de ti se debe repetir casi a diario, como una voz interior que te grita y a la que nunca antes has escuchado.

Pero ahora te lo susurro yo también al oído.

El futuro es nuestro. Somos los dueños de nuestra historia. Sin importar nada ni nadie.

Sonríe. Cada vez que lo haces me alegras el día.

“No seré tu primer amor, pero sí la mejor de tus historias.”

Es curioso como de un mes de mierda, pero de completa mierda, reconstrucción, pesadillas y dormir fatal, hemos pasado a uno donde la luz parece que llega a mi vida, donde estoy alegre casi la mayor parte del tiempo, y en una forma física que podría comerme el mundo.

No hay nada como recuperar la confianza en uno mismo, ser buena persona con todos los que te rodean, y ayudar sin pedir nada a cambio a aquel o aquella que lo necesita.

A veces es simplemente escuchar, o unas simples palabras de ánimo. Toda mi vida la he dedicado a ayudar a la gente, amigos, familia, y eso me reconforta de una manera que no puedo describir con palabras.

No necesito nada a cambio. El saber que puedes ayudar a mejorar el día de alguien, hace que cuando caes en la cama, tengas mil motivos para sonreír.

El caso es que cada vez me encuentro mejor. Mucho mejor de lo que hubiera imaginado. He conseguido que mis amigos estén ahí. Cuenten conmigo para todo, he enmendado muchos de mis errores, y cada día me propongo demostrar que soy sólo una nueva versión mejorada de mi mismo.

Tengo que reconocer que a parte de mis amigos, gran parte de la sonrisa se debe a esta sevillana de voz alegre que he conocido. Y como dije ayer con unos simples audios por la mañana o por la noche, cuando se lo permite su trabajo ( es abogada), me hace sonreír de nuevo. Es bonito que alguien te pregunte que tal va tu día, o qué tal estás. Sentir que alguien piensa en ti sin estar contigo.

Es una sensación que pensé que no iba a recuperar tan pronto. Pero no niego que es bonita. Recuperar esa alegría hace tus días mejores. Con más sentido y con más ganas de comerte el mundo.

No sé a dónde lleva todo esto que me ha pasado, ni las vueltas que va a dar la vida. Ni sé a ciencia cierta si podré dejarme llevar y ver que pasa, o si conseguiré sentir algo de nuevo tan rápido.

Tengo un conflicto interno enorme. Por un lado tengo ganas de ver a esta chica todos los días. Pero por otro esa otra persona que tan dentro mío llegó la siento triste, o que no es feliz. No sé tengo una intuición rara y si cierro los ojos imagino sus ojazos, aquellos que me producían unas ganas locas de no dejar de mirar. Y me jode no verla esa sonrisa de felicidad pura que sólo ella era capaz de sacar.

Me acuerdo un día en la montaña, un día nevado, una foto que la hice con un gorro de lana, tengo esa imagen grabada aún a fuego en mi mente. Tenía una sonrisa tan pura, tan libre y bonita. Como la de una niña pequeña el día de los Reyes Magos. Y esa sonrisa no la logro borrar de mi mente.

Y a pesar de que esta otra persona me hace sonreír a mi, el no sentir bien a esta otra me produce cierto malestar. Porque deseo su felicidad desde el momento que la empecé a conocer. Y no sé. No sé qué cojones hacer con este puto lío, con este conflicto que llevo dentro.

Deseo tanto verla sonreír. Que a veces por mucho que yo sonrío como me encanta ver feliz a todas personas de mi vida, pues me incapacita para sentir algo más por otra persona que ha aparecido en mi vida.

Silvia es una mujer espectacular. Tiene una mirada que radia alegría con sólo abrir los ojos, tiene un pelo negro larguísimo, y una silueta que no pasa desapercibida por cualquier hombre que la mira. Tiene una voz super bonita. Es abogada de un banco, le gustan las mismas cosas que a mi. Le encantan los perros. Le encantan las cosas sencillas como una excursión a la montaña y una conversación sincera.

Y yo me pregunto porqué coño me siento así. Porqué no es suficiente todo esto para pasar página y ser completamente feliz. No sé, siento como si la vida me estuviese poniendo a prueba, y realmente no se cuál es la jodida prueba, o el resultado de la misma.

Es como el cuento de nunca acabar. Y es que ya no sé cómo cojones acabarlo. Porque hay días que soy capaz de omitirla de mi visión, y otros como hoy parece que la vida me la quiere poner delante a toda costa sin saber para qué.

“Ella es demasiado fría para cualquiera que sea humano, pero yo… yo soy de otro mundo.”

Dicen que un alma gemela siempre estará ahí hasta el fin de los días. Yo no sé si es mi puta maldición o que como un día la dije es mi puta alma gemela.

Ya no sé ni qué pensar ni qué coño hacer. Pero ahora soy yo el que tiene la cabeza hecha un puto lío. Y ese deseo por verla sonreír a toda costa me consume.

En fin, que estoy de puta madre físicamente, con unas ganas de comerme el mundo increíbles, con la total decisión de aprobar esas plazas internas de bombero, y cambiar de vida. Pero coño. Cuando tengo a una persona tan buena delante, tan atractiva y dulce… el jodido Destino confabula contra mi para tenerme la cabeza como un bombo. Y no es justo.

No sé que hacer para que todo fluya.

Mañana será otro día. Hoy de momento me voy a la cama con una sonrisa, gracias a un audio de Silvia. Me río mucho cuando la escucho. Tiene una voz tan tan alegre y tan dulce con su acento sevillano, que no lo niego, me encanta.

“Un alma gemela auténtica es la persona que te saca todo lo que tienes reprimido, que te hace volver la mirada hacia dentro para que puedas cambiar tu vida. Es la persona más importante que vayas a conocer en tu vida, porque te tira abajo todos los muros.”

¿Cómo me siento? Difícil respuesta. Siento un cúmulo enorme de cosas dentro de mí. Físicamente me encuentro como un toro ahora mismo, como dije anoche. Y de hecho bastante alegre. No puedo negarlo.

Dicen que todo pasa por un motivo, y los motivos los explica el tiempo. El tiempo es muy sabio, muy consejero, y muy muy pero que muy cabrón.

Yo jamás he deseado mal a nadie, ni ahora ni nunca. De hecho, deseo todo el bien del mundo a todas esas personas que han pasado por mi lado, creo que todos merecemos ser felices. Sin excepción.

Siempre he sido optimista, luchador, y bastante risueño. Y ahora no iba a ser menos. Ni con todas las meteduras de patas que he tenido, ni con todos los errores cometidos pienso dejar que esto cambie.

Sé perfectamente como soy, como me siento, y que no a todo el mundo puedo caerle bien. Es inevitable. Tampoco voy a cambiar por esto. Las cosas que hago, las hago porque el corazón me pide hacerlas. Y a veces mi manera de hacer las cosas no sientan bien a la gente.

Toda mi vida he intentado ayudar a la gente que quiero. Me da igual que le pase, pero intento estar ahí. Soy empático. Y la empatía me dice cuando alguien necesita mi ayuda sólo con mirar, leer, o sentir. Hasta un tono de voz.

“La amistad es más fuerte que cualquier cosa negativa que pueda suceder entre nosotros. A pesar de que te haya herido, sé que lo hacías porque tú misma estabas sangrando por dentro. Por eso no me voy a ir, aunque el orgullo nos pierda. Prometí que estaría para ti en todo momento, y pienso mantener esa promesa.”

Incluso en la lejanía puedo percibir si me concentro en alguien importante para mi, si está bien o no. Y pocas veces me he equivocado.

Hoy no sé porqué, no siento bien a alguien muy especial para mi. Tengo esa sensación dentro. Tampoco puedo preguntarla, ni puedo saberlo a ciencia cierta, pero la sensación la llevo dentro desde ayer, y ha ido creciendo durante la noche. No sé. Quizá me equivoque. Pero como es una persona de la que me enamoré puedo tener algún nexo de unión que me produzca esta sensación.

Y me jode si es así no poder ayudarla. Me jode mucho. Porque siempre he querido su felicidad. Pero bueno, yo creo que a pesar de todo, en su interior sabe que le prometí que cuando necesitara algo, por muy pequeño que fuera, siempre estaría para ella. El amor jamás se olvida. Y su mirada y sus ojazos menos.

Aún se me acelera el corazón cuando la pienso. Es algo inexplicable. Siento que no está bien, y siento aún todo el potencial que lleva dentro. Todo eso que nunca se creyó. Es que no ha habido día que no lo haya sentido al verla o imaginarla. Deseo con lo más profundo de mi ser que se encuentre bien y que yo me esté confundiendo. Deseo con lo más profundo de mi ser que este sonriendo como ella sabe hacerlo.

Deseo su felicidad más que nada. Me da igual lo que piense de mi. Aún miro sus fotos y tengo la completa seguridad de que triunfará, que algo bueno la espera. Y que llegará un día que sonreirá plenamente y sin límite.

Escribo esto porque lo siento así. Me apetecía soltarlo, y casi todo lo suelto aquí. Sé que nunca me equivoqué en todo aquello que vi en ella. Todo lo que he escrito aquí y la dediqué, lo sentía profundamente dentro de mi, y lo sigo sintiendo ahora. Y espero que esté bien.

El amor no se olvida. No se olvida la amistad. Se perdonan los errores, y si alguien es especial, se lucha porque esté bien. Sin importar nada más.

Creo que llega un momento en la vida, sabiendo cómo está todo, que merece la pena luchar por la alegría de nuestros semejantes, porque estén bien, y por darles todo lo el apoyo que necesiten sin importar nada más que su felicidad.

“Cuando te duele mirar hacia atrás y te da miedo mirar adelante, mira hacia la izquierda o la derecha y allí estaré, a tu lado.”

La amistad, el amor puro, jamás se olvida. Cuando quieres a alguien olvidas todo, y sólo te importa el bienestar de esa persona. Esté donde esté.

Si algún día me necesitas allí estaré, esperando tu señal, sin importar nadie más que tú y tu sonrisa. Y que estés bien y por fin seas feliz.

Con mis mayores deseos, con mis mayores ilusiones, espero que sonrías ojazos.

Lo mereces.

Es una semana extraña, llena de sentimientos, de recuerdos, que fluyen y que a la vez son de tal intensidad que estresan. El principal de todos es la sensación que te queda en el cuerpo cuando echas de menos a alguien con toda tu alma.

Ese sentimiento te corroe por dentro. Es una impotencia total de desear hablar con alguien, verla, tocarla, o simplemente leerla en el móvil y no poder hacerlo.

Absolutamente todo el mundo a mi alrededor me ha dicho que olvide, que es fácil, que no merece la pena, etc. He oído de todo. Y cansa. Nadie vive mi vida, ni lleva mis recuerdos a la espalda. Cuando dos personas hacen las cosas mal, puede pasar como ahora, que no se hablen. Pero eso no quiere decir que no recuerden o en cualquier momento del día te venga su imagen a la cabeza.

Yo he cometido el mayor de los errores, enamorarme de alguien en un mal momento, y que te ofrezcan amistad cuando quieres amor, es como que te den pan cuando tienes sed. Te mueres por dentro, sufres, sufres mucho cuando la ves, cuando la imaginas, o cuando la sueñas.

Es jodido cuando estás haciendo algo y de repente te aparece en la cabeza sin más su imagen. O en medio de la noche de repente empiezas a soñarla, y cuando menos te lo esperas te despiertas de golpe y ella ya se ha ido.

Mi problema ahora mismo es no entender nada, no entender cómo en un mes todo se ha ido a la mierda. Fue una pirámide monstruosa de errores, de malentendidos, de palabras equivocadas y sentimientos enfrentados. Es como si toda la pirámide de felicidad en la que me hallaba se hubiese ido cayendo piedra a piedra, y cada error nos llevase a otro.

Hay momentos que pienso que me odia, y me duele, pero no sé realmente si se puede odiar a alguien por lo que nos pasó. No sé cuál es mi culpa realmente.

Un día me gustaría poder volver a hablar con ella y decirla que tenía el corazón completamente roto, que estaba profundamente enamorado de ella y que cuando desapareció tan de repente, fue como si un tsunami de impotencia, rabia, y desolación azotara mi mente y mi corazón. Y me gustaría que supiera, que todo lo que paso después fue por que la echaba de menos, la amaba, y ya no estaba, y todos esos sentimientos que menciono controlaron mi mente.

Cuando quieres a una persona como yo la quiero, lo das todo, sin importar tu propia salud, y mi salud resultó afectada. Hasta el cardiólogo me dijo que existe el síndrome del corazón roto, y que puede simular el dolor de un infarto. No comprendía lo que me estaba pasando, yo sólo la echaba de menos, y sentía que todo ella se me escapaba entre los dedos de las manos,  y todo lo que hacía por no molestarla y darla espacio, todo lo que se me ocurría me salía mal.

Por mi bocaza compliqué aún más las cosas, y si algo he aprendido de todo esto, es que no se puede dejar de hablar a alguien por lo que oyes o te cuentan, porque también esta el síndrome del teléfono escacharrado, y es algo imperdonable, porque puedes perder a aquello que amas por motivos erróneos.

Yo no he odiado a nadie en mi vida. Creo que la indiferencia duele más que el odio. Y no quiero pensar que una persona a la que he dado la mejor parte de mi conocida, pueda llegar a odiarme, porque de verdad, que en mis 38 años nunca me he tratado a una mujer como la traté a ella. La quiero sin más.

Ahora me la estoy imaginando el día que la llevé de sorpresa a por el cachorro de husky. Si vierais su cara cuando llego al criador, era para escribir un poema, pero cuando entró el criador con el cachorro, en ese mismo momento, ver la dulzura, la alegría que mostró, me terminé de enamorar locamente de ella.

Espero que recuerdes esas cosas, y espero y deseo que me recuerde a mi, porque de verdad, cuando alguien te ama, es un sentimiento que no se puede olvidar. Como yo no soy capaz de olvidar su sonrisa, dios, esa sonrisa aquel día con el cachorro, o con su gorro naranja en lo alto de la montaña nevada. Estaba tan bonita. Es imposible olvidarla.

No sé si quiera si me sigue leyendo, o en algún momento del día piensa en mi para bien o para mal.

Es jodido, muy jodido echar de menos a alguien que amas o has amado. Sientes un vacío dentro, y unas ganas tan horribles por saber de ella, que intentas no pensarla o eliminarla de tu mente, pero luego el Destino en mi caso es muy gracioso. Dos veces que cogí el móvil el viernes y el sábado y abrí el puto instagram me salió ella en la primera publicación que aparecía. No  sé si es que el Destino se ríe de mí, o es que en verdad todo pasa por algo, para que no la olvide, o porque realmente será mi alma gemela.

Quiero perdonarnos, quiero hablar con ella y decirnos todo lo que callamos y escuchamos a través de terceras personas. Creo que con la confianza que tú y yo teníamos nos dejamos envenenar por circunstancias y ajenas a todo lo que tú y yo compartimos. Lo dí todo por que tu sonrisa saliera cada día. Y creo que todo lo que hemos leído y escuchado no es lo correcto, porque nadie compartió lo que tú y yo compartimos desde que tiraste mi gorra al agua sucia y me la jodiste.

Creo sinceramente que nos merecemos una segunda oportunidad. Una amistad así no debe caer en el olvido.

“Si extrañas a alguien, significa que tienes suerte. Significa que tuviste a alguien especial en tu vida, alguien a quien merece la pena extrañar.”

Yo no quise hacerte daño, no quise mentirte ni ocultarte nada, no quise romper tu confianza, pero tienes que entender, que tú me ocultaste muchas cosas, que callabas demasiado  y desaparecías, motivos a parte, pero yo sufría cada vez que lo hacías.

Sinceramente, no sé aún qué hice para que no volvieras a querer saber de mi después de venir al hospital a verme. Y esa incógnita la llevo clavada dentro. Ese día estaba fatal, sólo en el hospital,  nunca había estado ingresado la verdad, y  me entró mucha ansiedad, por todo lo que me estaba pasando, y que tú ya no estabas.

Ese día pensé que vendríais a verme. Lo ansiaba. Y todo fue de mal en peor. Tienes que entender que con el corazón roto, ni yo mismo me conozco, y haces y dices cosas que no debes por la desesperación de amar a alguien que se ha ido.

Es duro todo esto, pero es cómo me siento. Te echo de menos. Hablar contigo, reírme contigo, que me pegues y te rías, pellizcarte, pasear a los perros, ir a la montaña, entrenar contigo  hacerte subir rms… echo de menos todo alrededor tuyo.

De verdad espero y deseo que como en muchas otras veces en mi vida, el tiempo haga su trabajo y arregle las cosas, que se vean de otro modo y nos acerque. Esa amistad que tú y yo teníamos merece ser continuada. No puede caer en el olvido.

Te echo de menos. No puedo evitar que en muchos momentos del día te piense y te imagine, y controle mis ganas de escribirte.

No sé que nos depara el futuro la verdad, pero espero que algún día seamos capaces de sonreírnos y darnos la oportunidad que en la cena de navidad prometía. Me arrepiento tanto de no haberte dicho lo que sentía por entonces. Nunca creo que sepas cuán me arrepiento.

“Extrañar a alguien es una parte de amarlo. Si nunca te separas, nunca sabrás realmente lo mucho que le amas.”

Me pregunto si sigues con la cabeza echa un lío, y estoy tentado de preguntar qué tal estás. Si estás bien o necesitas algo. No sé porqué me devolviste los libros de tu oposición, de verdad para qué? si son para tu futuro. No entiendo eso, lo hice de corazón para que tuvieras un futuro acojonante siendo funcionaria en algo que sé que te gustaría  y que vales.

Espero que un día recapacites  y me dejes ayudarte a conseguirlo. No dejes que tu orgullo te ciegue. Todo lo que ha pasado ha sido culpa de los dos. Y yo sé reconocer mis errores.

Si tú supieras todo lo que me contaron que ibas diciendo, entenderías porque reventé  y conté todo. Pero me duele que dijeras que conté  intimidades. Jamás haría eso. Lo único que conté es la verdad   y sólo la verdad, que yo tenía el corazón roto y que había habido algo más que un beso. Esa era nuestra intimidad.

Y me duele que me devolvieras tu regalo de cumpleaños. No entiendo aún el porqué. Cuando nos enfadamos decimos cosas que no sentimos, y en caliente nunca hay que hablarse. Te echo de menos, y con las cosas más alejadas ya lo pienso y me pregunto porqué fuimos tan estúpidos. Cuando hice todo lo humanamente posible por que fueras feliz y durmieras feliz cada día. Hay cosas que no deben olvidarse, todos aquellos recuerdos bonitos, todos los momentos, risas, abrazos, besos, todo eso que nos unió de la manera que sea, eso es lo que debería estar en nuestras mentes ahora.

Y por eso en la mía te echo tanto de menos.

Echar de menos es una sensación bonita y a la vez dolorosa. Porque es como querer acariciar la luna con tus manos. A veces es un imposible. Un sentimiento precioso pero cuando tienes a esa persona al alcance.

Yo estoy desnudándome aquí ahora. Es todo lo que llevo dentro, lo que me produce dolor, y lo que me hace estar loco por ti. Espero que un día la vida nos ponga al uno delante del otro. Espero que un día la vida nos una. Porque a pesar de todo lo sufrido, de todo lo acontecido, creo con todas mis fuerzas que eres mi alma gemela.

“Cuanto más intentas olvidar a alguien, más comienzas a pensar en él. Cuanto más piensas en alguien, más te apegas a él.”

Como dijo un sabio una vez, muchas veces menos, menos es más. Y cuánto más nos negamos algo, más probable es que nos ocurra. Y en las relaciones pasa lo mismo.

Te echo de menos.

Cada persona siente de una manera distinta en un océano de sentimientos, todos ellos respetables y subjetivos hacia cada uno.

Los sentimientos controlan toda la química de nuestro cuerpo y por consiguiente a veces nuestra manera de pensar y nuestras acciones, es una relación causa-consecuencia.

Cuando nos rodeamos de sentimientos positivos nutren nuestro cuerpo de una química que hace posible cosas que sin esos mismos sentimientos nos costarían mucho más, desde a una fuerza física adyacente hasta acciones meramente cotidianas como puede ser dar un abrazo o cuidar de tu cachorro.

Si por el contrario nos rodeamos de sentimientos negativos, como puede ser el dolor, la angustia o la frustración, (emociones altamente tóxicas), no sólo hace que nos boicoteemos y nos hagamos daño a nosotros mismos, si no que todo ese sentimiento negativo contenido en el tiempo puede transformarse en una ira tal que puede terminar lastimando  a los que están a nuestro alrededor.

Muchas veces el dolor nos lleva a hacer daño al otro. Nuestras experiencias negativas y frustraciones nos limitan en nuestra forma de relacionarnos. El dolor, las crisis, los fracasos, los sufrimientos, en muchas situaciones, son impredecibles y dependerá de cómo los vivamos, si nos convertimos en mejores personas, incluso productivas, o en personas que no pueden rescatar nada bueno de lo que viven y de sus relaciones.

“Un sentimiento sincero no muere de la noche a la mañana”.

Muchas veces no sabemos ayudar a las personas con sentimientos negativos, y les resulta muy doloroso que les digan, por ejemplo: “Ánimo, todo pasa, cambia la cara…” En realidad la persona quiere salir de esa situación y habría querido no pasar por le momento que le toca vivir, pero se encuentra sin fuerzas e inhibida.

El aislamiento comienza cuando a la persona ya no le interesa cuidarse, arreglarse, salir, disfrutar de una buena comida; cuando comienza a perder contacto con el mundo exterior. Entonces se aísla y crea más pensamientos negativos. Y esto no se detiene ahí, si no que se retroalimenta.

Se queda en su casa,  su mente se vuelve rígida, lo que hace que los pensamientos erróneos que tiene la aíslen más.

Cuanto más se aísla, más pensamientos negativos. Cuantos más pensamientos negativos tiene, más se aísla. 

Por lo general, una persona que sufre y se ve afectada por la tristeza se aleja del resto. Se siente sola, y muchas veces, se resigna a lo que sufre. Comienza a sentir que no tiene futuro, parece que se le hayan ido las ganas de intentarlo una vez más, todo le aburre, nada la satisface, se siente castigada por todo lo que le pasa.

Ha dejado de ser alguien que solía entristecerse momentáneamente por algún suceso, y ha pasado a vivir en la tristeza, sin darse cuenta de que la tristeza siempre es un lugar equivocado en el que elegir habitar. Nunca elijas habitar en la tristeza.

Como veis sentir es difícil a veces, muy difícil, y a veces nuestras experiencias negativas nos encierran y nos fabrican un escudo mental que nos rodea para no resultar dañados ante sentimientos externos como puede ser el amor, (el más doloroso de todos cuando se sufre por él).

Sentir a veces es un riesgo, es un riesgo muy alto si desemboca en algo negativo. Yo por ejemplo nunca he tenido miedo de sentir, bueno o malo, y me he tirado a la piscina siempre. Ahora estoy mejor la verdad, se van aclarando las cosas y poco a poco el tiempo hace su trabajo. Siempre he dicho que el tiempo siempre cura casi todas las heridas. Es nuestro aliado si hemos amado con el corazón puro.

Yo animo a sentir, a dejar volar nuestra imaginación cuando tenemos delante esa persona que creemos que es la adecuada, la que por fin llega y lo cambia todo. Si, es posible que no lo sea, porque no hay una bola de cristal que nos informe antes, pero y si lo es? Yo no quiero arrepentirme de no haber luchado, de no haber intentado enamorar profundamente a quien nuestro corazón a elegido, y de intentar hacer que cada día de su vida se transforme en un cuento lleno de sonrisas y alegría.

Si es esa y no otra, creedme que la meta merece la pena. Se transformará en un sentimiento positivo tan profundo, que parecerá que estemos viviendo en una fantasía de ilusión y amor, donde todo lo bueno te llega y te despiertas todos los días con una sonrisa plena.

Y si encontráis muros, o altibajos en el camino, tened fe, si es esa persona podréis saltarlos, rodearlos o destruirlos, porque nadie dijo que estar con tu alma gemela fuera fácil, los mayores amores, los mayores logros conllevan grandes riesgos. Y sólo alguien luchador, alguien con los cojones suficientes para sufrir y salir victorioso, para hundirse y ser capaz de resurgir con más fuerza, sólo una persona así será capaz de conseguir tal valiosa meta.

“¿Cómo sabes si tu pareja es adecuada para ti? Imaginemos que eres un hombre y que vas a ser escogido por una mujer. Si hay cien mujeres que buscan a un hombre y cada una de ellas te considera a ti posible candidato, ¿Para cuántas de esas mujeres serías el hombre adecuado? La respuesta es: no lo sabes. Esa es la razón por la que necesitas explorar y arriesgarte. Ahora bien, te puedo decir por adelantado, que la mujer adecuada para ti es la mujer que amas tal como es, la mujer que no tienes necesidad de cambiar en absoluto. Esa es la mujer adecuada para ti. Si encuentras a la mujer adecuada para ti, y a la vez, tú resultas ser el hombre adecuado para ella, serás una persona afortunada.”

Una persona que a la mínima se desespere con un sentimiento negativo, o se frustre, o crea que un bache no es para él o ella, no es una persona digna de encontrarse con su alma gemela.

Pensad, que si hay baches en el camino, y se superan luchando, el resultado será más apreciado y por consiguiente tendrá más valor para ambos el día que miremos atrás y recordemos. Porque sí, recordaremos. Lo malo se recuerda al momento, pero lo bueno, lo verdaderamente bueno que hacemos por las personas, se acaba recordando cuando miramos atrás porque lo llevamos perenne en el corazón.

Siempre lo dije, amar es para valientes, para luchadores que no se desesperan y que son capaces de levantarte ante cualquier problema.

Si queremos rodearnos de sentimientos positivos, construidlos en vuestro interior. No dejéis que nada ni nadie os cambie y sed vosotros mismos. Lo bueno llega si somos capaces de atraerlo.

“Encontrar a alguien a quien amas y que te corresponda es una experiencia maravillosa. Pero encontrar una verdadera alma gemela es aún mejor si cabe. Un alma gemela es alguien que te entiende como nadie, que te ama como nadie, que estará a tu lado siempre, pase lo que pase. Dicen que nada dura para siempre, pero tengo una fe inquebrantable en que a veces el amor sigue vivo incluso cuando dejamos de existir.”